A veces la vida diaria ofrece situaciones insólitas que parecen surgidas, más que de la realidad, de una imaginación muy creativa. Esto es lo que acaso deben pensar no pocos vecinos de Melchor Romero, cuya zona céntrica se quedó sin alumbrado a raíz de la acción de vándalos que se robaron 72 faroles que iluminaban el centro de esa localidad, ubicada a pocos kilómetros de nuestra ciudad.
Lo cierto es que pobladores de Romero denunciaron ante las autoridades municipales e hicieron pública una presentación en la que señalaron que la vertebral avenida 520 sufrió el robo de 72 faroles que coronaban los postes de alumbrado entre las calles 167 y 175, es decir, a lo largo de un tramo de casi mil metros en donde se encuentran el centro comercial y el acceso al conocido Hospital Alejandro Korn.
Según el relato vecinal, las luminarias fueron retiradas de manera progresiva durante el último tiempo, en un “operativo” que probablemente algunos frentistas habrán adjudicado a una renovación programada, pero que luego se constató que había sido un arrebato vandálico realizado por desconocidos.
El botín robado consistió, entonces, en una red de alumbrado público instalada durante los últimos años que, a la manera de los megatrucos realizados por famosos magos, desapareció por completo. De modo que uno de los corredores comerciales de la zona oeste, caracterizado por su dinamismo, ahora es una boca de lobo por las noches.
Los vecinos reseñaron que presentaron reclamos ante la delegación municipal y que también recurrieron en forma insistente a la línea 14 para solicitar las reposiciones del caso. Sin embargo, aseguraron que las respuestas no llegaron y que tampoco se implementaron medidas para prevenir nuevos robos o evitar que los artefactos fueran arrancados. “Finalmente desaparecieron 72 lámparas, sacadas de a poco, a pesar de las denuncias”, expresaron.
Residentes y comerciantes de Romero buscarán ahora, según dijeron, convocar a especialistas de la Universidad Nacional de La Plata para que sugieran diseños más resistentes al vandalismo y articular medidas preventivas con las fuerzas de seguridad, tanto provinciales como municipales.
En muchas ocasiones se ha hablado de los daños que ocasionan los robos y actos vandálicos que afectan a los bienes públicos, que además incluyen gravosos perjuicios económicos al patrimonio estatal. En tales casos se reclamó a las distintas administraciones un mayor celo en la vigilancia de esos bienes de uso común, en una tarea de prevención que concierne a la policía, a la empresa de servicios y a los organismos, en este caso municipales, que deben velar por su mejor custodia.
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