No son muchas las novedades de movilidad eléctrica que llegan acompañadas de un precio increíble; por ello, lo último de la marca española Nerva, el Spark, cobra especial relevancia, porque con ella podemos asegurar que el scooter de gasolina y el eléctrico ya tienen el mismo precio.
Nerva da un paso al frente en la democratización de la movilidad urbana cero emisiones con el lanzamiento del atractivo y acertado Nerva Spark, un scooter fun que se ofrece en versión ciclomotor (L1e) y en versión equivalente a 125 c.c. (L3e).

Pero este lanzamiento viene acompañado, además, por el hecho de que el Spark se alimenta con una batería extraíble LFP (litio-ferrofosfato) Blade del gigante chino BYD, toda una garantía de funcionamiento, efectividad y longevidad (hasta 6.000 ciclos). Nerva también utiliza baterías BYD Blade LFP en sus otros modelos Exe, Exe II y Lift.

El Nerva Spark es un scooter fun urbano de reducidas dimensiones, de plataforma plana, ágil, estrecho, ligero y accesible a un amplio espectro de usuarios. Su frontal, presidido por dos faros circulares externos anclados sobre el escudo y protegidos por una rejilla, le otorga un look simpático, diferente y todoterreno, muy noventero. Nos recuerda al desaparecido Yamaha BW’s.

Sus componentes son low cost de marca blanca, con chasis tubular de acero, horquilla protegida por fuelles, doble amortiguador trasero y llantas de 12” con rechonchos neumáticos de taco grueso en medidas de 110/70 y 120/70.

Para frenar, equipa un pequeño disco delantero de 220 mm y otro trasero de 180 mm, con pinzas de dos pistones decoradas en rojo, y con frenada combinada CBS en el L3e.

En cuanto al motor eléctrico, va anclado al chasis y tiene transmisión por correa dentada encerrada en un compartimento estanco, como es norma en Nerva. La versión ciclomotor tiene una potencia nominal de 1,8 kW (3,6 kW de pico) y alcanza los 45 km/h por ley. Se alimenta con una batería de 2 kWh.

El equivalente a 125 c.c., el L3e, ofrece 5 kW de potencia nominal y un pico de 7,6 kW (10 CV). Alcanza los 95 km/h de velocidad máxima y dispone de tres modos de conducción seleccionables desde la piña derecha: ECO (hasta 50 km/h y 100 km de rango), Normal (70 km/h y 75 km de rango) y Sport (hasta 95 km/h y 60 km de rango). Su batería tiene una capacidad de 3,5 kWh.

Su equipamiento es parco, con solo una pantalla LCD a color, pero con conectividad con tarjeta SIM integrada de fábrica (con 1 año de servicio) y la App NERVA City, con geolocalización GPS en tiempo real, bloqueo remoto del vehículo, ajuste personalizado del nivel de frenada regenerativa, activación del asistente de arranque en pendiente y actualizaciones inalámbricas de software (OTA). Y la recarga se realiza a través de una toma de Tipo II, con cable Tipo II/Schuko incluido de serie.

Con un peso de solo 117 kg y una distancia entre ejes de 1.315 mm, el Nerva Spark, solo disponible en color negro mate, arranca su comercialización en la red oficial de la marca con unas tarifas muy competitivas: 2.095 euros para la versión ciclomotor y 2.595 euros para la versión equivalente a 125 c.c., y con 5 años de garantía oficial para la batería y 3 años para la parte ciclo.

Estos precios ya igualan a los de sus homónimos de gasolina, por lo que podemos afirmar que la movilidad eléctrica ha dejado de ser más cara que la de motor térmico, al menos en este caso.