Corea del Sur retira a su embajador en Ucrania por una fuga de datos

calendar_today 09.10.2026 - person  - timer ~3 Minutos

Publicado 09/10/2026 - 7:21 CEST

Corea del Sur ha anunciado este jueves que retirará a su embajador en Ucrania, intensificando así su protesta por la reciente revelación del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, sobre la supuesta transferencia secreta de dos prisioneros de guerra norcoreanos a Seúl.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

El anuncio surcoreano se ha producido días después de que su presidente, Lee Jae Myung, amenazara con adoptar medidas punitivas no especificadas si Ucrania se niega a disculparse por esa revelación.

El Ministerio de Exteriores en Seúl no ha indicado cuándo será llamado a consultas el embajador, Park Ki-chang, pero reconoció en un comunicado que seguirá manteniendo conversaciones con Ucrania, y añadió que espera que la disputa entre los dos países se resuelva sin problemas.

El portavoz del Ministerio de Exteriores ucraniano, Heorhii Tykhyi, señaló que Kiev sigue abierta a un "diálogo constructivo" pese a la decisión de Seúl de retirar a su embajador. "La diplomacia debe imponerse a las emociones", afirmó en declaraciones a medios ucranianos.

Corea del Sur y Ucrania se han visto envueltas en una disputa diplomática después de que Zelenski hablara del traslado de los soldados norcoreanos durante su discurso ante la ONU el 23 de septiembre. Seúl ha acusado a Kiev de violar un acuerdo de confidencialidad sobre su transferencia a mediados de septiembre, pero Kiev ha negado haber aceptado tal pacto.

Los soldados formaban parte de los miles de efectivos norcoreanos desplegados para apoyar la guerra de Rusia contra Ucrania. Desde su captura a comienzos de 2025, habían expresado su deseo de asentarse en Corea del Sur, porque podrían enfrentarse a persecución si fueran repatriados.

Corea del Sur había señalado que los aceptaría, porque jurídicamente considera al Norte parte de su territorio y mantiene una política de aceptar y apoyar económicamente a los desertores norcoreanos.

Responsables surcoreanos explicaron que el acuerdo de confidencialidad se alcanzó porque les preocupaba la seguridad de los soldados norcoreanos y de sus familiares en el Norte.

Pero muchos expertos apuntan que al Gobierno liberal surcoreano probablemente también le preocupa que la divulgación de su llegada pueda perjudicar sus esfuerzos por mejorar los lazos con Corea del Norte.

Los medios estatales de Corea del Norte no se han pronunciado sobre el traslado de los soldados, pero el régimen ya reaccionó con furia anteriormente ante grandes deserciones de sus ciudadanos, acusando a Corea del Sur de secuestrarlos. Desde 2019, Pionyang ha rehuido cualquier diálogo con Seúl y con EE.UU. y se ha centrado en reforzar su programa nuclear.

No está claro qué otras medidas podría adoptar Corea del Sur. Los expertos señalan que mantener buenas relaciones con Ucrania responde a los intereses nacionales surcoreanos, porque Kiev podría proporcionar a Seúl información de inteligencia sobre la creciente cooperación de Corea del Norte con Rusia y sobre sus experiencias en el campo de batalla.

Añaden que la cooperación con Ucrania es importante para las alianzas de Corea del Sur con muchos países occidentales que apoyan a Kiev en la guerra. Observadores señalan que Zelenski desveló el traslado de los prisioneros de guerra norcoreanos para poner de relieve el peligro que supone el apoyo militar de Corea del Norte a Rusia, como forma de conseguir más ayuda internacional.

Corea del Sur ha proporcionado 445 millones de dólares (396 millones de euros) en ayuda humanitaria a Ucrania desde 2022. En julio, Lee prometió 100 millones de dólares (89 millones de euros) en ayuda a Ucrania en una reunión con Zelenski.

Mélenchon proclama la “toma de la Bastilla” tras la protesta en París

calendar_today 09.10.2026 - person  - timer ~2 Minutos

Publicado 09/10/2026 - 7:21 CEST

Jean-Luc Mélenchon, líder del partido de la izquierda radical La Francia Insumisa, recurrió a X este jueves para proclamar que "la toma de la Bastilla", después de que estudiantes hayan organizado grandes manifestaciones en todo el país, incluida una concentración multitudinaria en la célebre plaza de la Bastilla de París.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Las protestas de este jueves forman parte del amplio movimiento liderado por estudiantes que se ha mantenido desde el 17 de septiembre. Surgió a raíz de diversas cuestiones, entre ellas las largas jornadas escolares, la masificación de los centros y la falta de profesorado.

La multitudinaria concentración que tuvo lugar en la plaza de la Bastilla comenzó de forma pacífica, pero más tarde derivó en enfrentamientos con la Policía, que utilizó gases lacrimógenos y un cañón de agua contra los manifestantes.

