
La acumulación de objetos en zonas de uso diario suele convertir el orden del hogar en una tarea prolongada. Sin embargo, seis espacios de la casa pueden despejarse en menos de diez minutos si se retira lo que sobra y se define dónde guardar cada cosa.
La idea es evitar esperar una tarde libre para reorganizar. Las limpiezas breves y frecuentes ayudan a sostener el orden mejor que las sesiones esporádicas de varias horas.
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Una pauta que puede servir de complemento es lo que muchos expertos denominan el método de los dos minutos: resolver en el momento toda tarea que requiera ese tiempo o menos. Guardar las llaves, tirar un envase vacío o llevar una taza a la cocina son gestos pequeños que evitan nuevas acumulaciones.

Las mesadas suelen reunir objetos que llegaron allí de forma transitoria y nunca volvieron a su lugar: correspondencia, bolsas, recibos, cargadores o compras pendientes de guardar. El primer paso consiste en retirar todo lo que no se use para preparar alimentos.
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Después, conviene revisar qué elementos necesitan permanecer a la vista. La cafetera, el aceite o un recipiente con utensilios pueden mantenerse en la superficie si se utilizan todos los días. Una bandeja permite agrupar esos artículos y limita el espacio que ocupan. Así lo propuso Elsa Elbert, experta en organización, en diálogo con Real Simple.
Elbert recomienda que cada objeto de uso habitual tenga un lugar asignado. Esa decisión facilita el orden diario y deja libre una superficie que suele ser necesaria para cocinar.
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El organizador de la ducha puede llenarse rápido de botellas empezadas, envases vacíos y productos que ya no forman parte de la rutina. Una revisión breve permite identificar qué artículos se usan de verdad y cuáles llevan semanas sin tocarse.
Se aconseja descartar lo que ya no se utiliza y reciclar los envases cuando sea posible. Conservar solo shampoo, acondicionador, jabón y los productos necesarios para el baño diario libera espacio y simplifica la rutina.
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Los tratamientos de uso ocasional pueden guardarse en un mueble o cajón del baño. Así quedan disponibles sin ocupar el lugar destinado a los artículos cotidianos.

Tazas, controles remotos, revistas, papeles y pequeños objetos pueden convertir la mesa de centro en un depósito temporal. Para resolverlo, hay que retirar todo y devolver cada elemento al ambiente al que pertenece.
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La sugerencia es limitar la superficie a tres piezas: una funcional, una decorativa y una personal. Por ejemplo, un control remoto guardado en una caja, un libro y un objeto elegido para la decoración.
Reducir los elementos visibles facilita la limpieza y evita que la mesa vuelva a llenarse. Los controles, en particular, pueden tener una bandeja o recipiente fijo cerca del sofá.
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La bandeja de maquillaje requiere pocos minutos de revisión si se separan los cosméticos de uso diario de aquellos reservados para ocasiones especiales. La base, el corrector, el rímel o los productos habituales pueden quedarse a mano.
El resto puede trasladarse a un cajón, un neceser o un sector del mueble del baño. Antes de guardarlo, conviene comprobar si hay artículos secos, vencidos o con cambios de olor y textura.
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Dejar visibles solo los productos que se usan cada día reduce el tiempo de búsqueda y evita que el tocador se transforme en un espacio saturado.

La entrada concentra objetos necesarios para salir de casa y, al mismo tiempo, reúne lo que se trae de afuera. Llaves, gafas, bolsos, zapatos, abrigos y correspondencia pueden acumularse en pocos días.
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Una rutina rápida incluye guardar lo que no corresponde a ese espacio, reciclar publicidad y clasificar el correo importante. Una bandeja para llaves y gafas, junto con una cesta para bolsos u otros accesorios, permite encontrar esos objetos con rapidez.
También conviene revisar la cantidad de abrigos y pares de zapatos junto a la puerta. La entrada queda más despejada cuando solo conserva los artículos que se usarán en el corto plazo.

Un zapatero resulta útil cuando contiene pocos pares y todos corresponden a la estación actual. El calzado de otra temporada puede trasladarse a un armario, una caja o un espacio de guardado.
La revisión también sirve para decidir qué pares ya no se usan, no calzan o están demasiado deteriorados. Los que estén en condiciones pueden donarse; los que no, deben desecharse.
Mantener cerca de la puerta únicamente el calzado habitual permite encontrarlo sin revolver y evita que la cesta se desborde.
Incorporar estas revisiones a la rutina diaria permite resolver pequeñas acumulaciones antes de que se conviertan en una jornada completa de orden.

Una cría de pardela sable encontrada en la isla de Lord Howe, en Australia, tenía 894 piezas de plástico en el estómago. El material pesaba 64,2 gramos, una cantidad que supera el 15% del peso que debería tener el ave marina.
El dato surge de un estudio publicado en la revista Earth’s Future. La investigación, que reúne datos de 2010 a 2026, sigue desde hace 15 años la presencia de plástico en crías de esta especie de ave marina.
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Los científicos del Laboratorio Adrift lavan los estómagos de las aves para retirar y contar los residuos que han tragado. El método permite conocer qué tipo de basura consumen los animales sin matarlos.

La cantidad hallada en esta cría equivale, según la comparación incluida en el estudio, a que una persona de 80 kilogramos cargara 12 kilogramos de plástico dentro de su cuerpo.
Durante más de diez años, los investigadores pensaron que ya habían visto el peor caso posible. En 2011, encontraron una pardela con 276 piezas de plástico en el estómago, que en total pesaban 64,1 gramos.
Ese registro se mantuvo hasta 2023. Ese año, un polluelo superó los 400 objetos. Desde entonces, la cifra más alta aumentó todos los años, hasta llegar a los 894 residuos plásticos detectados entre 2023 y 2026.
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El doctor Alex Bond, conservador jefe de aves del Museo de Historia Natural y coautor del estudio, recordó que el caso de 2012 parecía imposible de superar.
“En 2012, encontramos una pardela sable con 276 trozos de plástico en su interior. Pensamos que este era el peor escenario posible, ya que un polluelo de ese tamaño no podría sobrevivir comiendo más”, afirmó Bond.

Después, los datos mostraron otra realidad. “Nos equivocamos. Entre 2023 y 2026, el récord de la mayor cantidad de plástico ingerido por estas aves se ha batido año tras año. La crisis del plástico no hace más que empeorar, pero no estamos actuando con la suficiente rapidez para intentar solucionarla”, añadió.
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Las crías no buscan el plástico por sí mismas. Sus padres encuentran residuos flotando en el océano y los confunden con alimento. Luego regresan a tierra y se los dan a los polluelos junto con la comida.
El equipo encontró fragmentos de plástico que ya no podían identificarse por su forma original. También detectó un aumento de dos tipos de residuos: las tapas de botellas y los nurdles, pequeños gránulos de resina que se usan para fabricar productos plásticos.
Los autores plantearon que las normas para mejorar el reciclaje de estos artículos pueden ayudar a reducir la basura. Entre las medidas mencionadas está fijar las tapas a las botellas para impedir que se separen y terminen en el ambiente.
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Estas acciones serán necesarias mientras siguen las negociaciones sobre un Tratado Mundial sobre el Plástico.

El estudio indica que el problema no desaparecería de inmediato, incluso si se aprueba pronto un tratado internacional fuerte. Según los investigadores, la cantidad de residuos en el océano seguiría en aumento hasta 2050 aunque la producción de plástico se detuviera hoy.
Los científicos señalaron que los cambios en los ecosistemas ocurren con rapidez y que eso dificulta anticipar qué sucederá en el futuro o limitar los daños.
A su vez, explicaron que muchos trabajos ya mostraron problemas graves de salud por la exposición al plástico. Pero las investigaciones suelen dar resultados difíciles de comparar o mensajes que parecen contradictorios.
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Por eso, el equipo usó una base de datos de largo plazo sobre las pardelas australianas. Analizó la cantidad y el peso de plástico encontrado en las aves entre 2010 y 2026, con especial atención a las tapas de botellas y a los nurdles.
Los autores sostienen que los estudios largos permiten ver cambios que pueden pasar desapercibidos en investigaciones más cortas. También consideran necesario compartir datos de forma digital para entender mejor cómo afecta el plástico a la vida marina en distintas partes del mundo.
Los hay diminutos, pero existen otros que se prolongan durante hectáreas (ellos dirían acres). También los hay desbordantes de historia y otros que han germinado en los últimos años. Al igual que es posible disfrutarlos tanto en espacios públicos como en parajes secretos y exclusivos para el goce de unos pocos. Además, la variedad incluye los que tienen afán científico y otros que simplemente proponen el deleite para los sentidos.
Existen para todos los gustos: más formales, asalvajados, de exuberancia floral o especializados en hortalizas, a base de grandes praderas y bosques con fauna silvestre o dominados por monumentos icónicos. La diversidad de jardines en Inglaterra abruma.
De cualquiera de esos modelos se pueden aportar muestras. Un ejemplo de pequeño tamaño, pero encanto gigantesco, es el jardín amurallado en las faldas de Lindisfarne Castle, frente a la costa de Northumberland. Mientras que un concepto radicalmente distinto es Stourhead House, en Wiltshire, donde no faltan prados, colinas y un estanque para reflejar el verdor. Un lugar buscado por su puente, el panteón neoclásico o su templete de Apolo, escenarios donde la impetuosa Elizabeth Bennet y el reprimido Mr. Darcy se enamoraron en Orgullo y prejuicio.
En cuanto a jardines históricos, abundan los de carácter señorial, como en Hampton Court Palace, antigua finca de recreo para Enrique VIII. No obstante, no todos tienen un pasado tan regio. El arrebato jardinero desde hace cuatro siglos también se siente en The Lost Gardens of Heligan, en Cornualles. Mientras que no muy lejos se levantó hace pocos años el Eden Project, que, con su aspecto futurista, plasma la conciencia por lo natural que debería imperar en el siglo XXI.

