La responsable de prevención y riesgo sísmico del Instituto Andaluz de Geofísica, Mercedes Feriche, ha explicado que el terremoto de magnitud 5 y epicentro en Alhendín (Granada) registrado durante la madrugada de este sábado cuadra con una serie sísmica que conlleva otros movimientos de una fuerza que irá decreciendo.
En declaraciones a Efe, esta experta ha explicado que el seísmo y las réplicas que se han sucedido son compatibles con una serie sísmica, que se caracteriza por un temblor fuerte seguido de otros de menor intensidad. Sería, por tanto, diferente al enjambre sísmico que durante más de tres meses y desde enero de 2021 afectó a diferentes municipios de la Vega de Granada, en la vertiente norte, frente a los más afectados esta semana, de la sur.
El Instituto Andaluz de Geofísica (IAG) ha analizado además los movimientos del suelo en las últimas horas y prevé que tanto la cifra de terremotos como su intensidad vayan decreciendo. Feriche ha insistido en que, durante esta serie sísmica, resulta de especial relevancia atender solo a información de fuentes oficiales, evitar bulos y seguir las recomendaciones de autoprotección.
"Hay que recordar que cuando se produce un terremoto como el de Alhendín no hay que salir de los edificios porque hay más riesgo de sufrir daños por caídas de elementos o desprendimientos", ha añadido esta experta del IAG. Ha explicado, además, que la falla implicada en los terremotos de esta semana no es la misma de Santa Fe y Atarfe que protagonizó el enjambre sísmico de 2021.
Granada cuenta con numerosas fallas pequeñas que se entrecruzan y la descarga de una puede afectar al movimiento de otra, como ocurrió entonces. De momento, el Instituto Andaluz de Geofísica trabaja en los datos acumulados durante esta serie sísmica para definir qué falla ha provocado los movimientos.
De igual forma, la presidenta del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos, Nieves Sánchez Guitián, señala que se espera que la actividad sísmica vaya decayendo en Granada. Además, avisa sobre el peligro que puede tener el desprendimiento de cornisas durante uno de estos fenómenos.
En concreto, Nieves Sánchez invita a estar "tranquilos": lo normal es que las réplicas se sucedan durante los próximos días y esto es "optimista" ya que cada vez se descarga menos energía. "(Las réplicas pueden suceder durante) varios días, pero eso en general podemos decir que es una situación normal y a la vez optimista porque se está descargando menos cantidad de energía. Cada vez que hay un movimiento es pequeño, es decir, no es grande, con lo cual es asimilable por las estructuras", ha explicado.
Aún así, ha puntualizado que estos terremotos son de poca profundidad y pueden producir desprendimientos de cornisas y generar accidentes. Por ello, ha pedido "mirar bien y no pasear debajo de cornisas y demás en estos próximos días por si sigue habiendo réplicas pequeñas".
"De momento hay que mantener calma y yo soy optimista en el sentido de que veo una liberación de energía, pero en pequeñas dosis controladas. Son pequeños terremotos, que eso no tiene por qué traer graves consecuencias aunque haya varios", ha incidido.
Por otro lado, Sánchez ha explicado que la Cordillera Bética tiene "su propio esquema tectónico". "Está en una situación en la que hay dos placas, la africana y la europea, y en esa confluencia entre las dos sabemos que se van a producir terremotos asociados a fallas activas", ha indicado. Eso sí, ha especificado que en otras zonas del planeta hay una recurrencia mayor y, por tanto, más actividad sísmica.
"QUE LA ACTIVIDAD SÍSMICA VAYA DECAYENDO"
Pese a todo, Feriche ha explicado que, aunque lo normal es que la intensidad vaya bajando, "eso no quiere decir que no pueda haber otro terremoto, porque puede ocurrir lo que ha ocurrido en otras series sísmicas, que a lo mejor esta falla al moverse o al relajarse, al soltar toda la energía acumulada por deformación", puede sobrecargar una falla adyacente.
"Eso no significa ni que nosotros lo sepamos ni que vaya o no a ocurrir", ha incidido y ha aclarado, tras ser preguntada si puede volver a ocurrir, que "podría, pero no lo sabemos". Así, ha reiterado que "hasta ahora lo que sabemos es que se trata de una serie sísmica con un terremoto principal -de magnitud 5- que ha ocurrido sobre la 01.00 horas".
Por otro lado, la experta ha explicado que la intensidad del terremoto dada de cinco "podría convertirse en una intensidad seis". Además, ha insistido en que "la población debe saber que no debe salir corriendo durante el terremoto", ya que "cualquier cornisa, cualquier fragmento de fachada, cualquier fragmento de teja, de lo que sea le puede caer" encima. "Es muy importante que durante el terremoto se queden en su casa y se tiren al suelo", ha incidido.