Mientras tanto, Mélenchon escribió: "Potente demostración de la juventud, que lleva sus reivindicaciones de la forma más hermosa posible. Orgullo inmenso. Nos vemos el martes 13 de octubre, por convocatoria de los sindicatos juveniles y de trabajadores". La toma de la Bastilla en 1789 marcó un importante punto de inflexión en la Revolución francesa y se convirtió en símbolo de la resistencia popular frente a la autoridad real.

El partido de Mélenchon y sus aliados han sido acusados por sus adversarios de azuzar y manipular a los jóvenes con fines políticos. Él, por su parte, ha señalado que, aunque su formación respalda el movimiento, no lo ha creado y defiende que las protestas sean pacíficas.

La Policía ha practicado más de 6.600 detenciones desde finales de septiembre, cuando los estudiantes, la mayoría menores de 18 años, comenzaron a protestar para exigir más financiación para la educación, según el Ministerio del Interior. El Ministerio de Educación ha indicado que este jueves 375 centros escolares han cerrado total o parcialmente.

El Pentágono emitirá por streaming el fusilamiento del soldado musulmán que mató a 13 personas en una base de Texas en 2009

calendar_today 09.10.2026 - person  - timer ~4 Minutos

Pablo R. SuanzesCorresponsal Washington

Actualizado Viernes, 9 octubre 2026 - 07:11

Desde que Pete Hegseth se convirtió en secretario de Defensa de EEUU, todo han sido polémicas. Dejando de lado su difícil aprobación por el Senado, con denuncias de problemas con el alcohol, maltrato, irregularidades financieras en otros trabajos, acoso sexual y tatuajes asociados a nacionalistas cristianos, su legado estos dos años pasa por el cese de decenas de generales y almirantes, el cambio del nombre de su departamento por el de Guerra y una batería de medidas testosterónicas. Literalmente, ya que entre otras cosas quiere que se haga un análisis anual de testosterona a los militares y ofrecer terapia de reemplazo a quienes tengan niveles bajos, para asegurarse de que estén en "vanguardia de la letalidad".

Hegseth cesó a los jefes jurídicos del Ejército y la Fuerza Aérea. Nombró JAG de la Armada a su abogado personal, Timothy Parlatore. Y ha insistido una y otra vez en que no tiene que haber límites a lo que sus soldados hagan en el campo de batalla. No quiere tropas con sobrepeso o barba, ha apostado por dar a la religión un papel clave. Y ahora, en un giro inesperado y todavía más controvertido, ha anunciado que en diciembre emitirá en directo por streaming el fusilamiento de Nidal Malik Hasan, el soldado que en 2009 mató a 13 compañeros e hirió a 32 más en la base de Fort Hood.

"Nos aseguraremos de que la gente pueda verlo, de que sea público", dijo este jueves Hegseth, en declaraciones al medio de televisión conservador Real America's Voice. "Se va a enfrentar a un pelotón de fusilamiento de soldados. Como debería ser. Nos aseguraremos de que la gente pueda verlo. Que sea público. Porque la gente necesita entender que hay consecuencias graves por este tipo de cosas", afirmó.

Nidal Hasan, un oficial y psiquiatra del Ejército, entró el 5 de noviembre de 2009 en las instalaciones médicas de Fort Hood, Texas, y tras gritar "Allahu akbar" abrió fuego con una pistola personas. Mató a trece personas e hirió a más de treinta, asegurando que lo hacía como represalia por las guerras de Irak y Afganistán. Fue condenado a muerte por un tribunal militar y está en el corredor desde entonces. Hace unas semanas, Trump aprobó su ejecución por fusilamiento, y el secretario del Ejército fijó la fecha para el 3 de diciembre, en la misma base donde se produjo la matanza. "Vamos a hacer justicia definitiva a un asesino malvado", afirmó el miércoles en Texas, en un mitin, el presidente Donald Trump.

La de Hasan, musulmán nacido en EEUU, sería la primera ejecución de un soldado desde 1961. La última ejecución pública en EEUU se remonta casi un siglo, si bien la de Timothy McVeight, el responsable de los atentados de Oklahoma de 1995, se retransmitió en un circuito cerrado de televisión para que pudieran presenciarle unos cientos de familiares y amigos de las víctimas. Entonces, una empresa pidió transmitirla por internet, pero la justicia lo rechazó. El Departamento de Justicia decidió igualmente que no se emitiría fuera del círculo de afectados.

La decisión llega pocos días después de que una ejecución fallecida en Tennessee reabriera una vez más el debate público sobre la pena muerte, después de que una mujer condenada por el asesinato de una amiga hace 30 años sobreviviera a dos inyecciones letales. Christa Pike fue llevada a un hospital donde se está recuperando y, según su abogado, está muy molesta por lo ocurrido.