Para entrar a estos últimos hay que pagar una entrada; en cambio, los hay de acceso gratuito. Es el caso de los jardines del Palacio de Kensington. Y, sin salir de Londres, se puede ir en busca de algún que otro secret garden para emular a Julia Roberts y Hugh Grant descubriendo Rosmead Garden, en Nothing Hill, que sigue ocultando tras la verja su romanticismo, eso sí, guardado solo para los vecinos.
Semejante entusiasmo por lo vegetal y el paisajismo provocó el surgimiento de muchos jardines botánicos en el país. Aunque ninguno tan espectacular como Kew Gardens, donde además se programan exhibiciones de arte. Esa fusión entre lo científico, la tradición y lo sensorial inspira otros espacios menos famosos entre los forasteros, pero de mucho renombre para los británicos. Un buen ejemplo sería Helmsley Walled Gardens, cerca de la hermosa ciudad de York.
Y no hay que pensar que las plantaciones florales son el único motivo para admirar y visitar un jardín. Es verdad que algunos, como Sissinghurst Castle Garden, en Kent, son destino obligado para contemplar la hermosura, colorido y delicadeza de lirios, rosas, tulipanes, peonías, lilas o amapolas. Pero también hay visitantes que encuentran idénticos mensajes en plantaciones de hortalizas, con el añadido de los sabores que evocan e incluso con los proyectos económicos que inspiran. Así pasa en Culpeper Community Garden, en Islington, donde se descubre un productivo oasis medioambiental rodeado de carreteras.
Asombra la cantidad y variedad de jardines repartidos por el territorio inglés. Aunque lo realmente admirable es la pasión con la que se visitan. Un plan ideal para un domingo familiar, incluso con la suegra, es conducir hasta un jardín por el que pasear, al mismo tiempo que se aprende algo de horticultura o del pasado del lugar, se compran tiestos para el patio casero y se almuerza en plan pícnic. Da igual el tiempo que haga, porque impermeables y botas de agua obran el milagro.

La jardinería en ciudades y pueblos ingleses es cuestión de Estado. No extraña que exista la Royal Horticultural Society, una entidad que desde el siglo XIX promueve esta práctica a través de propiedades en distintos condados, desde Yorkshire a Surrey y desde Devon a Essex. Y el último en incorporarse a su lista ha sido el RHS Garden Bridgewater, a las afueras de Manchester.
Tiene una extensión de 63 hectáreas y en su interior acoge el Weston Garden, completamente amurallado. Hasta aquí se escapan muchos urbanitas para evadirse y encontrar todo lo que buscan los ingleses en un jardín. No solo caminar entre parterres. Además, grandes y pequeños realizan talleres al aire libre. Sin olvidar la terraza, cafetería y restaurante para alargar la jornada. Y, por supuesto, no falta la gran tienda donde adquirir desde útiles de jardinero hasta alguno de los infinitos libros sobre el tema, pasando por bulbos, productos naturales y souvenirs de la visita.
Porque existe un turismo de jardines y todo aquel que lo practica marca una cita en el calendario promovida por la RHS. Es el Chelsea Flower Show, que se celebra en mayo a orillas del Támesis, a su paso por este barrio londinense. Se conoce como el Great Spring Show y es algo así como la mayor feria floral del mundo. De este evento y otros semejantes se hacen eco todos los medios y hasta aparecen en películas como El jardín de la alegría o Flower Power. Como una regadera, protagonizada por Helen Mirren y Clive Owen.
La verdad es que el mundo-jardín hace mucho que llegó a las pantallas. En las cadenas de televisión no fallan los programas dedicados al asunto y hay jardineros que son auténticas celebridades. Así ocurrió con Christopher Lloyd. Hace veinte años de su muerte, pero aún se visita su casa en Sussex para disfrutar del jardín donde puso en práctica sus conocimientos. Y también la tele popularizó Abbey House Gardens, si bien en este caso ayudó mucho que sus propietarios aparecieran desnudos mientras hacían las labores de horticultura.

Es una afición que roza por momentos la obsesión. Todo aquel que puede, en Inglaterra, posee su propio jardín doméstico para volcar ahí las horas y las virtudes del oficio. Es decir, tenacidad y paciencia para saber seguir los ritmos de las estaciones y de la naturaleza. Lo cual es un excelente contrapunto al frenesí del día a día. Sin duda, tanto el cultivo como la visita a los jardines es algo terapéutico. A los viajeros que no lo practican nunca les parece algo snob, pero lo cierto es que, si se descubre, engancha y cada vez que se regresa a Gran Bretaña se busca un buen jardín al que dedicarle una mañana.
Como en tantos otros países, también en los parques y jardines ingleses es habitual encontrarse con bancos donde descansar. Pero aquí suelen tener una peculiaridad. En muchos de ellos se ve una pequeña plaquita conmemorativa en su parte superior. Ahí se leen todo tipo de dedicatorias a personas que los frecuentaron, en muchos casos casi de forma diaria. Está tan asentado en la cultura popular visitar esas zonas verdes como pagar para disponer de esos bancos a modo de memorial. Según el lugar, puede costar varios miles de libras esa dedicatoria. Pero la gente lo paga con gusto, porque para ellos ese banco y las vistas que se contemplan se han convertido en su sitio en el mundo y el escenario de momentos inolvidables. Y les gusta que tales vivencias y recuerdos se compartan con todo aquel que pase por ahí.

La moda argentina atraviesa un momento de transformación. Nuevas miradas sobre el diseño buscan construir una identidad propia, con propuestas que cruzan innovación, oficios tradicionales, memoria textil y preguntas sobre el presente.
La prenda ya no se piensa solo desde la estética. También se vuelve una forma de narrar el territorio, recuperar saberes y poner en discusión qué significa crear diseño argentino hoy.
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Con ese universo como punto de partida, la Cámara Argentina de la Moda (CAM) distinguió a ocho referentes de la industria con las Menciones de Honor 2026 Tijeras de Plata. El acto fue en el Salón Dorado de la Legislatura porteña el martes 15 de septiembre.
La directora editorial de Infobae, Daniela Blanco, fue reconocida por su trabajo y su compromiso con la difusión del diseño argentino. Recibió una de las menciones de manos de María Alicia Battagliotto, secretaria general de la CAM.
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El encuentro, que partió del lema “Buenos Aires Está de Moda”, puso el foco en la identidad del diseño argentino y en el trabajo que hay detrás de cada prenda.
Entre los aplausos y los recuerdos de carrera, la idea que ordenó la jornada fue la de sostener los equipos, formar nuevas generaciones y encontrar formas de reinventarse.
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Con mucha emoción, Daniela Blanco recordó su recorrido. “La moda siempre tuvo contenido: es impronta sociocultural y un faro de las transformaciones más profundas que puede exhibir una sociedad”, afirmó.
Su intervención recuperó una discusión que atravesó a varias generaciones de comunicadoras: la necesidad de explicar que detrás de las tendencias hay economía, tecnología, arte, creatividad y cambios culturales.
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Además, sostuvo que los medios tienen “un rol social muy importante” para amplificar el trabajo del sector. “La moda está vivita y coleando y, además, creo mucho en las nuevas generaciones”, dijo.
Y puso el foco en la formación: “Las universidades están repletas de chicos muy talentosos que quieren hacer moda en la Argentina”.
Por su parte, la diputada porteña Patricia Glize abrió la ceremonia y destacó el alcance productivo de una actividad que excede a la pasarela.