La pregunta suena obvia, hasta que uno intenta responderla y se da cuenta de que casi nadie sabe el nombre de la institución encargada, mucho menos cómo se elige a quien la dirige. Y sin embargo, esa respuesta importa más de lo que parece, porque el Estado de derecho no es otra cosa que la idea de que nadie, ni gobernantes ni gobernados, está por encima de la ley. Esa vigilancia la ejerce la Contraloría General de Cuentas, y esta semana, casi sin que nadie lo notara, el Congreso juramentó a la Comisión de Postulación que definirá quién la dirigirá los próximos cuatro años.
El proceso tiene plazos concretos. La comisión, integrada por 27 profesionales, entre decanos de Ciencias Económicas y representantes del Colegio de Contadores Públicos y Auditores, debe entregar al Congreso una nómina de seis candidatos a más tardar el 22 de septiembre. El actual contralor concluye su período el 12 de octubre, y el pleno legislativo deberá elegir a su sucesor de esa lista antes de esa fecha.
Lo curioso es que un proceso con estas implicaciones apenas ocupe un pequeño espacio de atención en la conversación pública. La función constitucional de la Contraloría es fiscalizar el uso de los recursos públicos y verificar la calidad del gasto del Estado; es decir, revisar si lo que se gasta en carreteras, escuelas u hospitales corresponde realmente a lo ejecutado. Esa tarea, aburrida en apariencia, sostiene buena parte de la confianza en que el dinero público no se administra de forma arbitraria.
Hay, además, un dato que pocos ciudadanos conocen y que debería cambiar la manera en que miramos este proceso. La misma Contraloría que fiscaliza el gasto es la entidad encargada de extender el finiquito a los funcionarios públicos, un documento sin el cual ninguno puede participar como candidato en las elecciones generales. En 2027, Guatemala renovará buena parte de sus autoridades, y quien ocupe la jefatura de la Contraloría tendrá en sus manos, entre otras cosas, la decisión técnica de quién cumple los requisitos para aspirar al poder. Un cargo que parece de auditoría termina siendo, también, un filtro político de primer orden.
Ignorar este tipo de procesos por su bajo perfil mediático tiene un costo. Las decisiones más determinantes para el futuro institucional de un país rara vez se toman entre aplausos o cámaras, se toman en comisiones técnicas, en sesiones legislativas de rutina, en juramentaciones que ocupan muy poca atención de los guatemaltecos. Cuando el ciudadano deja de mirar hacia esos espacios, delega por omisión una responsabilidad que la Constitución le reconoce como propia.
Por eso vale la pena prestar atención a este proceso desde ya, con la misma curiosidad con que un ciudadano informado sigue cualquier decisión que lo afecta. Observar cómo se construye la nómina de candidatos, qué perfiles se presentan y qué criterios pesan más al momento de elegir es un ejercicio cívico, tan legítimo como cualquier otro. Las organizaciones de sociedad civil que siguen de cerca estos nombramientos cumplen ahí un papel valioso, y difundir su trabajo es también una forma de participación.
El Estado de derecho se sostiene, entre otras cosas, con ciudadanos dispuestos a preguntar quién ocupa los cargos que deciden sobre lo público. La Contraloría General de Cuentas está a punto de tener nuevas autoridades, y ese proceso merece atención ciudadana desde ahora. Un ciudadano informado sobre este proceso está, en los hechos, ejerciendo su ciudadanía.

06:01 hsHoy
La mañana de este domingo se prevé cielo parcialmente nublado, ambiente fresco a templado con presencia de bruma, así como ambiente frío en zonas altas del Valle de México. Durante la tarde, ambiente cálido, incremento de nubosidad y chubascos con lluvias puntuales fuertes en el Estado de México (oeste y suroeste) y lluvias con chubascos en la Ciudad de México, condiciones que podrían acompañarse con descargas eléctricas y caída de granizo.
06:00 hsHoy
Este domingo se esperan lluvias intensas en Michoacán y muy fuertes en Guerrero, Oaxaca, Puebla y Veracruz. El monzón mexicano favorecerá precipitaciones fuertes a muy fuertes en Sonora, Chihuahua, Durango, Sinaloa y Nayarit, con descargas eléctricas y rachas de viento.

El Aconcagua es uno de los principales santuarios del hombre desde tiempos inmemoriales. Sagrado en la época incaica, este pico cumbre de las Cordilleras de los Andes está destinado a sacrificios y a cotejar las verdades de la existencia, en medio de un silencio que es el ruido ensordecedor del viento curvando las montañas. La gran túnica blanca, Aconcagua sería la grafía española deformada del aymará hanku = blanco y qawa = camisa, túnica, despertó toda clase de desafíos a hombres y mujeres. Juan Dopet, el protagonista de Los que sobran de Gerardo Adrogué, se suma a la larga fila de quienes buscan las certezas inconmensurables, vanas, “lo que significa vivir en armonía, sin negar ni adelantarse al inevitable deterioro del cuerpo o del espíritu. Todo en su justa medida y armoniosamente”.