La última ejecución pública autorizada por el Estado en Estados Unidos tuvo lugar en 1936 en Kentucky, y unas 20.000 personas asistieron para presenciar el ahorcamiento de Rainey Bethea, un joven negro que había sido condenado por violar a una anciana blanca. La ejecución por fusilamiento es muy rara en Estados Unidos. Formalmente sólo está permitida en Idaho, Oklahoma, Utah, Carolina del Sur y Misisipi. Tres personas fueron ejecutadas mediante este método el año pasado en Carolina del Sur, según datos del Centro de Información sobre la Pena de Muerte recogidos por The Washington Post. Antes de eso, sólo tres personas habían sido ejecutadas de esta manera desde 1977, todas en Utah.

"Por supuesto que lo haremos en Fort Hood", celebró Hegseth ayer. "Y lo haremos un jueves a la una en punto, que es cuando él lo hizo, y serán soldados con fusiles quienes ejecutarán el pelotón de fusilamiento. No habíamos hecho algo así desde la Segunda Guerra Mundial. Me gusta la mentalidad que teníamos entonces", siguió el secretario, que ya el año pasado anunció que volvería a permitir que los soldados vayan armados dentro de las instalaciones militares.

Dexter: Resurrección revela un regreso para presentar su segunda temporada en la Comic Con de Nueva York - La Cuarta

calendar_today 09.10.2026 - person  - timer ~2 Minutos

Paulo QuinterosPor Paulo Quinteros9 OCTUBRE 2026

La Comic Con de Nueva York fue el evento escogido para dar un par de novedades de Dexter: Resurrección, cuya segunda temporada fue presentada durante un panel que incluyó la exhibición anticipada de su primer episodio, antes del estreno programado para el 30 de octubre en Paramount+.

Todo además coincidió con los 20 años desde el debut televisivo de Dexter Morgan y reunió a Michael C. Hall con sus acompañantes del nuevo ciclo: Uma Thurman, James Remar, Jack Alcott, Bokeem Woodbine y Krysten Ritter.

Pero una de las principales sorpresas fue la aparición de Eric Stonestreet, quien confirmó que regresará como Rapunzel, el asesino que interpretó en la primera temporada.

La siguiente es la primera foto oficial del regreso del asesino.

L-R: Eric Stonestreet as Al and Michael C. Hall as Dexter Morgan in Dexter: Resurrection, episode 1, season 2, streaming on Paramount+, 2026. Photo Credit: Matt Infante/Paramount+. Matt Infante/Paramount+

En ese escenario, por ahora está claro que Dexter Morgan quedará atrapado entre dos asesinos: uno con décadas de crímenes a sus espaldas y otro mucho más joven, responsable de sembrar el terror en Nueva York mediante métodos hasta ahora desconocidos.

Pero los homicidas no serán su único problema, ya que el protagonista también deberá enfrentar una inesperada crisis de la mediana edad, mientras intenta lidiar con las consecuencias de sus propias decisiones y su relación familiar.

Por su parte, Harrison continuará desarrollando su particular búsqueda de justicia, llevando la relación entre padre e hijo hacia nuevos conflictos en una historia que promete profundizar en sus diferencias y en la violencia que ambos arrastran.

La segunda temporada incorporará a Brian Cox y Dan Stevens como los asesinos seriales en cuestión, mientras que Bokeem Woodbine y Nona Parker Johnson también serán parte del elenco regular. Además, Krysten Ritter regresará como invitada y Gabriel Luna se sumará a la producción, junto a otros integrantes del reparto.

Del furor con Las Primas al éxito de “Endúlzame que soy café” y su romance con Milei: la historia de Daniela

calendar_today 09.10.2026 - person  - timer ~10 Minutos

A los 14 años, mientras caminaba por la calle Florida después de haberse escapado del colegio, una propuesta inesperada cambió el destino de Daniela Pérez, también conocida como Daniela Mori, o simplemente “Daniela La Cantante”. La joven y bella rubia de pelo largo fue abordada por dos agentes que le ofrecieron una audición como modelo que derivó en un contrato con Calvin Klein. Aquel primer trabajo en el mundo de la moda no solo significó un giro drástico para esa adolescente humilde que venía de sufrir la separación de sus padres, sino también la posibilidad concreta de comprar el primer departamento para vivir junto a su mamá y su hermana.

Poco tiempo después, el canto —aquel juego de la infancia frente al espejo— reclamó su espacio. Daniela se convirtió en una de las integrantes fundadoras de Las Primas, el fenómeno musical que marcó una época en los ’80, antes de lanzarse como solista y conquistar el continente con el hit inolvidable “Amor sincero (Endúlzame que soy café)”. En esta entrega de La vida después, la cantante abre su corazón para repasar su historia, su noviazgo con Javier Milei y la convicción intacta de que los capítulos más lindos de su vida aún están por escribirse.