“La moda no es solamente diseño: están los bordadores, quien pone la tela, los botones, el bordador, todo”, enumeró. A la vez, alertó que “muchos sectores de esa cadena de valor de la moda se están perdiendo” y llamó a volver visible el trabajo que existe detrás de una colección o un desfile.
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Para Glize, “detrás de cada prenda hay personas que aprendieron el oficio y que trabajan durante muchísimos años para poder componer esto”.

La legisladora sostuvo que las Tijeras de Plata permiten detenerse en trayectorias que hicieron de la actividad profesional “parte de su vida”.
El presidente de la CAM, Francisco Ayala, vinculó esa defensa con el escenario actual de la industria. “La moda no es una tendencia pasajera. La moda es trabajo, trabajo genuino, es cultura viva”, expresó.
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Desde la CAM lo acompañaron la vicepresidenta Carina Spaggiari; la secretaria María Alicia Battagliotto; la tesorera Stella Maris Batallés; Héctor Vidal Rivas, a cargo de Relaciones Internacionales; Ignacio García Rocha, responsable de Prensa y Difusión; las vocales Beatriz Menéndez de Volosin y Marina Carla Barvato Bonorino; y las revisoras de cuentas Susana Larrambebere y Ana Mabel Mejía.

En su discurso incluyó a periodistas, empresarios, docentes, académicos, productoras, diseñadores, modistas, talleres, artesanos, peluqueros y maquilladores como parte de un mismo entramado.

Ayala remarcó el valor de los oficios locales. “En cada pueblo, en cada ciudad, hay al menos una modista que maneja el oficio. Eso no pasa en todos lados. Es un capital que, si se pierde, no vuelve”, advirtió.
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Frente a ese panorama, definió las menciones como una forma de valorar “esa creatividad inquebrantable, ese oficio y ese compromiso” de quienes trabajan en la moda argentina.
Nequi Galotti estuvo a cargo de dar comienzo a la entrega de las menciones de honor. Antes de convocar a los distinguidos, expresó: “Estoy emocionada de ver tantas caras conocidas, de tantos años, tanto trabajo, tanto talento”.
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También destacó su vínculo personal con el diseño local: “Desde siempre hemos apoyado la industria de la moda argentina. A mí me encanta y elijo siempre vestir y usar diseños de nuestro país”.
La periodista Ana Torrejón, de L’Officiel Argentina, recibió su reconocimiento con una mirada colectiva sobre una trayectoria editorial que comenzó en 1991 y se desarrolló en publicaciones especializadas.
“Ningún camino se recorre en soledad. Creo en los encuentros, en los cruces virtuosos, creo en el andar acompañados”, afirmó. Por eso, aclaró que la distinción no la asumía en singular, sino como un reconocimiento a quienes integraron redacciones y al ecosistema de la moda.

Torrejón recordó que los medios construyen “cajas de resonancia” para un fenómeno con implicancias sociales, políticas, religiosas y económicas.
Además, manifestó su solidaridad con colegas que atraviesan condiciones laborales precarizadas y propuso “ayudar a hacer camino”.
Teresa Napolillo, editora de Marie Claire Argentina, recordó que decidió ser periodista a los 10 años y vinculó su interés por la moda con la presencia cotidiana de telas, tijeras, hilo y costura en su casa.
“Siempre encontré, en cada rincón del país, en cada show, en cada aula por la que recorrí, ese talento que nos representa”, dijo.

La comunicadora dedicó su premio a “todos los maquilladores, diseñadores, productores, costureros” que la acompañaron, y a su madre, sus hijas, sus amigos y su familia. En un discurso atravesado por la emoción, dejó una definición sobre el aporte de su oficio: “Siento que dejé en la moda un pequeño granito de arena”.
Carola Sainz, ex editora de revista Viva, situó su experiencia en el periodismo femenino, donde durante más de dos décadas puso a la moda en las tapas, las entrevistas y las producciones de sus espacios de trabajo.
“Para mí la moda es creatividad, talento, trabajo, oficio. Es arte también”, afirmó. La periodista recordó la cobertura de desfiles, colecciones y lanzamientos, además de las conversaciones con diseñadores que acompañaron su carrera.
Al repasar sus 34 años en el diario, de los cuales 28 estuvieron dedicados al periodismo femenino, reivindicó la tarea de informar y tender puentes entre la realidad y los lectores. También pidió defender el oficio periodístico.

“No permitamos que digan que la inteligencia artificial va a reemplazar nuestro trabajo. Nada va a poder reemplazar al buen periodismo”, sostuvo.
La productora de moda Josefina Laurent, quien se desempeña en La Nación Revista y ¡Hola!, subrayó que su mirada se construyó “arriba del perchero”, en contacto directo con las prendas, los diseñadores y la producción de imágenes.
Se definió, junto con Lucía Uriburu, como parte de las pioneras del estilismo en la Argentina y dedicó la mención a quienes continuaron ese camino. “Este premio es para todas”, dijo sobre las productoras y estilistas formadas a lo largo de los años.
Laurent amplió la mirada sobre una labor que suele quedar fuera de la foto final. Agradeció a fotógrafos, modelos, asistentes y a “las señoras que planchan y encintan zapatos”.

“El estilismo no es solamente el trabajo de ‘qué linda quedó la foto’. Es una construcción desde el inicio del proyecto”, explicó, ya fuera para una editorial, un showroom, la cocina de un diseñador o el armado de un desfile.
A su turno, en representación de la Universidad de Palermo, Oscar Echevarría recordó la creación, a comienzos de los años noventa, de la primera escuela universitaria de moda en Argentina, tras la experiencia inicial de la Universidad de Buenos Aires.
“Desde entonces no hemos estado haciendo otra cosa que formar nuevas generaciones de profesionales en todos los campos de la moda”, expresó. Destacó una enseñanza apoyada en la calidad, el respeto por la historia y el optimismo frente al futuro.

María Eugenia y Gerardo Farrell, fundadores de PRÜNE en 1999, recibieron otro de los premios. María Eugenia contó que llegó al sector desde la psicología y aprendió desde redactar una gacetilla hasta diseñar un zapato y organizar un desfile. “La moda está en nuestro ADN, en nuestro querer enamorar a las mujeres, en nuestro hacer cada día cosas más lindas”, afirmó.
Gerardo Farrell destacó el trabajo compartido durante cinco décadas de matrimonio. “Intentamos que la moda argentina saliera de nuestras fronteras y pudiera llegar a todos los países de la región”, señaló.

Otro momento íntimo llegó con Martín Lief y Nicolás Cuño, de Key Biscayne. Lief recordó las primeras noches de trabajo, cuando cosían y preparaban pedidos para cumplir con las entregas. “No puedo creer tener este premio. Es un orgullo para nosotros”, dijo, y agradeció a Cuño por cuatro décadas de sociedad: “Un hermano de la vida”.
Cuño llevó el recuerdo a los 16 años, cuando ambos vendían shorts de baño por la calle sin lograr una venta durante días. “Hasta el primer día que entramos a un local y pudimos vender. Y así construimos”, contó.

Fundada en 1905, la Cámara Argentina de la Moda enmarca estas distinciones en su misión de promover el desarrollo sostenible del sector, fortalecer la identidad del diseño local y acompañar su proyección internacional.
La segunda entrega de las Tijeras de Plata dejó un mensaje y una convocatoria a sostener la formación, el trabajo y la capacidad de reinvención en la moda.
*Fotos: Jaime Olivos

Un examen oftalmológico rutinario podría aportar una señal temprana sobre la salud cardíaca. Un análisis de más de 90.000 personas concluyó que ciertos cambios en las capas internas de la retina se asocian con un mayor riesgo de fibrilación auricular, una arritmia vinculada con los accidentes cerebrovasculares (ACV).
El trabajo, publicado en la revista PLOS Digital Health, evaluó imágenes de la retina y antecedentes clínicos de dos grandes grupos de pacientes del Reino Unido.
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Sus autores plantean que los escáneres oculares podrían ayudar a identificar a quienes requieren una revisión cardiovascular más profunda antes de que la enfermedad sea detectada por sus síntomas o por pruebas cardíacas convencionales.

