
El consumo regular de té de romero podría ayudar a proteger la memoria y retrasar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento, según revisiones científicas publicadas en revistas especializadas en neurofarmacología. Los estudios identifican al ácido carnósico y al ácido rosmarínico como los principales compuestos responsables de estos efectos.
Una revisión publicada en la revista Scientific Reports (Springer) detalla que el ácido carnósico tiene la capacidad de atravesar la barrera hematoencefálica. Este hallazgo respalda su potencial neuroprotector frente a enfermedades asociadas a la edad, como el Alzheimer y otras formas de demencia.
PUBLICIDAD
El mecanismo principal identificado por los investigadores es la inhibición de enzimas que degradan la acetilcolina, un neurotransmisor clave para la memoria. El romero contiene compuestos como el ácido rosmarínico y terpenos (alfa-pineno, 1,8-cineol) que bloquean la acción de la acetilcolinesterasa (AChE) y la butirilcolinesterasa (BChE). Al aumentar los niveles de acetilcolina en las sinapsis, la planta podría mitigar la pérdida de memoria vinculada al envejecimiento.
Un ensayo clínico evaluó el consumo de polvo de romero en adultos mayores, con una edad promedio de 75 años, en una dosis de 750 miligramos, cercana al consumo culinario habitual. Los resultados mostraron una mejora en la velocidad de memoria y en el tiempo necesario para recuperar información de la memoria episódica y de trabajo, ambas consideradas predictoras útiles de la función cognitiva durante el envejecimiento.
PUBLICIDAD
Otro estudio, realizado también en población de edad avanzada, comparó dosis de entre 750 y 6 mil miligramos de hoja de romero. La dosis más baja mostró mejoras consistentes en la velocidad de memoria y el estado de alerta, mientras que las dosis más altas arrojaron resultados variables entre los participantes.
Un tercer trabajo, de carácter cuasiexperimental, se realizó en estudiantes de secundaria y evaluó la inhalación de aceite esencial de romero en lugar de su consumo como infusión. Se registró una mejora significativa en la memoria de imágenes a corto plazo frente al grupo de control, lo que respalda el efecto cognitivo de los compuestos aromáticos de la planta incluso por vías distintas a la ingesta.
PUBLICIDAD
En conjunto, estos ensayos en población humana sugieren que dosis moderadas de romero, equivalentes a las que se obtienen con el consumo habitual de la infusión, podrían ofrecer beneficios medibles sobre la memoria y la atención, particularmente en adultos mayores.

Investigaciones publicadas en Europe PMC describen que el romero mejora la viabilidad celular y reduce la apoptosis en neuronas del hipocampo dañadas por proteína beta amiloide. Este efecto protector estaría vinculado a la estabilización del potencial de membrana mitocondrial.
El ácido carnósico, en concreto, inhibió la expresión de la enzima ciclooxigenasa-2 (COX-2), redujo el daño mitocondrial y disminuyó la apoptosis neuronal, lo que se traduce en una mayor integridad celular. En líneas celulares específicas, el compuesto aumentó la expresión de proteínas esenciales para la función sináptica, como la sinaptofisina y la proteína BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro).
PUBLICIDAD
Los investigadores también documentaron que el ácido carnósico actúa mediante la inhibición de la fosforilación de una subunidad del receptor NMDA, lo que suprime la sobrecarga de calcio en las neuronas y activa una vía de señalización vinculada a la neuroprotección.
En modelos murinos de Alzheimer inducido con cloruro de aluminio, el extracto etanólico de hojas de romero mostró una mejora de la memoria comparable a la del metilfenidato, un fármaco de referencia. Aunque ambos tratamientos mejoraron la función cognitiva, ninguno logró reducir de forma significativa las placas de proteína beta amiloide detectadas en el hipocampo de los animales.
Otro estudio con ácido rosmarínico en nanoemulsión registró una mejora significativa del índice de reconocimiento y una reducción de marcadores de neuroinflamación y estrés oxidativo en el tejido cerebral.
PUBLICIDAD

No existe un consenso único sobre la hora ideal para tomar el té de romero, ya que el momento recomendado varía según el efecto que se busque. La planta no contiene cafeína, por lo que puede consumirse en distintos momentos del día sin el riesgo de interferir con el sueño de la misma forma que lo haría una infusión estimulante tradicional.
Para quienes buscan potenciar la concentración y la claridad mental, las fuentes especializadas recomiendan el consumo entre el desayuno y las primeras horas de la tarde. Esta ventana horaria permitiría aprovechar el efecto cognitivo sin que los compuestos activos de la planta interfieran con el descanso nocturno.
PUBLICIDAD
El consumo después de las comidas, en cambio, se asocia a un objetivo distinto: favorecer la digestión. El romero estimula la producción de bilis en el hígado, una sustancia que facilita la emulsión de las grasas y su posterior absorción en el intestino delgado. Este efecto colagogo ayudaría a aliviar molestias digestivas comunes como la hinchazón, los gases y la indigestión.
Por la noche, el consumo de romero no resulta recomendable para quienes buscan maximizar el efecto cognitivo, ya que algunas fuentes señalan que sus compuestos estimulantes podrían interferir con el sueño en personas sensibles. No obstante, otras fuentes indican que su efecto calmante sobre el sistema nervioso podría favorecer la relajación antes de dormir, por lo que la respuesta individual varía según la tolerancia de cada persona.
PUBLICIDAD

Las fuentes consultadas coinciden en que la preparación estándar del té de romero requiere cinco gramos de hojas frescas por cada 250 mililitros de agua hirviendo. La infusión debe reposar entre tres y diez minutos, cubierta, antes de colarla y consumirla.
En cuanto a la temperatura óptima de extracción, se recomienda utilizar agua justo por debajo del punto de ebullición, alrededor de 90 grados centígrados (195 grados Fahrenheit), durante un lapso de cinco a siete minutos. Un sobre-reposo prolongado puede intensificar el sabor amargo de la infusión por una extracción excesiva de taninos y resinas.
La dosis diaria recomendada en la mayoría de las fuentes especializadas se ubica entre una y dos tazas, aunque algunos estudios permiten hasta tres tazas por día sin superar un vaso por ingesta. Un consumo superior a cuatro tazas diarias podría derivar en efectos adversos.
PUBLICIDAD

El consumo de romero en dosis medicinales no está exento de riesgos. Las fuentes especializadas advierten que dosis excesivas pueden provocar espasmos abdominales, vómitos, gastroenteritis, hemorragia uterina e irritación renal.
Las mujeres embarazadas deben evitar dosis altas, ya que el romero podría estimular contracciones uterinas. Las personas con epilepsia también figuran entre los grupos de riesgo, debido a que cantidades elevadas podrían desencadenar convulsiones por su contenido de alcanfor.
Se recomienda, además, consultar con un profesional de la salud antes de incorporar el romero de forma habitual en personas que toman medicamentos, dado que la planta puede interactuar con ciertos fármacos y con tratamientos para la diabetes, ya que también se le atribuyen propiedades hipoglucemiantes.