Luis Novaresio: Presentame a Daniela Pérez.

Daniela: Y... Daniela “La Cantante”. No hay mucha diferencia, soy la misma persona. No transmuto… ¿Viste cuando a veces dicen “se lo comió el personaje”? No, nací cantante. Así que Daniela Pérez y Daniela “La Cantante” son la misma persona.

La vida despues con Daniela
Daniela con Luis Novaresio en "La vida después" (Foto de Gustavo Gavotti)

LN: ¿Y dónde naciste?

D: En el barrio de Belgrano.

LN: Contame cómo era tu familia.

D: ¡Ay, divina! Mi abuelito era de Italia, de Génova; mi abuelita nació en Francia y mis padres nacieron en Argentina. Mis abuelos vinieron escapando de la Segunda Guerra Mundial, entonces yo crecí hablando un poco de francés y un italiano medio raro, que después con el tiempo me fui dando cuenta de que mi abuelito hablaba medio mal (risas). Era una familia muy tradicional.

LN: ¿Quién cantaba en la familia?

D: Mi mamá. Ella era soprano, pero nunca cantó profesionalmente. Creo que por eso me empujó tanto.

LN: ¿Cómo se llamaba tu mamá?

D: Alicia. Alicia Tommaseo.

LN: ¿Qué aprendiste de Alicia?

D: Mirá... aprendí que cuando uno quiere muchísimo algo, se da. Por sobre todas las cosas, aprendí que no se escriben libros sobre cobardes.

LN: Daniela empieza a cantar cepillo de pelo en mano...

D: Un día mi mamá abrió la puerta de la habitación —yo estaba escuchando música y no le contestaba porque estaba enloquecida— y me encuentra con el cepillo haciendo de micrófono adelante del placard. ¿Viste que se usaba mucho abrir la puerta del placard para verse en el espejo? La cámara de televisión era ese espejo. Y mi mamá dijo: “Esto me parece que va por ahí”. Me empezó a llevar a audiciones a los seis años.

LN: ¿Y apareció algo?

D: En ese momento no, pero un poquito más grande, a los 14 o 15 años...

Daniela La Cantante en los 90s
Daniela La Cantante en los 90s

LN: ¿Calvin Klein?

D: Exacto. Fue una locura lo de Calvin. No debería decirlo, pero es real: me rateé del colegio con una compañera. Íbamos caminando por la calle Florida con el famoso jumper, los pelos súper largos, súper flaquita... Imaginate, 14 años, casi 15. Pasa una pareja muy bien vestida de traje, me miran y me dicen: “¿Te gustaría ser modelo? Te dejamos esta tarjeta”. Era de una agencia. Me dijeron que les hablara mi mamá. Le llevo la tarjeta a mi mamá y me dice: “Ay hijita, a ver... vamos a hablar, ¿qué perdemos?”. Cuando llamó, estaban haciendo un casting para nuevas modelos para Calvin Klein. Cuando entré había millones de chicas, una más linda que la otra. Yo entré con mi gracia, me miran y me dicen: “Vení, ponete ahí”. Empecé a girar y posar, y me dijeron: “Listo, quedaste”. Fui modelo de Calvin por tres años y eso marcó mucho a nuestra familia.

LN: ¿Hacías gráfica o desfiles?

D: Nunca fui modelo de pasarela, jamás, porque mido 1,65 m. Lo que más hacía eran gráficas y publicidades para Estados Unidos y Brasil. Pero me marcó algo muy clave, porque veníamos de un momento familiar muy fuerte.

LN: ¿Qué pasó?

D: La separación de mis padres. Vengo de una familia con muchos problemas económicos, extremadamente humilde. Cuando mis padres se separan, nos quedamos mi hermana —un año mayor que yo—, mi mamá y yo. Mamá estaba muy preocupada por dónde íbamos a vivir. Alquiló un departamento muy chiquitito... Y no sé si la energía o Dios nos miró y dijo: “Vamos a ayudarlas”. Me sale lo de Calvin y me pagan un dinero con el que compramos nuestro primer departamento, donde vivimos las tres. Mi mamá siempre fue mi mano derecha e izquierda, apoyándome hasta el último segundo de su vida.

Las Primas en los 80s
Las Primas en los 80s

LN: La chica que caminaba por Florida le permitió una tranquilidad económica a la familia. Tres años de modelo en Calvin Klein, pero Daniela seguía cantando.

D: Seguía cantando en mi casa, en la ducha... No se me daba. Hasta que un día, a los 19 años, me entero por una amiga (Andrea, que después se fue a vivir a Londres) que estaban haciendo una audición para un grupo de chicas. La acompañé y estaba Carlos Gallego, un gran empresario y productor. Audiciona mi amiga y Gallego me mira y me dice: “¿Cómo es tu nombre?”. “Daniela”. “¿No querés audicionar?”. “No, vengo a acompañar a Andrea”. Y mi amiga me dice: “Dani, vos también, para eso te dije que me acompañaras”. Termino audicionando con una canción de Raffaella Carrà (“Para enamorarse bien hay que venir al sur”), revoleo la cabeza y Carlos me dice: “Sos la quinta que nos faltaba”.