Pisando estos anodinos valles de lugares comunes, y congelados contrafácticos (¡un japonés llamado Satoshi, el enigma que lanzó bitcoin en 2009, adelanta unos años antes su revolución tecnocrática a desconocidos y a más de 5000 metros!), transita quejumbroso Dopet, un apellido recurrente para Adrogué, ya que Juan sería padre del Facundo de la anterior novela distópica del sociólogo y analista de productos, Nos quedamos sin inviernos (2023). La convencida crítica social, a trazos gordos una soga para comprender el conflicto social contemporáneo que ya venía en su colección de cuentos En lo que te has convertido (2020), vuelve aquí entre los pensamientos y diálogos de la partida que intenta atacar el pico más alto de América. Así aparecen el hijo de los piqueteros de Cutral Co, una especie de proto-libertario, enfrentado a los porteadores, los trabajadores que hacen de mula de carga para los ricos extranjeros y autóctonos. Incluído nuestro héroe clasemediero.
En un relato interrumpido por un diario de viaje, con largos sollozos destinados al entierro del “joven Dopet”, y exasperantes capítulos en distintos idiomas, los pocos momentos interesantes son las descripciones en primera persona y los términos técnicos para neófitos en montañismo. Claro que para ello tenemos el clásico Aconcagua Argentina de Alfredo Magnani y Luis Parra de los ochenta, que en su prólogo sostenía “afortunadamente el montañismo está en un plano espiritual más alto que el deporte y todas las clases de juegos que actualmente sufren el deterioro de la “condición humana” exasperada por la secularización reinante”. Dopet cierra su diario, filosófico Prozac, “estaré atento al camino, con la esperanza de encontrarlo”
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
“Hey/Conozco unos cuentos/Sobre el futuro/Hey/El tiempo en que los aprendí/Fue más seguro/Pateando piedras” gritaba el clásico de Los Prisioneros, en la Chile pinochetista, de “El baile de los que sobran”. El hombre sin atributos, los alpinistas turistas que buscan la rocosa cima por esas ansías de hacer historia para sí mismos, un tiempo de mediocres, “¡Hasta la cumbre, siempre!”, no piensan en el valor profundamente humano de la montaña. No es un lugar para atacar, tal como sienten derecho las burguesías del mundo, sino el sitio ideal de la resistencia. Un lugar para entrar y salir, de otras personas, de uno, sin apurarse en hallar el camino. Sin camino.
Los que sobran
Autor: Gerardo Adrogué
Género: novela
Otras obras del autor: Nos quedamos sin inviernos; En lo que te has convertido
Editorial: Paradiso, $ 28.000


En 2015, Umberto Eco lanzó una advertencia que muchos consideraron exageración: las redes sociales han dado “derecho de palabra a legiones de idiotas” que antes solo desvariaban en la barra de un bar sin causar mayor daño. Una década después, la frase ya no suena provocadora, sino profética. La conversación pública se transformó en un ruido ensordecedor donde la opinión informada pesa lo mismo —o menos— que el exabrupto impulsivo de cualquier usuario con conexión a internet. La saturación es tal que incluso la sensatez parece un gesto anacrónico.
La democratización de la palabra, celebrada como triunfo de la civilización, derivó en una desjerarquización del conocimiento. La igualdad de derechos se confundió con igualdad de criterio. La defensa del derecho a expresarse no obliga a respetar todas las opiniones, porque no todas están sostenidas por hechos verificables. En la arena digital, la visibilidad no es reflejo del mérito, sino del algoritmo, y el algoritmo premia la estridencia en lugar de la verdad. No existe equidad posible cuando la verdad compite en desventaja frente a la desinformación, porque la mentira entretenida siempre tendrá ventaja.
A la degradación del saber se suma la pérdida de la cortesía. En la barra de un bar existía un límite físico: el cuerpo del interlocutor. Su presencia imponía prudencia y el insulto tenía consecuencias. La interfaz digital eliminó la vergüenza y la responsabilidad. La empatía se evapora cuando el interlocutor se oculta tras un avatar, y el anonimato convierte la conversación en un deporte agresivo sin árbitros. El debate se sustituye por la agresión, y el argumento, por la descalificación.
