La tecnología BIM (Building Information Modeling, en inglés) ha comenzado a incorporarse en el sector de la construcción como una herramienta para modelar y gestionar proyectos. Sin embargo, para Jacobo Alvarado, presidente de la Comisión BIM de la Cámara Guatemalteca de la Industria de la Construcción, el siguiente paso es llevar esa información más allá de cada edificio y conectarla con los datos del toda la ciudad de Guatemala.
¿Pero qué es BIM? BIM no es un software, no es un modelo 3D ni un producto, sino una metodología de trabajo basada en la información y la colaboración. A diferencia del proceso tradicional, en el que arquitectos, ingenieros y topógrafos trabajan por separado y cruzar datos, BIM permite que todos trabajen sobre una misma base de información y en tiempo real. Así, cada modificación puede ser vista por los demás integrantes, lo que ayuda a detectar inconsistencias, coordinar el proyecto y reducir tiempos.
La propuesta, según Alvarado, es evolucionar de BIM a CIM (City Information Model, en inglés), un modelo que permita integrar información de distintos proyectos y fuentes para comprender cómo funcionan las ciudades y tomar decisiones de planificación.
Alvarado explicó esta visión durante la presentación “De BIM a CIM, la base de una planificación urbana inteligente”, realizada este 27 de agosto en la Cámara Guatemalteca de la Industria.
Uno de los ejemplos más creativos de la presentación de Alvarado fue explicar la diferencia entre BIM y CIM comparándolo con Waze.
“¿Qué es Waze? Es el aporte individual de gente interconectada que pone su posición geosatelital y describe sus recorridos para que un algoritmo lo evalúe y nos dé información de tráfico para tomar decisiones”, explicó.
A partir de ese símil, planteó la relación entre BIM y CIM. “Lo que ustedes son a Waze, BIM es a CIM”, afirmó.

La idea es que cada proyecto de construcción en la ciudad genere información y que esos datos puedan conectarse con los de otros proyectos que no solo se estén desarrollando, sino los que se planificarán en el futuro.
Estos proyectos de construcción, al estar integrados en una misma red y ser procesados, incluso mediante herramientas de inteligencia artificial, podrían utilizarse para tomar decisiones sobre el funcionamiento y crecimiento de la ciudad.
El objetivo ya no sería solamente conocer cómo se construye un edificio, un hospital o un centro comercial, sino comprender cómo cada uno de esos elementos interactúa con el resto del territorio guatemalteco.
En el caso del MetroRiel, Alvarado considera que utilizar BIM no solo permitiría mejorar su diseño y construcción, sino también facilitar su operación y mantenimiento.
La infraestructura podría contar con un gemelo digital georreferenciado, conectado con sensores que permitan conocer, entre otros aspectos, el flujo de pasajeros, tiempos de recorrido y condiciones de los distintos componentes.
Esto también permitiría anticipar fallas y realizar mantenimiento predictivo, antes de que un problema obligue a detener el servicio.
Para ello, el modelo debe actualizarse conforme avanza la construcción. Alvarado explicó que el BIM as-built permite registrar cómo quedó finalmente construida la infraestructura y utilizar esa información posteriormente para su administración y mantenimiento.
El especialista señaló que el costo de construcción representa cerca del 20% del costo durante la vida útil de una infraestructura, mientras que el mantenimiento puede representar alrededor del 80%.
“Para evitar que se convierta en una obra más de las que terminan paralizadas”, es precisamente uno de los objetivos de aplicar esta metodología al MetroRiel.
El AeroMetro es otro proyecto de transporte que ya utiliza BIM. Alvarado explicó que Doppelmayr, empresa austriaca vinculada al proyecto, estableció el uso de esta metodología para su desarrollo.
Para Alvarado, el reto ahora es que el uso de BIM no dependa únicamente de empresas extranjeras, sino que más constructoras y desarrolladoras guatemaltecas desarrollen capacidades para utilizar esta metodología.
“Lo que necesitamos es que más empresas de Guatemala ya tengan la capacidad de construirlo con BIM”, afirmó.
Alvarado comentó que Guatemala ya cuenta con parte de los elementos necesarios para comenzar a construir una plataforma de datos urbanos.
Uno de ellos son los mapas GIS de la Municipalidad de Guatemala, además de información relacionada con el catastro y el Plan de Ordenamiento Territorial. A esto se suman datos que generan universidades, municipalidades y proveedores de servicios.
Empresas de telefonía, electricidad, agua y seguridad también producen información a través de dispositivos, cámaras, registros de consumo y otros sistemas. También existen sensores que pueden proporcionar datos relacionados con desastres y otras condiciones del territorio.
El problema, agregó Alvarado, es que buena parte de esa información permanece separada. “Necesitamos conectar”, resumió.
La propuesta consiste en llevar esas diferentes fuentes hacia una plataforma común. Si esto se logra, Guatemala podría comenzar a construir una plataforma de datos urbanos que posteriormente permita avanzar hacia un gemelo digital de la ciudad.
Claro, para Alvarado, el primer gran paso no es construir inmediatamente el gemelo digital de la ciudad (representaciones digitales de espacios y sistemas reales que pueden utilizarse para analizar diferentes escenario), sino crear una plataforma donde pueda converger la información disponible.
La Comisión BIM de la Cámara Guatemalteca de la Construcción ya trabaja en esta dirección dentro de su hoja de ruta hacia el 2029.
Según Alvarado, existe una mesa de trabajo en la que participan empresas privadas, universidades y la municipalidad. También se contempla utilizar tecnologías como el levantamiento de nubes de puntos mediante láser para comenzar a mapear diferentes áreas de la ciudad.
La intención es que estos esfuerzos permitan avanzar hacia la primera plataforma pública de datos urbanos del país.
Alvarado planteó que existe un error frecuente al hablar de BIM: considerar que lo más importante es únicamente el modelo tridimensional.
Para él, el verdadero valor está en la información que permite compartir.
“La parte más importante del modelo de BIM es el modelo y realmente el alma de BIM es el entorno de datos comunes (Common Data Environment o CDE)”, afirmó.
El CDE o entorno común de datos permite que diferentes participantes de un proyecto trabajen con información compartida y actualizada. La misma lógica, explicó, puede trasladarse a una ciudad. “La clave para una Smart City es el entorno de datos”, sostuvo.
La diferencia estaría en la escala. Mientras BIM permite gestionar la información de un proyecto, CIM busca integrar esa información con la de otros proyectos y con la del territorio.
La apuesta por los datos también busca cambiar la manera en que se planifica la ciudad.
Alvarado recordó que hace aproximadamente 70 años arquitectos y urbanistas diseñaron algunas de las principales vías de la Ciudad de Guatemala pensando en las necesidades futuras.
Mencionó como ejemplos la Avenida Bolívar, La Calzada Roosevelt, la avenida La Reforma y la Calzada Aguilar Batres.
Según su reflexión, esas obras no fueron concebidas únicamente para responder a las necesidades del momento, sino para anticiparse al crecimiento de la ciudad.
Ahora, considera que Guatemala enfrenta un reto similar, aunque con herramientas diferentes.
La pregunta, planteó, es qué ciudad se quiere construir y cómo puede planificarse utilizando información y tecnología en lugar de reaccionar únicamente ante los problemas cuando ya están presentes.
Uno de los principales obstáculos para desarrollar una plataforma de datos urbanos será generar confianza entre las instituciones y empresas que poseen información.
Alvarado reconoció que una de las primeras preguntas que suelen surgir cuando se plantea compartir datos es para qué serán utilizados.
El planteamiento de la Comisión BIM es que la plataforma no tendría como objetivo divulgar información privada o identificar individualmente a las personas.
Los datos relacionados con movilidad, por ejemplo, podrían utilizarse de manera estadística y agrupada, sin revelar la identidad de quienes producen esa información.
“Los proyectos y las personas funcionan únicamente como un dato estadístico en conjunto, grupos de personas y no individuos”, explicó.