LN: La quinta de un grupo que se llamaba...

D: Las Primas… ¡Que todavía no tenía nombre! ¿Sabés cómo salió el nombre? Estábamos sentadas en La Biela, en Recoleta, en noviembre del ’85. Uno dice: “¿Y qué nombre le ponemos?”. Un asistente dice “Las primas de Antonio” (por la canción “Saca la mano Antonio”) y Carlos Gallego dijo: “No, muy largo. Las Primas”. El resto ya se sabe.

LN: “Saca la mano Antonio”, “Los nenes con los nenes”... ¿Qué te pasa hoy cuando vas a una fiesta y suenan?

D: Me encanta cuando se convierten en un clásico. Yo era muy chica y fue como mi jardín y mi primaria, porque me enseñaron lo que es cantar profesionalmente y lo que hay detrás de la carrera de un artista. Después fui mi propia productora.

La vida despues con Daniela
Daniel junto a Luis Novaresio en el estudio de Infobae (Foto de Gustavo Gavotti)

LN: Si hoy se formara un grupo como Las Primas, habría muchas discusiones sobre la cosificación de la mujer. ¿En algún momento te sentiste cosificada o utilizada por tu cuerpo?

D: En lo personal no lo sentí. Se lo debo a mi mamá, que me dijo: “Vos tenés que darte un baño de amianto. Con la única persona que realmente tenés que quedar bien es con vos misma”. Pasó de todo en los ’80 y ’90 —de hecho actuamos en una película de Olmedo y Porcel (Los colimbas al ataque)—, pero yo no me sentí mujer objeto.

LN: Con Calvin vino la tranquilidad económica, pero con Las Primas, la popularidad masiva.

D: Total. Me tocó de muy chica y no lo entendía. Lo popular es cuando le gustás a todos, en todos los niveles: a los chicos, a los grandes, al abuelito y a la gente del pueblo. Eso no se puede fabricar, simplemente pasa o no pasa. Con Las Primas hacíamos ocho o nueve shows por noche, de miércoles a lunes. Fue a una velocidad tremenda.

Daniela con Javier Milei
Daniela con Javier Milei

LN: ¿Propuestas indecentes recibiste en esa época?

D: En mi carrera solista me pasó una. Estaba en mi momento más fuerte con “Endúlzame que soy café”, año ’96 o ’97. Viene mi mánager y me dice: “Sé que me vas a sacar cagando, pero te lo tengo que decir. Hay un muchacho joven, político en una provincia, que se muere por salir a cenar con vos y te ofrece 30.000 dólares”. ¡Yo ganaba mucho más que eso por show! Legué a cobrar 150.000 dólares por un show en el exterior. Pero por curiosidad, le pedí que me mostrara la foto. Cuando lo vi, le dije: “Decile que jamás cobraría por ir a cenar con alguien... ¡pero qué lástima, porque está re fuerte! Iría gratis” (risas). Nunca lo conocí.

LN: Duraste un año y medio en Las Primas y te lanzaste como solista.

D: Sí, Carlos Gallego me dijo: “Te veo en el escenario, veo la empatía que tenés y cómo cantás con el alma. Tendrías que hacer carrera solista”. Me fui a México y en esas volteretas tuve a mi segunda hija, Linda. Mi primera hija, Daniela, la tuve a los 17 años, en la época de Calvin Klein.

LN: Tus dos mejores canciones.

D: Totalmente, mis dos mejores canciones de la vida. A Daniela la tuve muy joven y le dio orientación a mi vida, me puso en órbita. Y Linda es hermosa en todos los sentidos, es la que me contiene y hoy trabaja conmigo como mi maquilladora y asistente.

LN: ¿Y ahí, cuando estás en México, aparece “Endúlzame que soy café”?

D: Me separo en México y vuelvo a Argentina. Grabo mi primer álbum solista con canciones como “Vermelho” y “Balanza, balanza”, que fue un hitazo. En una gira por Colombia, un compositor me muestra en la guitarra: “Te quiero con amor sincero… endúlzame que soy café...”. Le dije: “Venga para acá”. Bajé del avión y le dije al presidente de Fonovisa, Mario Kaminsky: “Ya tenemos el tema para el segundo álbum”. Al principio en las radios no querían ponerla, tardó cinco meses en entrar, pero yo le tenía una fe ciega porque era alegre y romántica.

LN: Te fuiste 12 años a Miami, ¿verdad?

D: Sí, buscando una nominación a los Billboard

LN: ¿Y llegó?