Por otro lado, los medios tradicionales agonizan. No por pérdida de relevancia, sino porque leer y comprender exigen un esfuerzo que la cultura digital dejó de asumir. Entender requiere tiempo, silencio y disciplina, virtudes que ahora se desprecian. El usuario ya no busca comprender: busca confirmar. Comparte sin leer, opina sin verificar y consume titulares como si fueran golosinas. El algoritmo transformó la red en un espejo que confirma certezas, y todo lo que las contradice se descarta sin reflexión. El sesgo de confirmación dejó de ser fenómeno psicológico para convertirse en modo de vida.
En paralelo, la inteligencia artificial (IA) se utiliza sin entender que no piensa: predice lo más probable. La IA no entiende: correlaciona. No valida: imita patrones. Es un sistema estadístico que responde con fluidez, aunque sin conciencia. “La IA no nos está volviendo más tontos; solo está revelando cuán poco nos gusta pensar”. La IA alucina con elegancia, replica sesgos con eficiencia y habla con una seguridad que ningún humano sensato tendría. El problema no es el programa, sino el usuario que confunde fluidez con sabiduría y cortesía sintética con inteligencia real.
La advertencia de Eco se quedó corta. Ya no es solo el borracho del bar el que tiene voz: es un ejército de neófitos amplificados por algoritmos que no distinguen entre conocimiento y ruido. La ignorancia ya no se transmite de boca en boca, sino a la velocidad de un clic y a escala mundial. El pensamiento crítico —la voluntad de detenerse, contrastar y decidir por cuenta propia— se volvió acto casi subversivo. Si no recuperamos el criterio propio, la capacidad de distinguir entre lo cierto y lo falso, terminaremos entregando el poder de decisión a una tecnología que simula pensar mientras renunciamos a hacerlo. La cuestión no es qué hace la red con la ciudadanía, sino cuánto deja de decidir por comodidad y cuánto más está dispuesta a ceder.
Durante los primeros dos años de la presidencia de Javier Milei, los fondos fiduciarios que siguen en funcionamiento pleno o remanente recaudaron más de $8,2 billones y acumularon un superávit cercano a los US$ 3000 millones, aunque sólo una parte de lo recaudado se destinó durante 2024 y 2025 a los objetivos que fija la ley. Un porcentaje elevado -y en ciertos casos mayoritario-, se colocó en letras y títulos públicos para sostener el declamado “déficit cero”, según surge de balances contables, planillas presupuestarias e informes de la Jefatura de Gabinete y de la Oficina Nacional de Presupuesto (ONP) que analizó LA NACION.
Los datos oficiales reflejan que el superávit financiero de esos fondos ascendió a 1,86 billones de pesos durante 2024 y a 1,23 billón de pesos durante 2025, cifras que equivalen a 1978 millones y 973 millones de dólares, respectivamente, al tipo de cambio oficial promedio de cada año.
Además, los fideicomisos ejecutaron apenas el 55,8% de lo que recaudaron durante 2024. El año pasado, el 69,5%. Y durante el primer trimestre de este año, el 69,7%. El resto terminó en colocaciones financieras que dispone el Ministerio de Economía.
Colocar la recaudación en plazos fijos en el Banco Nación es “válido”, remarcaron tres expertos en presupuesto público consultados por LA NACION, “en particular en un contexto inflacionario, mientras se tramitan las órdenes de pago para cada fondo fiduciario”, indicó una de ellas, que señaló que la documentación oficial muestra un viraje del Gobierno. ¿Cuál? La recaudación pasó de resguardarse en plazos fijos a letras del Tesoro y títulos públicos durante el último año y medio.
“El Gobierno pisa partidas que tiene que asignar por ley y presenta los recursos no aplicados como superávit, que invierte en títulos públicos. Es decir, financian al Tesoro para otros fines”, destacó.
La orden de la Casa Rosada de colocar un porcentaje variable de la recaudación de esos fideicomisos en letras, títulos y bonos estatales continuará, incluso, durante este año, según planillas presupuestarias consultadas por LA NACION. Alcanzará los $1,33 billones, lo que habilitaría al ministro de Economía, Luis Caputo, a disponer colocaciones por el equivalente a US$ 880 millones adicionales en letras, bonos, títulos públicos y plazos fijos.
Las cifras coinciden con las que relevó el Instituto Consenso Federal. “Contabilizamos que los fondos fiduciarios registraron un superávit de 3003 millones de dólares entre 2024 y 2025, en tanto que proyectamos 956 millones de dólares para 2026”, cifró el director, Alejandro “Topo” Rodríguez, ex diputado nacional por el espacio que lideraba Roberto Lavagna. “Esto significa casi 4000 millones de dólares, en tres años”.
En la actualidad, el universo de fideicomisos estatales suma 29 fondos. La mayoría está en proceso de disolución o liquidación, pero siguen recaudando dinero.