La fibrilación auricular ocurre cuando las cavidades superiores del corazón laten de forma irregular. Puede manifestarse con palpitaciones, fatiga, falta de aire o mareos, aunque muchas personas no advierten ninguna señal.
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El problema puede ser intermitente. Por esa razón, un electrocardiograma realizado en un momento en el que el ritmo cardíaco parece normal podría no detectar la arritmia. Sin tratamiento, la alteración del ritmo puede facilitar la formación de coágulos en el corazón; si uno de ellos llega al cerebro, puede provocar un ACV.
La detección precoz permite valorar medidas para reducir ese riesgo, entre ellas tratamientos destinados a controlar el ritmo cardíaco o a prevenir coágulos, según la situación clínica de cada paciente.
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La investigación reunió datos del estudio AlzEye, con 50.651 personas de 40 años o más, y del Biobanco del Reino Unido, con 39.013 participantes de entre 40 y 69 años al inicio del seguimiento.
En la primera cohorte, 5.375 personas ya tenían fibrilación auricular. El análisis mostró que ese grupo presentaba un menor grosor en varias estructuras de la retina, entre ellas la capa de fibras nerviosas, la capa de células ganglionares y plexiforme interna, la capa nuclear interna y la capa de fotorreceptores.
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El hallazgo más consistente se concentró en la capa de células ganglionares y plexiforme interna, conocida por las siglas mGCIPL. Los investigadores observaron el mismo patrón en la segunda cohorte, lo que reforzó la asociación entre el adelgazamiento retiniano y la arritmia.
La retina contiene vasos sanguíneos y tejido nervioso. Por su vínculo estructural con procesos que afectan al cerebro y al sistema cardiovascular, las imágenes oculares se han convertido en una fuente de datos de interés para estudiar enfermedades que van más allá de la visión.
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El componente prospectivo del estudio siguió a los participantes del Biobanco que no tenían fibrilación auricular al comienzo. Durante un promedio de cuatro años, 838 de las 39.013 personas desarrollaron la enfermedad.
Tras considerar variables sociodemográficas, clínicas y de estilo de vida, los autores calcularon que cada reducción de una desviación estándar en el grosor de la mGCIPL se asoció con un aumento del 27% en el riesgo de fibrilación auricular. El resultado no significa que un escáner ocular pueda predecir por sí solo quién tendrá la arritmia, pero apunta a una posible señal de riesgo que merece evaluación.
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El estudio también detectó diferencias en el calibre y la distribución de los vasos de la retina entre los pacientes con fibrilación auricular y quienes no tenían ese diagnóstico. Esos cambios podrían reflejar alteraciones vasculares presentes en otros órganos.

Las pruebas analizadas incluyen la fotografía retiniana en color y la tomografía de coherencia óptica, un estudio que utiliza luz para obtener imágenes detalladas de las capas del fondo del ojo. Ambas técnicas son no invasivas y forman parte de la atención oftalmológica en distintos centros.
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Siegfried Wagner, investigador del University College London, universidad pública del Reino Unido, indicó que las imágenes retinianas podrían detectar modificaciones estructurales vinculadas con la fibrilación auricular y facilitar la identificación de personas con mayor riesgo. Aclaró que esta técnica no busca sustituir las pruebas cardíacas.
El electrocardiograma continúa como el método para confirmar una arritmia. Los escáneres de retina, en cambio, podrían servir para seleccionar a pacientes que convendría derivar a un control cardiológico, en especial cuando no presentan síntomas o cuando la alteración del ritmo aparece de forma ocasional.
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Josef Huemer, oftalmólogo consultor del Moorfields Eye Hospital NHS Foundation Trust, hospital oftalmológico de referencia del sistema de salud público británico, y autor principal, indicó que los resultados deberán confirmarse en investigaciones posteriores. Si eso ocurre, los controles oculares habituales podrían ayudar a identificar a personas que se beneficiarían de una evaluación cardíaca adicional.
La investigación establece una asociación entre los cambios de la retina y la fibrilación auricular, pero no demuestra que esas alteraciones oculares sean la causa de la arritmia. Tampoco sustituye las consultas médicas ante síntomas como palpitaciones persistentes, desmayos, dolor en el pecho, dificultad para respirar o signos súbitos de ACV.
Los próximos estudios deberán determinar si incorporar estos marcadores a la atención oftalmológica mejora la detección de la fibrilación auricular y permite iniciar antes intervenciones que reduzcan el riesgo de accidente cerebrovascular.
En un nuevo episodio de La Fórmula Podcast, el periodista deportivo Gastón Edul repasó su recorrido desde una infancia marcada por la cultura del esfuerzo hasta convertirse en una de las figuras más reconocidas de la cobertura de la Selección Argentina. Habló sobre cómo rompió con el modelo tradicional para acercarse al streaming y a nuevas audiencias, y contó cómo fueron los seis meses de preparación para La Velada, una experiencia que lo llevó a poner a prueba sus límites, reorganizar sus prioridades y descubrir el impacto que tuvieron en su vida la alimentación, el entrenamiento y la meditación.
Además, reflexionó sobre la confianza en uno mismo, el miedo a salir de la zona de confort y la importancia de no perder la capacidad de sorprenderse frente a los logros. También habló de su faceta empresarial, la consolidación de su marca personal y sus planes para seguir desarrollándose profesionalmente. En una charla atravesada por la búsqueda del equilibrio entre ambición y disfrute, Edul compartió una frase que resume buena parte de su filosofía: “El que quiere puede”. El episodio completo se puede escuchar en Spotify y YouTube.
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Gastón Edul es periodista deportivo y una de las caras más reconocidas de la cobertura de la Selección Argentina en TyC Sports. Comenzó su carrera siguiendo el fútbol local y ganó notoriedad por su trabajo junto a la Albiceleste, especialmente durante la Copa América 2021 y el Mundial de Qatar 2022, cuando su presencia diaria y sus informes lo convirtieron en una referencia para los seguidores del equipo de Lionel Scaloni.
Con el tiempo, amplió su perfil más allá del periodismo deportivo tradicional y sumó participaciones en televisión y plataformas de streaming, además de desarrollar una fuerte presencia en redes sociales. También es autor, junto a Alejandro Wall, de La tercera, una crónica sobre el Mundial de Qatar, y de Revolución Messi. En 2026, tras cubrir nuevamente a la Selección, Edul protagonizó un nuevo capítulo de su carrera al participar de La Velada del Año 6, el evento de boxeo organizado por Ibai Llanos, donde enfrentó al periodista español Edu Aguirre.
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—Quiero que empecemos por tu infancia. ¿Cómo era tu casa? ¿Cómo está compuesta tu familia?
—Soy hijo de inmigrantes. Mi papá es sirio y nació en Yabrud. Mis abuelos eran argentinos —ella es mi única abuela viva—, aunque los padres de ellos sí eran sirios. Entonces, de un lado está la migración que acá se llamaba “turca”: no son turcos, sino sirios. Y del otro lado, totalmente tanos, italianos: mis nonos —los papás de mi mamá, Gaitano y Bonina— y mis tíos. Mi mamá es marplatense, se vino a vivir a Buenos Aires y conoció a mi viejo acá. Así que, de un lado, sirio; del otro, italiano, y así nos criamos.
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—¿Qué aspecto de la historia de tus papás, lo que conocés de la historia de tus papás, crees que influyeron en la manera que te criaron a vos y a tus hermanos?
—La parte laboral, 100%. De mucho esfuerzo. Mi abuelo tano, carpintero; mi abuela hacía vestidos de novia, como sastrera puntual. Y de parte de mi viejo, mi abuelo siempre tuvo un bazar en Parque Patricios que primero manejó él. Cuando murió, lo empezó a manejar mi abuela. Hoy ella tiene 90 años y sigue trabajando, detrás del escritorio cobrando, comprando, vendiendo y repartiendo. A mi viejo lo vi hacer lo mismo.
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Nosotros siempre fuimos de clase media con vaivenes, algunos momentos mejores y otros peores, pero creo que lo que más me influyó no es la ambición, sino el laburo del día a día. Si querés tener algo, tenés que sacrificarte y dedicarle horas de tu vida. Eso creo que fue lo que más me marcó. Ellos te hacían ver el esfuerzo que habían aportado para que tengas tal cosa, sin recriminación alguna, sino para que le tomemos valor. Creo que por eso me gusta trabajar.
Después, por ejemplo, explicarle a mi viejo —sirio y comerciante— que el periodismo era una profesión de la que podías vivir era imposible. Mi hermano Esteban abrió ese camino, el de demostrarle a mis viejos que se puede vivir del periodismo. Como a él le fue bien, era mucho más fácil verlo en mí. Dijeron: “Esteban está viviendo de esto, Gastón quizás puede lograrlo”. Después, las carreras se van desarrollando de diferente manera.
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—Hablame un poco de tu proceso para La Velada. Quiero que me lleves a ese momento de la preparación. ¿Fueron seis meses de entrenamiento?
—Sí, fueron seis meses. Estoy agradecido de haberlo hecho, pero tampoco voy a caretear y decir: “No, siempre estuve seguro”. Hubo vaivenes porque fue durísimo. Cuando me llamó Ibai para preguntarme si quería participar de La Velada, le dije: “Bueno, dame tres semanas”, como algo normal para un proyecto semejante en el que te exponés. Era un lunes. Me acuerdo de que era lunes porque él me dijo: “No, ¿qué tres semanas? Necesito que confirmes el miércoles”. “¿En dos días?”. “Sí”.
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Lo que más me costó fue asimilar que iba a estar mucho menos tiempo con el celular, que iba a responder menos mensajes y que tenía que encerrarme en mí para priorizar esto. Ya no podía estar al 100% para el resto de mis proyectos. Entrenaba doble turno, de 9 a 11 de la mañana. En el medio salía al aire en TyC Sports o iba a Olga. Después volvía a entrenar, volvía a trabajar y terminaba durmiendo seis horas por día.
No tomé alcohol por seis meses. Entrenaba todos los días, cuatro de ellos a doble turno. Iba al kinesiólogo tres veces por semana y al nutricionista una vez por semana. En un momento, cuando me estaba pesando todo —yo siempre fui a terapia—, dije: “Bueno, dejo”, pero era todo lo contrario: tenía que ir más que nunca. Yo estaba convencido de que me iba a funcionar y de cómo iba a repercutir, pero, sobre todas las cosas, quería estar realmente preparado.
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Y además estaba el Mundial. Ese mes y medio fue duro porque ahí de verdad no hay planificación posible que te salga bien: 20 vuelos, siete u ocho ciudades diferentes, gimnasios que no conocíamos —viajé con mi entrenador— y tiempos que no teníamos. Llegábamos a Alabama, Oklahoma —donde hicimos los amistosos—, Dallas, Arlington o Miami, y teníamos que buscar qué gimnasio de boxeo nos quedaba cerca. Era difícil.