D: Llegó en 2009 con la canción “Carita Bonita”. Entré en la terna de Canción del Año. Cuando dijeron mi nombre casi me desmayo de la emoción.

Daniela comenzó su carrera como modelo publicitaria
Daniela comenzó su carrera como modelo publicitaria

LN: ¿Por qué decidís volver a la Argentina?

D: En 2010 mi hija mayor me dice: “Mami, vas a ser abuela”. Nació mi nieto Eliseo (después vino Francisco) yo iba y venía todo el tiempo, y no me quería perder la vida familiar por la carrera, así que me vine a instalar de nuevo y también se dio que pude acompañar a mi mamá en sus últimos años antes de que se la llevara el COVID en la pandemia.

LN: ¿Cuándo aparece Javier Milei en tu vida?

D: En 2018, cuando él era únicamente economista. Tuvimos un noviazgo hermoso y siempre lo voy a recordar con mucho afecto.

LN: En el medio de esa relación te toca enfrentar el momento más duro con la salud de tu hija mayor.

D: Sí, a Daniela le diagnosticaron cáncer de colon. La vida te enseña que todo es frágil, pero una madre saca fuerzas de donde no tiene. Gracias a la ciencia y al doctor Federico Cayol, mi hija se recuperó y está bien. Es una superheroína.

LN: ¿Y ahí estuviste acompañada por Javier y su familia?

D: Sí, por Javier y por su familia. Se portaron diez puntos en ese momento tan difícil.

LN: Recuerdo también que sufriste también un problema de salud en televisión en 2019.

D: Tuve un accidente isquémico transitorio (AIT) al aire con Jorge Rial en Intrusos. Sentí un golpe fortísimo en la nuca y ganas de vomitar, se me apagó la luz y me desplomé. Se me juntó el estrés por la quimio de mi hija con un pico de colesterol. Por suerte no me quedó ninguna secuela.

LN: ¿Qué esperás en el futuro?

D: Me fascinaría encontrar el gran amor de mi vida y casarme de blanco. Con el papá de Linda me casé por civil en México, pero mi sueño es entrar vestida de blanco. También me gustaría poder hacer algo por mi país. Vengo de muy abajo, sé lo que es pasar necesidades y soy pueblo. Me encantaría poder ayudar desde mi lugar.

Las historias de las vírgenes juradas de los Balcanes: las mujeres que viven como hombres para conservar las tierras familiares

calendar_today 09.10.2026 - person  - timer ~10 Minutos

Cuatro retratos verticales adyacentes de personas en ropa masculina en zonas rurales, dos de ellas fumando y dos con sombreros blancos

Cuatro vírgenes juramentadas de Albania posan para el fotógrafo Jill Peters que narró sus historias en imágenes

Gjystina Grishaj tenía 23 años cuando juró ante los ancianos de su aldea que viviría el resto de su vida como hombre. Su padre acababa de morir. Su madre tenía seis hijos y ningún ingreso. En Lëpushë, un valle encajado entre montañas en la región de Malësi e Madhe, en el norte de Albania, una familia sin varón adulto era una familia sin tierra, sin voz en los consejos comunales y sin nadie que pudiera negociar, trabajar el campo o portar un rifle. “Albania era un mundo de hombres - dijo Gjystina en una entrevistas con la BBC-. La única forma de sobrevivir era convertirse en uno”.

Gjystina se convirtió en una burnesha (del albanés burrë, hombre), lo que en Occidente se traduce como “virgen jurada”. Se trata de una transformación social y legal, reconocida por toda la comunidad, que dura el resto de la vida.

PUBLICIDAD

El juramento se presta ante 12 ancianos de la aldea, a menudo en la iglesia o en una reunión de clan. La mujer jura castidad perpetua. A partir de ese momento, recibe un nombre masculino, se corta el pelo, viste ropa de hombre, hereda tierras, fuma, bebe raki con los hombres, se sienta con ellos en bodas y funerales, asiste a los consejos donde se deciden los asuntos de la comunidad y es servida primero en la mesa. Los parientes más jóvenes le besan la mano al entrar a la habitación.

El voto se consideraba irrevocable. Bajo las lecturas más estrictas del código que regía estas comunidades, romperlo podía castigarse con la muerte.

Se estima que quedan menos de una docena de burnesha vivas, casi todas mayores de 70 años, dispersas en aldeas del norte de Albania y Kosovo. No existe ningún organismo oficial que las tenga registradas. Cuando la última muera, desaparecerá una de las instituciones más específicas de la vida en las tierras altas albanesas.