Así, sólo durante el primer trimestre de este año, registraron ingresos corrientes por $161.312 millones, gastos corrientes por $54.154 millones y gastos de capital por $55.505 millones, con un superávit financiero de $51.667 millones, según la Oficina Nacional de Presupuesto.
Entre esos fondos en proceso de liquidación se encuentra el “Fondo de Integración Socio Urbana” (FISU), creado para financiar obras de infraestructura, servicios básicos y mejoramiento de vivienda en los barrios populares.
Milei anunció su disolución en mayo de 2025, que el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y otros actores detuvieron mediante una medida cautelar. ¿Conclusión? El Gobierno redujo 94% los desembolsos, lo que paralizó 636 proyectos que perjudican a 193.266 familias, y colocó $204.000 millones en letras del tesoro y bonos, otros $64.000 millones en un fondo común de inversión y $95.600 millones en cuentas corrientes en el Banco Nación, según datos oficiales de la Jefatura de Gabinete.
La operatoria se repite entre los fondos fiduciarios en plena vigencia, que Milei denostaba como “cajas de la política” durante la campaña presidencial de 2023.
Con siete de ellos se prevé que recauden más de $5,3 billones durante este año y que registren gastos corrientes por casi $3,1 billones, según las planillas presupuestarias.
Son el Sistema de Infraestructura del Transporte, el Fondo de Infraestructura Hídrica, el destinado al consumo residencial de gas, el de Garantías Argentino (FOGAR), el de Promoción de la Economía del Conocimiento (Fonpec) y el de Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina, a los que se suma el de Energías Renovables.
El Estado planificó poner en instrumentos financieros un 40% más de lo que planificó destinar a los fines específicos de cada fondo.
Los números del Sistema de Infraestructura de Transporte ofrecen un ejemplo concreto: se espera que registre $2,15 billones en gastos corrientes y $692.669 millones en gastos de capital. Y proyecta inversiones financieras por $751.481,7 millones, según las planillas oficiales del Presupuesto 2026, lo que equivale al 99,97% del resultado financiero previsto.
En otras palabras, de cada $1000 pesos de excedente, $999 están asignados a colocaciones.
Estas previsiones presupuestarias comenzaron a concretarse, con creces. Durante el primer trimestre de este año, el Sistema de Infraestructura de Transporte ya registró $636.115 millones de ingresos corrientes. Colocó $305.111 millones en inversiones financieras y desarmó posiciones por $107.984 millones, lo que arroja una colocación neta de $197.127 millones: 2,7 veces lo que el fondo destinó a obras en el mismo período.
El fideicomiso para el transporte no es un caso aislado. El Fondo de Infraestructura Hídrica recaudó $399.541 millones entre enero de 2024 y marzo de 2026, pero gastó apenas $99.761 millones en el mismo período, el 25% de los recursos disponibles, según los informes de la ONP que cotejó LA NACION. ¿Qué hizo con el dinero acumulado? Al igual que con el FISU, lo colocó en letras del Tesoro, plazos fijos y depósitos a la vista.
Para este año, en tanto, el Ministerio de Economía proyecta más de lo mismo en el fondo que, por ejemplo, debe solventar obras como las de la cuenca del río Salado, en la provincia de Buenos Aires, cuya ejecución permanece rezagada. Según el Presupuesto 2026, el resultado financiero positivo de $83.175,2 millones, se colocarán casi por completo ($82.703 millones) en inversiones financieras.
Los otros cuatro fideicomisos activos completan el cuadro. El Fondo de Garantías Argentino (Fogar) tiene previsto para 2026 un resultado financiero positivo de $431.486 millones. El Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina proyecta $47.459 millones; el Fondo de Promoción de la Economía del Conocimiento (Fonpec), $842,5 millones; y el Fondo de Energías Renovables (Foder), $2.752 millones. En los cuatro casos, el Presupuesto asigna el 100% del excedente a inversión financiera.
La ejecución real del primer trimestre permite, además, comprobar que varios de esos fondos ya comenzaron a generar resultados positivos. El FOGAR terminó marzo con un resultado financiero de $22.237 millones, el FONPEC con $6.492 millones y el FODER con $9.632 millones.
En dos de esos casos, la ejecución de un solo trimestre ya pulverizó la proyección de todo el año. El Foder tenía previsto un resultado financiero de $2.752 millones para 2026 y en tres meses acumuló 3,5 veces ese monto. El Fonpec proyectaba $842,5 millones y llegó a marzo con 7,7 veces esa cifra. Los excedentes crecen más rápido de lo que el propio Gobierno anticipó cuando redactó el Presupuesto.