—¿Qué cosas sacaste y te diste cuenta de que, al final, no eran tan relevantes en tu vida?
—A mí me escribe mucha gente todos los días y voy agendando cosas para más adelante. A veces, como también soy periodista y trabajo en los medios, entiendo a la persona que busca algo de vos y entiendo qué significa para un medio o un programa. Pero dije que no a todo. Llegó un momento en el que también me daba escozor quedar como maleducado por no responder, pero estás tan desbordado que si no te priorizás y no desactivás la culpa de: “Che, no respondo, no pasa nada”, es jodido. Dejé de responder muchos mensajes de WhatsApp, salvo los de la gente más cercana.
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Eso en primer lugar. Después, explicarle a TyC Sports que mi energía iba a estar muy repartida, y a Olga que no iba a poder estar la cantidad de veces que necesitan o yo quiero estar. Porque aparte, cuando te preparás para algo así —lo fui aprendiendo ahora—, no es solo el tiempo que entrenás: es el tiempo en silencio, el rato para reflexionar lo que entrenaste, hacia dónde vas y qué querés hacer. Por suerte salió como quería. Veía algo estratégico en participar porque es el evento de streaming más importante del mundo.
En La Velada, obviamente, no participan boxeadores profesionales, no podés aprender a pelear en seis meses. Las peleas no salen estéticas, porque ¿quién aprende a pelear en ese tiempo? Ni yo ni mi rival, es obvio. Pero no me quedo con eso. Me quedo con que, aunque no soy ni voy a ser deportista profesional ni me pongo en ese lugar, muchos chicos me escribieron diciéndome: “Che, me motivaste. Qué bueno, si vos podés hacer todo, ¿por qué yo no?”. Muchos productores, sonidistas o empleados me piden saludos porque me ven en streaming. Uno quiere estudiar periodismo por vos y a otro le hacés compañía de noche cuando está triste. Ojalá no se termine nunca.
—¿Crees que estos seis meses de entrenamiento que tuviste cambiaron tu relación con cómo entendés vos tus propios límites, la incomodidad?
Hay cosas que sigo procesando porque peleé hace menos de dos meses, pero ya me doy cuenta que hay cosas que me quedaron.

—¿Por ejemplo?
—Lo hablé el otro día con mis amigos de toda la vida en un asado. Yo tomo alcohol semanalmente como una persona normal, no sé, vino los fines de semana, un día de semana, un día de fin de semana. Y le dije a mis amigos: “No saben lo bien que me sentí sin tomar alcohol por seis meses”, pero de verdad bien. Y cómo me sentí comiendo bien. Es un salto de calidad de vida que vos no tomás conciencia hasta que no lo experimentás por lo menos una vez. Yo no sabía que me podía sentir así.
Y me decís: no tenía sueño, tenía mucha energía, tenía fuerza, me sentía bien. Y algo increíble es que tenía una lucidez extrema para pensar cosas de mi laburo. Con mucha más lucidez o claridad. Y todo eso porque mi cuerpo estaba muy sano. Yo creo que hay cosas que a nosotros nos dan placer y nos gustan, o por lo menos me di cuenta de eso, que creemos que no pasa nada porque es en pequeñas dosis, pero la verdad un poquito te perjudican.
Fueron seis meses donde realmente no tuve tiempo para conocer gente. Y yo estoy soltero y hace seis años estoy soltero y obvio que le dedico una parte de mi tiempo, de mis ganas y mi ocio a conocer gente. Y ahí no conocía a nadie o casi nadie. Y me di cuenta que si reservás un poco de energía también te sentís mejor. Que te drena energía conocer gente. Y eso también lo fui viendo ahora.
Esas cosas, o encontrar un espacio de meditación, que antes no meditaba y empecé a meditar y vi cómo meditar te ordena las ideas, te da un momento de respirar profundo, de reflexionar lo que te pasa, porque a veces en el trajín, hacés tantas cosas que no te detenés a pensarlas. Es como, bueno, hice esta entrevista con vos, estuve en la fórmula, bueno, pasó otra cosa y después pasó otra cosa. Si vos te tomás un tiempo para procesar cada cosa que hacés, tiene más sentido.

—¿Por qué tomás la decisión de empezar a dedicarle tiempo a la meditación, si lo que no te sobraba era tiempo en esa preparación?
—Por estar en contacto con deportistas, vi que le dan un lugar cada vez más importante a la meditación: a tener un momento, sea media hora, 10 minutos o 20 minutos, para estar con uno mismo. Entrenando me di cuenta de por qué: te balancea. Me considero una persona bastante estable emocionalmente, pero en momentos en los que me desbalanceaba —mientras entrenaba, se acercaba La Velada, tenía que viajar, grabar publicidades, salir al aire y pensar cuándo entrenar—, la meditación te alineaba y te bajaba al llano.
Lo empecé a implementar después de La Velada. Ahora ya no tengo esa exigencia, pero si tengo un programa el sábado en Telefe o cuatro streams, medito. Llegás y estás más presente. Para nuestra generación, a la que si algo le sobra es ansiedad y le cuesta ver una película de corrido, encontré un hábito muy saludable. De todo lo que te dije, es el que creo que más va a perdurar en mí: es un rato para mí.
—¿Es algo que hacías solo? ¿Es guiado, es un ejercicio puntual, es respirar?
—Al principio lo hice con una persona que me ayudaba a meditar de forma guiada —que no es específicamente terapeuta ni deportólogo—, y después lo empecé a hacer solo. Guiado significa que hay guías que te ayudan a marcarte el pulso de la respiración: inhalar, exhalar, qué tratás de imaginarte con los ojos cerrados o en qué parte de tu cuerpo te concentrás. Te enseñan a dejar ir los pensamientos y tener la mente en blanco: viene un pensamiento, lo dejás ir y no te enganchás.
O cuando te das cuenta de que estás distraído: “Uy, estoy pensando en algo. Bueno, afuera”. Es un ejercicio, como trabajar en el gimnasio: si hacés piernas todos los días, tenés más fuerza y reconocés más los músculos. Con la meditación es lo mismo, es muy sano.
Después me di cuenta de que gané la concentración que había perdido. De los 17 a los 26 o 27 años, durante 10 años de corrido, siempre tuve un espacio de lectura diaria de libros que en los últimos tiempos perdí: no leo un libro hace un año y medio. Me da vergüenza decirlo porque siempre leí mucho, pero es la verdad. Con esto me volvieron las ganas de leer, puedo hacerlo sin distraerme con el celular y puedo ver una película de corrido. Mirá lo que te digo.

