
A un año de la desaparición de Ana Amelí García Gámez en la zona del Ajusco, familiares, colectivos de búsqueda y activistas realizaron una marcha en la Ciudad de México que culminó con la instalación simbólica de un antimonumento y un memorial en el Ángel de la Independencia para visibilizar la crisis de desapariciones que enfrenta el país.
La movilización inició en la Glorieta de las y los Desaparecidos y avanzó hasta el monumento ubicado sobre Paseo de la Reforma, donde los asistentes colocaron veladoras, carteles y una estructura con la leyenda: “México, campeón en desaparición, más de 135 mil en 2026”, como una forma de denunciar la magnitud del problema y exigir respuestas de las autoridades.
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Durante la jornada también se realizaron oraciones y una ceremonia religiosa encabezada por un sacerdote, quien bendijo el memorial en honor de las personas desaparecidas y sus familias.
La movilización fue encabezada por Vanessa Gámez y Gustavo Hernández, padres de Ana Amelí, joven de 19 años desaparecida el 12 de julio de 2025 tras realizar una caminata de senderismo en el Pico del Águila, en el Ajusco.
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Frente al memorial, Vanessa Gámez recordó que la búsqueda comenzó luego de que su hija dejara de responder llamadas y mensajes durante la tarde de aquel día.
Explicó que inicialmente la familia creyó que se trataba de un accidente; sin embargo, aseguró que meses después las autoridades reconocieron la presencia de grupos delictivos en la zona donde ocurrió la desaparición.
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La madre de Ana Amelí sostuvo que, pese a las investigaciones emprendidas, la familia continúa sin conocer el paradero de la joven y afirmó que el memorial representa un recordatorio del dolor que viven miles de familias mexicanas.
Además de recordar el caso de Ana Amelí, los colectivos señalaron que la protesta tuvo como propósito mantener vigente la exigencia de búsqueda y justicia para las más de 135 mil personas desaparecidas registradas en el país.
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Los participantes realizaron una caminata con velas encendidas, denominada “camino de luz”, para simbolizar la esperanza de que las personas ausentes regresen con sus familias y para pedir un país con menos violencia.
En el contexto del Mundial de Futbol 2026, los organizadores también señalaron que buscaban mostrar que, además de la imagen internacional del país, existe una realidad marcada por las desapariciones y el sufrimiento de miles de familias.
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Al llegar al Ángel de la Independencia, los manifestantes ingresaron al área del monumento para colocar el memorial y el antimonumento como un acto de memoria colectiva.
Durante la actividad también hubo momentos de oración, cantos y una bendición religiosa dedicada tanto a Ana Amelí como a todas las personas desaparecidas en el país. Los asistentes reiteraron que el objetivo no fue dañar el monumento, sino convertirlo temporalmente en un espacio para recordar a quienes siguen sin ser localizados.
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La presencia de elementos policiales generó un intercambio con los familiares, quienes defendieron el carácter pacífico de la protesta y señalaron que instalar un memorial representa un acto de memoria y no un delito.
Los colectivos participantes coincidieron en que, un año después de la desaparición de Ana Amelí, persiste la exigencia de avances concretos en las investigaciones y de una mayor atención a la crisis de desapariciones en México.
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La familia reiteró que continuará realizando acciones públicas para mantener visible el caso y solicitar información que permita localizar a la joven.
Asimismo, hizo un llamado a las autoridades para fortalecer las investigaciones y garantizar condiciones de seguridad en zonas como el Ajusco.
Con veladoras, fotografías, mensajes y consignas, el memorial instalado en el Ángel de la Independencia se convirtió en un símbolo de la lucha de las familias buscadoras, quienes insistieron en que la memoria y la exigencia de justicia deben permanecer presentes mientras existan personas desaparecidas sin localizar.
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