En el caso del SisVial, en tanto, LA NACION reveló el domingo pasado que durante los primeros cinco meses de 2026 solo se ejecutó la cuarta parte de lo recaudado para obras y que al 31 de mayo la cartera de inversiones financieras había trepado a más de $1 billón, entre títulos públicos y plazos fijos. Y el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el Gobierno utiliza recursos del sistema vial para contribuir al objetivo de “lograr el equilibrio fiscal”, pese a que el régimen que creó el fondo establece un destino específico para esos recursos.
Pero el contraste entre las inversiones financieras que dispone el Ministerio de Economía con el estado de la red vial resulta particularmente incómodo. Un relevamiento de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FePeViNa) cruzó 22 accidentes ocurridos durante junio y julio con indicadores oficiales sobre el estado de las calzadas y contabilizó 29 muertos. De los 17 casos para los que existían datos sobre el Índice de Estado (IE), 11 —el 64,7%— ocurrieron en tramos calificados como “malos”.
El relevamiento, cabe aclarar, no permite atribuir de manera directa cada muerte al estado de la ruta: los siniestros son multicausales y también intervienen factores humanos, climáticos, geométricos y de tránsito. Pero sí muestra una concentración significativa de accidentes fatales en corredores que la propia Dirección Nacional de Vialidad (DNV) califica como deteriorados.
En el SisVial, además, LA NACION reveló el lunes pasado un patrón que excede las inversiones financieras. Durante los primeros cinco meses de 2026, $33.786 millones —el 52,7% de todos los pagos por obras registrados por el sistema vial— se desembolsaron durante tres “ventanas legislativas” en que se dirimieron votaciones sensibles para el Gobierno.
La pregunta central, en suma, ya no es sólo cuánto recauda cada fideicomiso ni cuánto ejecuta. Es qué ocurre con el dinero que queda en el medio: cuánto permanece como excedente, cuánto coloca financieramente el Ministerio de Economía, cuánto se transfiere al Tesoro durante las liquidaciones y cuánto llega efectivamente al destino específico que justificó la creación de cada fondo.
15/08/2026
Actualizado 16/08/2026 - 08:02h.
Ya es triste que sea noticia y llame poderosamente la atención el simple hecho de que una ministra se acerque a la gente aunque sea para escuchar, tocar y acompañar. Margarita Robles tuvo la mínima sensibilidad exigible para acercarse a Pepi, una enfermera jubilada ... ceutí, y le escuchó, le cogió de las manos y le acompañó mientras esa señora no lograba articular palabra entre lágrimas y súplicas. En tan solo esta última semana, hemos vivido esa escena de la ministra de Defensa y, como contraste, a un Fernando Grande Marlaska que cada segundo que pasa resulta más... inexplicable. Por ser suave. Y es que no consigo entender, ni en la peor de las hipótesis, cómo y por qué este hombre sigue en el cargo. La perla de Marlaska en Ceuta es que los invasores que cometan delitos serán expulsados «inmediatamente». Dijo «¡ Inmediatamente !» y, al parecer, lo proclamó en serio. Entre Robles y Marlaska, surgió otro ministro español, Óscar Puente, y el marroquí, Abdellatif Ouahbi, titular de Justicia. A nuestro ministro de Transportes nadie le dio vela en este entierro pero como llevaba unos días sin aparecer soltó una penúltima gili... sandez para criticar al Rey. ¡Anda! que aquí el fino jurista está como para dar lecciones... Y la guinda del espectáculo, el tal Abdellatif Ouahbi que cargó a mitad de semana por la soberanía de Ceuta y Melilla: «Este asunto sigue sobre la mesa. Hay una política para tratar este tema con paciencia, a largo plazo. También tenemos una política respecto a Ceuta y Melilla, donde hay presencia de marroquíes y de españoles. Nosotros seguimos aferrados a nuestras tierras». Y apareció por Ceuta el ministro de Exteriores (si hay que ir se va, pero ir pa 'ná') y se dice que viaja para allá la ministra de Sanidad, Mónica García (a buenas horas). Y seguimos sin saber cuántas personas deambulan, mendigan y malviven en Ceuta.


De vez en cuando se leen noticias que parecen no tener mucho sentido y que, más bien, provocan pensar que solo a una persona por ahí en la oficina de Gobierno se le pudo ocurrir que sería una buena idea. La información de que el Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. estaría convocando a empresas privadas para rastrear y cobrar multas migratorias a personas mexicanas, guatemaltecas y hondureñas, ya de vuelta en sus países de origen, me pareció una de esas malas ocurrencias. Una de esas ideas que, examinada con el mínimo detenimiento, empieza a anunciar la palabra: “desastre”. Hablemos aquí de tres limitaciones que este anuncio provocará.