—¿Recordás algún libro que te transformó, que te cambió?
—Sí. Mi género favorito es la literatura latinoamericana, siempre me gustó más. La empecé a leer y me adentré en ese mundo cuando estudiaba Periodismo Deportivo. Hay un profesor extraordinario, Ariel Elger, que siempre te invitaba a pensar más que a hablar de algo en particular. Él nos decía que leamos, que el que lee mucho sabe escribir y el que sabe escribir, por ende, sabe hablar.
Me acerqué una tarde después del curso y le dije: “Ariel, ¿qué puedo leer? ¿Me recomendás un libro?”. Y me contestó: “No se puede recomendar un libro. Sí te puedo recomendar diez y que sean un punto de partida”. Yo pensé: “¿Por qué uno no y diez sí?”. Después lo entendí. Me hizo una lista en un bloc con diez libros, me los dio y me los fui comprando de a uno. Leí los diez. ¿Por qué diez? Porque un libro me llevó al otro.
Me metió en un mundo de escritores donde muchos eran periodistas o habían nacido como tales para después convertirse en algo más grande, autores de ficción o de no ficción. Eso me formó en la comunicación. Leí todo de Rodolfo Walsh. Si alguien me marcó, fue él, porque inventó un género: la novela de no ficción. Básicamente, eran investigaciones periodísticas noveladas, como “Operación Masacre”. El mundo pensó que lo inventó Truman Capote —que fue extraordinario—, pero un par de años antes ya lo había hecho un argentino. Después pasé a “El caso Rosendo”, “Variaciones en rojo” y un montón más. Walsh me llevó a Gabriel García Márquez.
García Márquez trabajó en diarios y tiene columnas buenísimas con las que arrancó antes de convertirse en Premio Nobel de Literatura: “El otoño del patriarca”, “El coronel no tiene quien le escriba”, “Relato de un náufrago”, “Cien años de soledad”, “Ojos de perro azul” o “Memoria de mis putas tristes”. Él me llevó a Osvaldo Soriano; Soriano a Jorge Amado, el brasileño, con “Capitanes de la arena”. Después descubrí a Julio Cortázar, y de Cortázar pasé a algo más moderno como Eduardo Sacheri o Pedro Mairal.
Una cosa me fue llevando a la otra hasta que, cuando me di cuenta, había leído 40 o 50 libros entre relatos de periodistas y escritores que te forman. Primero, por el léxico, la sinonimia y la dicción, para incorporar palabras que te robustecen la manera de hablar. Y después, por la curiosidad: te ejercita ser detallista, mirar y aprender a ver. Pero todo eso con lo que me formé y que me ayudó a trabajar mejor, me di cuenta de que en los últimos años lo había dejado de ejercitar, de leer y de observar en el día a día.

—¿De observar qué?
—La vida, el día a día, todo: cuando estaciono el auto, quién pasa por delante mío, si hay una persona sentada en un banco en la esquina, si hay una mamá saliendo de la mano con su hija del colegio, si se cae una hoja de un árbol o si una cafetería está llena o vacía. Observar lo que te pasa por delante.
—¿Cuál creés que es esa característica tuya que, si no la tuvieras, hoy no hubieses llegado hasta acá o no estarías construyendo esta carrera?
—Creo mucho en mí. Te lo digo porque es lo que me dijeron toda la vida mis hermanos y mis amigos. Tengo una anécdota: tenía 14 años y, en un recreo del colegio... Mis amigos de toda la vida son ellos, con los que hoy a la noche me voy a comer un asado, literalmente. Son mis ocho amigos desde los tres años, son mis hermanos. Y a dos de ellos, Pato y Dibu —a Agustín le decimos Dibu—, les firmé un autógrafo a cada uno que decía: “Para Pato, para Dibu, de parte de Gastón Edul”, con la firma de TyC Sports.
Estaba a 15 años de trabajar en TyC Sports. Creo que en ese juego de niños había algo. Hace tres o cuatro años, después del Mundial de Qatar, la mamá de Pato me mandó una foto y me dijo: “Mirá lo que encontré en el cajón de la mesita de luz de Pato”. Era la firma. Cuando me la mostró, me generó algo. Siempre estuve seguro de quién quería ser y de cómo quería serlo. ¿Es una fórmula de éxito? No, ni loco.
Hay gente que quiere ser algo y lamentablemente no tiene la posibilidad económica de estudiar hasta que se le dé, tiene que salir a trabajar antes y eso desvía el camino. Pero, en mi caso puntual, creo en mí. Por eso estoy seguro de hacer cambios: cuando tuve que salir del rol más formal, lo hice y no tengo drama con eso.
Como creo en mí y me gusta lo que hago, a la popularidad no me la tomo tan en serio. Y como no me tomo tan en serio la popularidad, tampoco me tomo tan en serio el hate. No voy a decir que no me afecta: somos personas y me duele, pero no le doy un lugar importante ni al halago ni a la crítica, solamente a lo mío.

—¿De dónde creés que nace esa confianza?
—Siempre digo algo clave: mis viejos nos criaron con muchísimo amor y cariño. Para mí eso es fundamental, porque cuidar la autoestima de una persona cuando es chica y se está formando es muy importante. Hay gente que no tiene esa suerte y de chica tiene que atravesar situaciones que le dañan el ego o la confianza por cosas que le dijeron o por cómo actuaron con ella. Mi vieja, sobre todo, nos crio con muchísimo cariño. No hablo solo de que llegues del colegio y te dé un plato de comida o te arrope, me refiero a hacerte sentir o decirte: “Vos sos suficiente”, “vos podés hacer lo que quieras”.
Eso te genera una autoestima tal que, ante los primeros fracasos laborales o universitarios, no creés que está todo mal. Te sirve más para sobrepasar los fracasos que para construir el éxito.
Otra cosa que me pasó: la primera vez que fui al programa de Mirtha Legrand, hace dos años más o menos, fue la única vez en mi vida que llevé a mi mamá a un estudio de televisión. Cuando tenía 16 o 17 años, estábamos en la cocina de mi casa mirando el televisor chiquito —siempre tomábamos mates ahí porque era más cómodo— y estaba almorzando Mirtha. Mi vieja me dijo: “Este programa nunca pasa de moda, siempre es lindo”. Y yo le respondí: “Ma, cuando vaya, te llevo”. Era un chiste, un juego, pero me dijo: “Listo, llevame”. Ella siempre me impulsó. Eso es la confianza: no me decía “estás loco, nene”, sino “listo, me llevás”.
—Hay un montón de factores que hacen que a uno le vaya bien y logre construir una carrera exitosa, pero estoy segura de que ninguna de las personas que lo lograron llegó hasta ahí sin tener esta confianza. Después tienen que pasar mil cosas más, pero este factor tiene que estar, porque es lo que te mantiene persistente.
—Totalmente. Por eso les trato de ejercitar esto a los chicos: siempre que puedo doy charlas en facultades de periodismo y periodismo deportivo. Doy todas las que puedo, entre ocho y doce por año. Les digo que no esperen a recibirse para sentirse periodistas, porque el título no te valida —está buenísimo y es el premio al esfuerzo—, pero este es un oficio y tenés que ir a buscarlo. Por eso, cuando los pibes me buscan en la puerta de Olga o de TyC Sports para pedirme notas, se las doy todas: se están moviendo y esa es la manera. Tenerte confianza y salir a buscarlo, hacer.
Otra clave que para mí funciona mucho es no sobrepensar. Si querés arrancar algo, no lo pienses tanto: arrancá. En la acción es donde pasa, no en el pensamiento. Te diría que seas hasta un poco inconsciente al hacer: fijate qué te sale y qué no, ahí es donde se produce la magia. No hay que enroscarse en sobrepensar.
Guido, mi hermano mellizo —mi persona favorita y mi gurú en todo porque es mi cable a tierra y no le importa un carajo nada de lo que hago—, me dice que tengo que aprender a aburrirme y estar en mi casa sin hacer nada, algo que no sé hacer pero que es importante. Y yo le respondo: “¿Sabés qué pasa? Si estoy tirado en el sillón, pienso demasiado y no me gusta”.