PUBLICIDAD

Fotografía en blanco y negro de dos personas vestidas con ropas tradicionales albanesas de pie al aire libre
Se estima que quedan menos de una docena de burnesha vivas, casi todas mayores de 70 años, dispersas en aldeas del norte de Albania y Kosovo

Las tierras altas del norte de Albania fueron durante siglos un lugar donde el Estado otomano apenas llegaba. Las aldeas de Dukagjin, Shkodër, Tropojë y los valles de lo que los albaneses llaman las Montañas Malditas se gobernaban por el Kanun de Lekë Dukagjini, un conjunto de leyes consuetudinarias orales atribuidas a un príncipe del siglo XV y puestas por escrito recién a principios del siglo XX por el sacerdote franciscano Shtjefën Gjeçovi.

El Kanun era extraordinariamente detallado. Regulaba la propiedad, el matrimonio, la hospitalidad, la deuda y el sistema de vendetas de sangre conocido como gjakmarrja. Era también firmemente patriarcal. La tierra, la casa y el apellido pasaban por línea masculina. Un hogar sin heredero varón era un hogar sin futuro.

PUBLICIDAD

Las mujeres vivían bajo restricciones que no dejaban margen. No podían heredar propiedades. No podían rechazar los matrimonios que sus familias concertaban para ellas. No podían fumar, beber raki con los hombres ni votar en los consejos de la aldea. “No tenían el derecho a decidir su propio destino ni a elegir su propia vida”, explicó la etnógrafa Aferdita Onuzi, que ha estudiado a las burnesha durante años.

Las vendetas de sangre agravaban esa fragilidad. El Kanun codificaba la gjakmarrja como una obligación social para salvaguardar el honor. Una vendeta podía comenzar con algo tan menor como una amenaza o un insulto, pero escalar hasta un asesinato. Cuando eso ocurría, la familia de la víctima quedaba obligada a buscar justicia matando al asesino o a otro varón de su clan.

PUBLICIDAD

Las vendetas podían exterminar a todos los hombres de un hogar en una sola generación. Las mujeres que quedaban perdían toda representación pública. No tenían voz, no podían negociar y no podían portar armas.

En las aldeas del norte, las torres de piedra llamadas kulla, con muros de un metro de espesor en la base y ventanas estrechas diseñadas para rifles, no son reliquias. Algunas de ellas siguen habitadas. En Theth, la Kulla e Ngujimit (la Torre del Encierro) servía de refugio para los hombres marcados para morir en una vendeta. Podían pasar años encerrados ahí.

Una persona mayor con boina y chaqueta oscura sostiene un cuadro con la foto de una mujer y la señala con el dedo
Una virgen jurada muestra un retrato de su juventud como mujer en Albania

Dentro de esas reglas, el Kanun abría una salida. Una mujer podía jurar convertirse en hombre. Si la hija mayor prestaba el juramento, la tierra se quedaba en la familia. Si los hombres habían muerto en una vendeta, la burnesha podía hablar, negociar y cargar un rifle. Y si una joven no quería casarse con el hombre que su familia había elegido, el juramento era una de las pocas formas de rechazar el matrimonio sin deshonra. La comunidad lo aceptaba y el novio no podía objetar, porque la novia ya no era una novia. Se había convertido en hombre. Rechazar un matrimonio concertado sin ese recurso podía reavivar una vendeta de sangre entre las dos familias.

PUBLICIDAD

Gjystina Grishaj tiene 57 años. La BBC la encontró en Lëpushë, donde la cobertura de telefonía celular es escasa y los inviernos duros bloquean el camino con nieve y cortan la electricidad. Regenta una casa de huéspedes, trabaja la tierra, cría animales y prepara tés y aceites medicinales con hierbas, un oficio que heredó de su padre. “Él se preocupaba mucho por las hierbas medicinales y me transmitió sus conocimientos. Y yo quiero que mi sobrina Valerjana herede esta práctica, aunque ella haya elegido otro camino”, dijo.

Su rutina diaria es la de un hombre de las tierras altas. Se levanta antes de que amanezca. Va al campo con los otros hombres o a la montaña con el rebaño. Por la noche se sienta en los bancos de piedra afuera de la kulla y bebe raki con los hombres de la aldea. Fuma si quiere. Discute sobre tierras. En las fotografías antiguas de estas comunidades se ve lo que parece un hombre menudo de unos 70 años, rostro curtido, cigarrillo en la mano, parado con un bastón frente a una casa de piedra. Solo quienes conocen a la familia conocen la historia.

PUBLICIDAD

“Éramos extremadamente pobres - recordó Gjystina-. Mi padre murió y mi madre tenía seis hijos, así que para hacérselo más fácil decidí convertirme en burnesha y trabajar duro”. Nadie la obligó. Ella eligió. Pero su madre desaprobó la decisión. Le preocupaba que su hija estuviera sacrificando la maternidad y la posibilidad de tener su propia familia.

Persona mayor de cabello blanco y camisa azul, sentada junto a una pared clara
Una virgen jurada de Albania conserva la tradición ancestral de asumir el rol social masculino tras un voto de celibato.