La primera, es legal. Una que tendrá a internacionalistas preguntándose por procedimientos inéditos y al público lego imaginando mecanismos cuyo tecnicismo no es fácil de descifrar. Empezarán a sonar los tratados internacionales, para una posible acción en territorio guatemalteco; o la ejecución de sentencias extranjeras. Pero, por donde se le mire, el panorama pinta complicado y probablemente termine en una imposibilidad de ejecución. Ahora, si acaso la intención se limitara al cobro extrajudicial, saltan otras preocupaciones aún más terrenales. Intimidaciones, abusos y la proliferación de estafadores en estos países de tan pocos controles. Y si se lograra lo judicial, podría terminar incentivando el ocultamiento de activos y bienes ante el temor de embargos.
La segunda limitación es práctica. La administración actual en Washington había sido clara y coherente en su objetivo principal, de que quienes viven sin residencia legal abandonen el país. En ese ánimo incluso llegaron a ofrecer dinero a quienes decidieran salir sin el uso de la fuerza. Y ese esfuerzo pareció dar números interesantes. Al comparar las cifras del IGM sobre retornados forzados con la estimación del Minex de guatemaltecos en Estados Unidos, por cada deportado habría alrededor de tres personas que retornaron voluntariamente. Personas que, cabe asumir, regresaron buscando por lo menos vivir en paz en su propio país. Perseguirlas hasta aquí con una cuenta pendiente parece un contrasentido a lo que Washington un día buscó premiar.
La tercera limitación es económica. No tenemos el dato desagregado de lo que buscan cobrar en cada uno de los tres países. Pero, si los US$423 millones se dividieran equitativamente entre México, Guatemala y Honduras, nuestro universo a cobrar se limitaría a US$141 millones. Y si entendemos que ni las empresas locales de cobranza recuperan siquiera la mitad de sus carteras, el resultado potencial empieza a verse diminuto frente a un presupuesto anual del CBP de US$24 millardos. Tanta maquinaria, tanto problema y probablemente poco dinero.
Esta noticia parece venida de un mundo surreal. Se castiga a quien terminó yéndose, que fue precisamente lo que se le pidió. Es fácil anticipar desorden, ocultamiento de activos y la apertura de espacios para abusos. Todo eso que le encanta a las estructuras del crimen organizado. Y todo esto, a cambio de una recaudación que bien podríamos llamar “marginal”. En su afán de perseguir al migrante hasta su última montaña, Washington arriesga ahora incluso ir en vía contraria a los intentos por transparentar los movimientos de capitales y su bancarización. ¿A quién se le ocurrió esto, honestamente? No parece una decisión racional. Si la política proviniera de uno de nuestros desordenados países, uno pensaría inmediatamente: “¿Qué funcionario corrupto se beneficiará? Pero esto viene de un país más institucionalizado. Aun, tanta persecución para cobrar tan poco. ¿Acaso, entonces, tan grande es el odio?
Elegir un móvil Xiaomi barato nunca había sido tan complicado. El fabricante ha lanzado dos modelos prácticamente gemelos que se han convertido en auténticos superventas en Amazon: el POCO C85 y el Redmi 15C.
Estamos ante dos de los grandes éxitos de la tienda online, cuya clave es que se venden por debajo de los 150 euros. Pero, más allá de tener un precio casi idéntico, comparten gran parte de su ficha técnica, dando forma a smartphones para quienes buscan algo suficiente para el día a día, sin florituras ni exageraciones.
Precisamente por sus enormes similitudes es fácil dudar entre uno y otro. Los dos incorporan una batería de 6.000 mAh, una pantalla LCD de 6,9 pulgadas con 120 Hz, el procesador MediaTek Helio G81-Ultra, una cámara principal de 50 MP y HyperOS 2 como sistema operativo.
| Redmi 15C | POCO C85 | |
|---|---|---|
| Procesador | MediaTek Helio G81 Ultra | MediaTek Helio G81-Ultra |
| Pantalla | 6,9", LCD, HD+, 120 Hz | 6,9", LCD, HD+, 120 Hz |
| Cámaras | Principal de 50 MP | Principal de 50 MP |
| Batería | 6.000 mAh | 6.000 mAh |
| Software | HyperOS 2 | HyperOS 2 |
| Memoria | 4 GB RAM + 128/256 GB | 6/8 GB RAM + 128/256 GB |
| Otros | 4G, Doble SIM, NFC | 4G, Doble SIM, NFC |
| Precio | Desde 129,99 € | Desde 119,99 € |
Como decimos, el POCO C85 y el Redmi 15C son dos móviles prácticamente gemelos. Ambos utilizan el mismo chipset, ejecutan HyperOS 2 con funciones de IA como Gemini y Circle to Search, montan un apartado fotográfico sin diferencias y ofrecen un rendimiento muy similar para tareas cotidianas como navegar, usar redes sociales, ver vídeos o utilizar aplicaciones habituales.