—Así como tenés esta confianza que te llevó a buenos lugares en tu vida, ¿cómo resolvés o afrontás que una inseguridad no te paralice?
—Mi truco para eso es hacer todo con miedo: permitirme tener miedo y hacerlo igual. Para hacer La Velada estaba cagado de miedo. Decía: “¿Qué tengo para ganar? ¿Hacer un papelón? ¿Que te fajen? ¿Cómo se lo va a tomar la gente?”. Y lo hice con miedo. Cuando salí al aire en TyC Sports por primera vez lo hice con miedo, y cuando voy a un lugar diferente donde salgo de mi zona de confort, también me da miedo.
¿Cómo no paralizarte? Con lo mismo que te dije: acción y no sobrepensar. “Tengo miedo”, “Joya, lo hago igual”. Re cagado, voy transpirado a un lugar, medio con palpitaciones, pero voy y lo hago igual. Esa es la clave, no es no sentir miedo, porque al final, ¿cómo no vas a sentir miedo ante algo que desconocés? Es un mecanismo natural del cuerpo, es normal.
Entrenar para La Velada me conectó con el miedo. Le decía a mis amigos: “Me estoy dando cuenta de que hace mucho tiempo no sentía miedo”. ¿Cómo me daba cuenta? Tenía un día normal en el que hacía una nota acá con vos, después salía al aire o tenía un stream, y mi entrenador me decía: “Che, mirá que hoy a las siete de la tarde no hay entrenamiento en la bolsa: hacés sparring con un pibe que traje de González Catán”. Estaba todo bien, pero media hora antes me subía un fuego, porque al final era pegar y no dejar que te peguen. Y lo hice con miedo. No digo que sentir miedo sea lindo, pero cuando lo hacés igual, la sensación que le sigue a haberlo logrado es sentirse vivo de verdad. Es la sensación más adictiva y más linda del mundo.
—Te escuché decir que empezaste a ir por más porque cosas que uno o dos años atrás hubieran sido un sueño ya no te generaban tanta novedad o emoción. ¿Cómo trabajás eso que nos pasa a todos de acostumbrarnos rápido a lo bueno, para no perder la capacidad de asombro?
—Eso es excelente. Hay una frase de Maradona —que estaba adelantado a todo intelectualmente— que decía: “Nunca hay que perder la sorpresa”. Pasa en nuestro trabajo y en lo que sea. En los últimos años me sucedieron cosas con las que hubiese soñado toda mi vida y las disfruto, obvio, pero me tendrían que generar más de lo que me generan: lo tomo como un tema más para grabar o algo más para hacer.
Eso sí lo traté en terapia. Un buen cachetazo para darte cuenta de que te tiene que emocionar es, justamente, estar con la gente. Por eso creo que también me gusta que me pidan fotos. La semana pasada tuve una mañana donde me dieron dos o tres noticias de laburo que no salieron y me pusieron de mal humor. Dije: “Me voy a la mierda, sigo en un rato. Me voy a la esquina a comprarme un café”.
En el trayecto me crucé a un grupo de diez chicos que salían del colegio y les alegré el día —y ellos a mí— cuando sacamos una foto. Después, mientras pedía el café, salía una madre con su hijo de un club cercano y me dijo: “Mi hijo te ve todos los días, a veces se acuesta tarde y lo reto porque va al colegio para ver el stream”. Volví a mi casa y, aunque obviamente no hay que depender emocionalmente del reconocimiento ajeno para estar bien, en esa cuadra dije: “¿Ves? Esto es lo lindo, esto es lo que me tiene que emocionar. Por esto es groso lo que estás generando”. Eso me hace verlo.

—¿Qué es lo último que estás aprendiendo o aprendiste de vos mismo?
—Esto es capcioso porque hablé mucho de la confianza que tengo en mí, pero lo que aprendí en el último tiempo es que el periodista tiene el chip de siempre hablar de otra cosa: el contenido de un periodista es dar una información, una opinión o una entrevista. Y hoy, en el mundo del streaming, el contenido sos vos: lo que hiciste, lo que hacés, lo que pensás o algo que te pasó. A mí me costó darme cuenta de que hay gente a la que le interesa saber de mí: de Gastón Edul, no de lo que pienso del retiro de Messi o del viaje que voy a hacer dentro de 20 días a cubrir un partido de Inter Miami. De mí, puntualmente.
Aprendí a sentirme 100% cómodo, sin culpa, sin sentirme un ególatra y sin que me haga ruido hablar de mí. Eso es lo que fui aprendiendo. Si bien hoy el 95% de las cosas son para mí y para mi propia empresa, hay un 5% en el que estoy en relación de dependencia con TyC Sports, que es el lugar que amo, donde me formé y al que le debo muchas cosas. Al mismo tiempo, aprendí a no sentir culpa los últimos dos años si laburo para mí, porque hay algo que excede a trabajar para un solo lugar. Aprendí a ser un poco nómade en mi día a día y a sacarle provecho a eso: hacer cosas para diferentes personas y, sobre todo, para mí.
—Gastón, te voy a despedir con la última pregunta que les hago a todos los invitados, que más que una pregunta es un espacio para que nos dejes algo que te parezca valioso: un libro, una película, una frase que te acompañe en momentos difíciles, algo que te hayan contado, hayas visto y te haya conmovido. Puede ser lo que quieras.
—Mi frase favorita —pero tiene que estar bien contextualizada, porque hay contextos diferentes— es: “El que quiere, puede”. ¿Por qué digo que tiene que estar contextualizada? Porque muchos me dirán: “Hay gente que quiere y no le dan las oportunidades”. Tienen razón, pero voy a algo más general: si vos querés algo, vas a encontrar la manera de acercarte, de iniciar un camino, de soñarlo y de moverte para hacerlo. Si alguien quiere verte, va a encontrar la manera; entonces tenés que ir por eso.
Cuando digo que el que quiere, puede, es querer con miedo, querer con menos chances o querer sin confianza. Pero si querés, de alguna manera vas a poder. Parece una frase de libro de autoayuda, pero me baso en eso y a la larga da resultado. Cuando querés algo, se vuelve visible: tu cerebro empieza a encontrar un camino para acercarte. ¿Nunca te pasó que desde que te quisiste comprar un auto te lo cruzaste en todos lados? Siempre estuvo ahí, solo que tu cerebro lo empezó a identificar. Es lo mismo con lo que querés lograr. Querer es poder. Ir para adelante, aunque estés cagado de miedo, esa es la clave.
Tras pasar 11 días prófugo, se entregó un excomisario de la Policía de Misiones acusado de abusar sexualmente de las dos hijas de su expareja. El próximo jueves realizaría la declaración indagatoria.
Según Clarín, el sospechoso, un hombre llamado Adolfo G., se presentó de manera voluntaria a la policía. Misiones Online informó que quedó a disposición del Juzgado de Instrucción N°2.
La investigación arrancó el pasado viernes 4 de septiembre, por una denuncia que se radicó en la Fiscalía de Instrucción N° 2 de Posadas por los supuestos abusos que el comisario retirado habría cometido contra sus dos hijastras, que actualmente tienen 11 y 16 años.
Esto no les gusta a los autoritarios
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La madre de las víctimas, que también integra la fuerza de seguridad de Misiones, fue quien realizó la denuncia. Los hechos que se denunciaron habrían sucedido entre 2019 y 2023, según El Territorio.
Este caso también incluye la evaluación de la hija de 9 años que tuvo la pareja. El fin es determinar si ella también pudo haber sido víctima de ataques íntimos por parte del acusado.
Continuarán detenidos los policías federales acusados de asaltar a una familia en un falso allanamiento
Según Clarín, el juez a cargo de la causa dictó una orden de detención contra el comisario retirado y se mandaron alertas a Gendarmería Nacional y a la Dirección Nacional de Migraciones para evitar que saliera del país. Además, la policía provincial montó una gran operación de búsqueda coordinada por la Unidad Regional I.
Como parte de ese operativo, la semana pasada se realizó un allanamiento en una vivienda ubicada sobre la avenida Lavalle, en la ciudad capital, donde se incautó un celular que, según la investigación, pertenecería al excomisario.
Por una venganza, entraron a los tiros a una casa y murió baleado un nene de 7 años
El acusado finalmente se entregó y fue detenido de inmediato. Según Clarín, el próximo jueves será trasladado a la sede judicial para prestar declaración ante el Juzgado de Instrucción N.º 2.
Un helicóptero cayó y se incendió este martes por la noche en Chatsworth, Los Ángeles, y murió al menos una persona que estaba en el lugar del impacto, según informó el Departamento de Bomberos de la ciudad (LAFD). La aeronave estaba cubriendo un choque entre un colectivo y una camioneta que, unas dos horas antes, había dejado al menos dos fallecidos y seis heridos.
La caída ocurrió poco antes de las 19, hora local, en una entrada para vehículos ubicada entre dos depósitos, sobre la avenida Mason al 9100. Según publicó Los Angeles Times, el helicóptero chocó contra varios contenedores de carga pero ninguno de los dos edificios sufrió daños.