También existen retos relacionados con la legislación y el financiamiento.
Alvarado señaló que Guatemala todavía no cuenta con una normativa específica para regular todos los aspectos que implicaría una plataforma de estas características. Además, la participación del sector público podría enfrentar limitaciones presupuestarias.
Por ello, considera que será necesario buscar una combinación de financiamiento público, privado y externo.
Alvarado también puso sobre la mesa un dato que, según explicó, debería llamar la atención sobre la necesidad de avanzar en transformación digital.
Precisó que Guatemala ocupa el puesto 147 de 148 ciudades evaluadas en el Smart City Index 2026, después de haber ocupado el puesto 144 el año anterior.
Además, destacó que en la edición de este año apareció San Salvador, que ocupa el puesto 141.

Para Alvarado, estos resultados deberían servir como una llamada de atención para que Guatemala retome el liderazgo regional y acelere sus esfuerzos para convertirse en una ciudad inteligente.
La intención no es solamente mejorar la posición en un ranking, sino utilizar la tecnología para comprender mejor cómo funciona la ciudad y tomar decisiones con información.
Para llegar a ese punto, Alvarado explicó que es necesario conectar diferentes tecnologías y fuentes de información.
Una de ellas son los sistemas de información geográfica (GIS o SIG), que permiten ubicar información sobre el territorio y conocer características como curvas de nivel, cuerpos de agua y otros elementos geográficos.
Mientras el GIS permite conocer dónde se encuentra cada elemento, BIM permite definir qué se construirá en ese espacio.
“El GIS nos dice en dónde y nos describe curvas de nivel, patios geográficos, agua, luz, viento. BIM nos define el qué, o sea, qué vamos a construir ahí: casas, un edificio, un hospital, un centro comercial”, explicó.
A partir de ahí, se le suma el Internet de las Cosas (IoT), que permite incorporar información generada por sensores y dispositivos.
Según Alvarado, esta combinación permitiría conocer no solamente cómo está configurado un territorio, sino también qué está ocurriendo en él.
La información podría integrarse en una plataforma común y dar paso a los llamados gemelos digitales, es decir, representaciones digitales de espacios y sistemas reales que pueden utilizarse para analizar diferentes escenarios.
Para Alvarado en Guatemala el nivel de madurez de esta metodología todavía es bajo. En su charla en la que muchos representantes del sector construcción le escuchaban comentó que en el país sí se usa BIM, pero únicamente para el modelado en 3D y, así, no se aprovechan los recursos disponibles de la herramienta.
Por ello, hizo un llamado a las empresas constructoras y desarrolladoras para que apuesten por la transformación digital del sector.
Pero también planteó que la adopción debe hacerse de manera completa.
“La parte más importante del modelo de BIM es el modelo y realmente el alma de BIM es el Common Data Environment, el entorno común de datos, que nos permite tener data para colaborar todos y en simultáneo.”
Esto permitiría avanzar desde modelos digitales hacia gemelos digitales, y posteriormente conectar esos modelos para comprender el comportamiento de una ciudad.