También comparten una gran parte de su apartado multimedia y de autonomía. Los dos cuentan con una pantalla de gran tamaño con alta tasa de refresco de 120 Hz, certificaciones TÜV Rheinland para proteger la vista, resistencia IP64 frente al polvo y las salpicaduras, además de una batería de 6.000 mAh con carga rápida de 33 W capaz de superar los dos días de uso con facilidad.
El motivo de que sean tan parecidos es que Xiaomi ha desarrollado ambos modelos sobre la misma base, solo que uno lo vende bajo la firma Redmi y otro bajo POCO.
Sus pequeñas diferencias no están en el rendimiento ni en las especificaciones principales, sino en estos simples detalles:
En esta comparativa no hay un ganador claro porque hablamos, probablemente, de los dos móviles más parecidos que Xiaomi ha lanzado en los últimos años. Comparten procesador, pantalla, batería, carga rápida, cámara, resistencia IP64 y prácticamente todas las funciones de HyperOS 2, por lo que la experiencia diaria es casi idéntica.
Nuestra recomendación es muy sencilla: compra el que esté más barato. Y, a misma cifra de venta, quédate con el POCO C85 ya que, aunque elegir el Redmi 15C no supone renunciar a nada importante, tiene un par de GB más de RAM.


El mandato económico central de Donald Trump al ganar las elecciones de 2024 giró en torno a la promesa de combatir la inflación y bajar el costo de vida, bajo el lema informal de “terminar con la inflación desde el primer día”. A partir de ahí se desprendían varios ejes concretos: el control de la inflación y el costo de vida; aranceles como herramienta para proteger la manufactura estadounidense y traer de vuelta empleos; recortes de impuestos, desregulación energética y restricción migratoria como política económica. A un año de su mandato, estos objetivos no han sido logrados. Para julio del 2026, la inflación estaba en 3.6, superando el 3% en el que se encontraba cuando tomó posesión de acuerdo a Bloomberg. Desde que se inició la guerra contra Irán, en febrero de este año, los pequeños logros que obtuvo en el 2025 han desaparecido.
Esto podría ser algo positivo para la oposición, con miras a las elecciones de medio término en noviembre; sin embargo, las diferencias internas en el partido demócrata parecen pesar más que su deseo de recuperar poder en la Casa de Representantes y el Senado. El Partido Demócrata está construyendo su campaña para las elecciones de medio término de noviembre en torno a un eje central: la asequibilidad (affordability), aunque hay tensiones internas sobre qué tan a la izquierda o al centro debe posicionarse el mensaje.
El líder demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries, presentó esta agenda como la pieza central de la campaña. Se comprometió a bajar el costo de los alimentos, la gasolina y la vivienda; hacer la atención médica más asequible y proteger Medicare y Seguro Social, además de prometer responsabilizar a las empresas por el aumento de precios. Sin embargo, no detalló una agenda legislativa específica, solo delineó las prioridades generales del partido.
Por un lado, el ala centrista bajo la coalición llamada “New Democrat Coalition”, compuesta por 115 representantes, presentó su propia hoja de ruta, enfocada en bajar cinco costos principales: salud, vivienda, energía, cuidado familiar y bienes esenciales del hogar como los comestibles. Entre sus propuestas concretas están flexibilizar el proceso federal de permisos para proyectos energéticos, con el fin de bajar el costo de los servicios públicos, reducir regulaciones de construcción de viviendas para acelerar la vivienda asequible y desarrollar una estrategia nacional para centros de datos que reparta sus beneficios y costos. Mientras tanto, otros representantes moderados como Mike Thompson y Richard Neal introdujeron la “American Affordability Act”, que busca reducir costos de vivienda, educación y cuidado infantil mediante créditos fiscales.
En cambio, el ala más progresista cuenta con una agenda que incluye la abolición del sistema policial y penitenciario actual, reducción del financiamiento del Pentágono, y amnistía para todos los inmigrantes indocumentados. El senador Bernie Sanders ha defendido que la gente está cansada del statu quo y quiere un cambio real, y esto se ha reflejado en victorias primarias, como la ajustada victoria de Abdul El-Sayed en la primaria demócrata al Senado en Míchigan, así como la de Zohran Mamdani como alcalde en la ciudad de Nueva York.
Al día de hoy, las encuestas (fivethirtyeight.com) favorecieron a un candidato demócrata sobre uno republicano por 5 puntos (48% frente a 43%), con una ventaja de 15 puntos entre independientes, la opinión positiva de los propios demócratas sobre su partido cayó unos 12 puntos en el último año, lo que refleja más una inercia en contra de algunas decisiones que Trump ha tomado y no una propuesta seria demócrata para recuperar poder en el Capitolio. ¡Feliz domingo!