El capitán Branden Silverman, vocero del LAFD, precisó durante una conferencia de prensa que al menos una de las víctimas mortales se encontraba en el estacionamiento. Según informó AP, no estaba claro si las otras dos personas fallecidas estaban en tierra o dentro de la aeronave. Otra persona fue trasladada a un hospital, aunque se desconocía su estado.
“Estamos tratando de determinar cuántos pacientes estaban dentro del helicóptero”, señaló Silverman. El vocero indicó que la aeronave quedó “bastante destruida” y explicó que las autoridades revisarían los escombros para establecer cuántas víctimas iban a bordo.
El helicóptero pertenecía al medio NBC4. Desde la empresa confirmaron que se trataba del NewsChopper4, operado por Angel City Air. La presentadora Colleen Williams anunció la caída durante una transmisión en vivo. “Vamos a tomarnos un par de minutos para pensar en eso, procesarlo”, expresó. Según consignó AP, momentos después la cobertura se interrumpió abruptamente.
Al menos cuatro autos y dos contenedores de almacenamiento se incendiaron después de que las llamas comenzaran en el helicóptero, según las autoridades. Más de 50 bomberos intervinieron y lograron apagar rápidamente el fuego. La Junta Nacional de Seguridad del Transporte y la Administración Federal de Aviación anunciaron que investigarán la causa del accidente.
El choque anterior había ocurrido en el cruce de la calle Nordhoff y la avenida De Soto. Según indicó Los Angeles Times, un colectivo circulaba hacia el este cuando una camioneta que avanzaba hacia el sur lo chocó de costado. La camioneta quedó incrustada en el sector de pasajeros del colectivo, por lo que los equipos de emergencia tuvieron que intervenir para rescatar a los ocupantes.
Jennifer Middleton, vocera del LAFD, informó que los heridos en ese choque fueron trasladados a un hospital de la zona. Sin embargo, no brindó detalles sobre la gravedad de sus lesiones. Tampoco se había precisado cuántas de las víctimas viajaban en cada uno de los vehículos involucrados.
En octubre de 2025, un helicóptero cayó en un estacionamiento de Huntington Beach, California, en un accidente que dejó cinco heridos. Dos de ellos viajaban en la aeronave y fueron rescatados entre los restos, mientras que los otros tres se encontraban en el lugar del impacto, tal como informó LA NACION.
El episodio ocurrió alrededor de las 14, en un estacionamiento. Los videos grabados por testigos mostraron cómo el helicóptero comenzó a girar, descendió rápidamente y golpeó una palmera antes de caer. Tras el impacto, algunas personas se acercaron a los restos. En el lugar trabajaron policías y bomberos para asistir a las víctimas y despejar la zona.
Las autoridades municipales señalaron que la aeronave estaba vinculada con un evento de autos y helicópteros. Al igual que en el caso de Chatsworth, en esa oportunidad, en las primeras horas posteriores al incidente no surgieron detalles respecto de si la aeronave se encontraba realizando tareas relacionadas con el evento cuando cayó ni se había informado la gravedad de las lesiones de los heridos.
Con información de AP.

La Dirección General de Comercio y Consumo del Gobierno de Cantabria ha alertado sobre un fraude en WhatsApp que utiliza cuentas de personas conocidas para pedir dinero con urgencia. Los ciberdelincuentes se hacen pasar por familiares, amigos u otros contactos de confianza y plantean situaciones que, supuestamente, requieren una transferencia inmediata.
La modalidad presenta una dificultad añadida: el mensaje puede proceder de una cuenta legítima de WhatsApp que los delincuentes comprometieron antes. La víctima no siempre verá un número desconocido, un enlace sospechoso ni errores de redacción que permitan identificar con facilidad una estafa.
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Comercio y Consumo ha advertido de que la confianza con la persona suplantada puede llevar a actuar de forma impulsiva. “Cuando recibimos en el teléfono móvil una petición de dinero de un familiar o de un amigo, la confianza puede hacer que actuemos de manera impulsiva, especialmente si se nos transmite que existe una situación urgente”, ha señalado el departamento autonómico.
Entre las señales de alerta figuran las solicitudes inesperadas de dinero, sobre todo cuando incluyen una petición de transferencia inmediata. También conviene desconfiar si quien escribe asegura que no puede atender una llamada. La recomendación de la Dirección General es no enviar dinero sin confirmar antes la identidad de la persona que lo solicita. Esa comprobación debe hacerse mediante una llamada telefónica u otro canal independiente de WhatsApp. “Es fundamental detenerse unos minutos y comprobar la petición mediante una llamada telefónica o cualquier otro canal independiente antes de efectuar el pago”, ha insistido Comercio y Consumo.
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Las explicaciones confusas o incoherentes sobre el destino del dinero constituyen otro indicio. Lo mismo ocurre si el contacto facilita una cuenta bancaria desconocida o distinta de la que había utilizado habitualmente. El mensaje puede llegar dentro de un chat frecuente, una circunstancia que dificulta detectar el engaño.
También se aconseja revisar los dispositivos vinculados y cerrar las sesiones que no se reconozcan, actualizar el teléfono y WhatsApp a las últimas versiones disponibles, activar la verificación en dos pasos y conservar capturas de pantalla u otras pruebas del incidente. Si ya hubo un perjuicio económico, la indicación es contactar cuanto antes con la entidad bancaria y presentar una denuncia ante la policía.
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El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) ha informado de incidentes vinculados con la explotación de vulnerabilidades ya corregidas en versiones antiguas del sistema operativo iOS y de WhatsApp. Por ese motivo, el Gobierno cántabro ha pedido a quienes usan iPhone que revisen si el sistema operativo y la aplicación de mensajería están actualizados.

Parte de estos casos ha recibido la denominación de ataques zero-click o de “cero interacción”. En determinadas circunstancias, el usuario no necesita abrir un enlace, descargar un archivo de forma manual ni facilitar códigos de verificación para que su cuenta pueda quedar comprometida.
Si alguien sospecha que su cuenta de WhatsApp ha sido intervenida, debe avisar de inmediato a familiares, amigos y otros contactos por llamada, SMS o correo electrónico. El objetivo es impedir que los delincuentes obtengan pagos o información personal de personas que confían en la cuenta afectada. El Gobierno de Cantabria ha recordado que las técnicas de los ciberdelincuentes cambian de forma constante y ha pedido desconfiar de los mensajes que intenten generar miedo, presión o sensación de urgencia.
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La Cámara de Representantes de Estados Unidos, con el apoyo mayoritario de la oposición demócrata, aprobó una resolución que insta al Presidente Donald Trump a retirar a las Fuerzas Armadas estadounidenses de la guerra contra Irán, lo que supone la tercera ocasión en la que la Cámara aprueba un texto similar basado en la ley de poderes de guerra.
“Se ordena al presidente, de conformidad con la sección 5 (c) de la Resolución sobre Poderes de Guerra, que retire a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos de las hostilidades con Irán”, reza el documento aprobado.
El texto contó con el apoyo de 220 representantes, incluidos siete republicanos: Thomas Massie (Kentucky), Brian Fitzpatrick (Pensilvania), Warren Davidson (Ohio), Tom Barrett (Michigan), Mariannette Miller-Meeks (Iowa), Zach Nunn (Iowa) y Nancy Mace (Carolina del Sur).
Los tres últimos fueron una novedad al votar “sí” en relación con las resoluciones anteriores.
“No voy a apoyar otra guerra de duración indefinida”, manifestó Nunn en una publicación en redes tras la sesión. En la misma, defendió que se puede “defender a los estadounidenses, ejercer presión sobre Irán y buscar la paz, al tiempo que nos aseguramos de que el Congreso cumpla con su responsabilidad constitucional”.
Durante el debate previo, el demócrata de mayor rango en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara, Gregory Meeks, argumentó que “este Congreso no ha autorizado una guerra con Irán y, sin embargo, esta Administración ha mantenido a nuestras tropas en peligro, sin una declaración de guerra, sin autorización del Congreso y sin ningún plan sobre cómo ganar o terminar la guerra”, según ha recogido el portal de noticias The Hill.
“La Administración no solo ha continuado librando esta guerra ilegal en directa violación de la Constitución, sino que lo ha hecho mientras los estadounidenses asumen los costos: 19 militares fallecidos y más de 750 heridos, despliegues de tropas prolongados y miles de millones de dólares en gastos adicionales”, agregó, elevando en uno el balance de bajas confirmado en la víspera por el órgano de control del Pentágono.
Además, Meeks denunció que “la mala gestión de esta guerra por parte del presidente Donald Trump ha perjudicado la capacidad de Estados Unidos para prepararse ante futuras amenazas”.