Drande saca una botella de plástico con raki casero en Shëngjin

En la ciudad costera de Shëngjin, lejos de las montañas y de las kulla de piedra, vive Drande. Se refiere a sí mismo en masculino.

“Nunca me asocié con mujeres, sino siempre con hombres. En bares, fumando”, explicó. “Siempre me sentí como un hombre”. Para Drande, adoptar la tradición fue una forma de acceder a las libertades que los hombres daban por sentadas. El raki, históricamente reservado a los varones, dejó de ser algo que le servían para convertirse en algo que él mismo destilaba.

PUBLICIDAD

“A donde fuera, recibía un respeto especial y se sentía bien. Me respetaban como hombre y no como mujer. Me sentí más libre así”, contó.

Drande admitió que hubo un momento de duda, una noche en que estaba enfermo y nadie estaba cerca para cuidarlo. “Pensé por un momento cómo sería tener un hijo que pudiera cuidarme. Estaba muy enfermo y nadie estaba cerca para ayudarme”. Hizo una pausa. “Pero fue solo un momento. Una fracción de segundo”.

Persona con traje tradicional de pie junto a un muro de piedras, con casas rurales y una montaña de fondo en blanco y negro
Para las vírgenes juradas adoptar la tradición fue una forma de acceder a las libertades que los hombres daban por sentadas

La escritora albanesa Elvira Dones publicó en 2007 la novela Virgen jurada, la historia de una joven llamada Hana Doda que abandona la universidad a mediados de los años 80 para regresar a su aldea tras la muerte de su tío, rechaza un matrimonio concertado, jura el voto de castidad y pasa a llamarse Mark.

PUBLICIDAD

Años después, una invitación de su prima Lila la lleva a Estados Unidos, donde enfrenta una pregunta que el Kanun no contemplaba. Socialmente es aceptada como hombre en su país, pero el documento de identidad dice otra cosa. La directora italiana Laura Bispuri adaptó la novela al cine en 2015 y compitió por el Oso de Oro en la Berlinale.

Después de la ficción, Dones viajó a las montañas a filmar un documental. Todas las burnesha que encontró le dijeron lo mismo. Sin la autorización de Shkurtan, la líder, ninguna se dejaría grabar. Dones se acercó a su casa. Shkurtan le puso una condición. La de beber raki con ella. “Bebí hasta casi perder el sentido”, recordó Dones. Cuando terminaron, Shkurtan le dio la mano: “Apareceremos en tu documental”.

De todas las burnesha que conoció, la que más se parece a su personaje de ficción es Sanie. Se convirtió en virgen jurada a los 16 años. Su padre estaba muriéndose. Tenía un hermano demasiado pequeño para hacerse cargo de la familia. Antes de morir, el padre le pidió que se convirtiera en hombre para ponerse al frente de todos. Obedeció.

“El problema vino poco después con la llegada del amor”, contó Dones. “Empezó a sentir que todo cobraba sentido, pero había prometido no tener relaciones sexuales jamás. Para no dar mal ejemplo a sus hermanos, optó por callar”. Las contradicciones la empujaron a emigrar. Necesitaba un lugar donde pudiera ser anónima, donde pudiera decidir “de forma meditada si quería seguir siendo un hombre o regresar atrás, pese al juramento”.

Sanie vive ahora en Nueva York, en el distrito del Bronx. Dones sigue en contacto con ella. En una de sus últimas comunicaciones, le preguntó por el futuro. Sanie respondió. “Lo que más deseo es ponerme un vestido o una falda”.

Persona mayor con gorro blanco y saco oscuro sostiene un documento de identidad abierto en una mano y un cigarrillo encendido en la otra
Una virgen jurada de Albania sostiene un documento de identidad abierto mientras fuma un cigarrillo.

Valerjana Grishaj creció al lado de su tía Gjystina en Lëpushë. Vio de cerca lo que significaba ser burnesha y lo que significaba no serlo. Las opciones para las mujeres de la zona eran dos: casarse joven o jurar el voto. Valerjana recuerda un momento que no ha podido soltar. Estaba en sexto grado. Una amiga suya, en noveno, se estaba comprometiendo. Tenía 14 años. “Me dijo que su marido no le permitiría continuar sus estudios y que ella necesitaba escuchar a su marido, quedarse con él y obedecerlo”, recordó ante la BBC.

Valerjana no se casó ni juró. A los 16 se fue de Lëpushë a Tirana a estudiar dirección teatral y fotografía. “En Tirana, las chicas y las mujeres tienen más ventajas y están más emancipadas. Mientras que en la aldea la situación, incluso ahora, sigue siendo un desastre”, dijo.

Desde la capital empezó a fotografiar a su tía y a otras burnesha para documentar una tradición que se apaga. También construyó una presencia en redes sociales para promover los derechos de las mujeres. La respuesta no fue solo positiva. “Recibí muchos mensajes de hombres, incluso amenazas de muerte, cuestionando por qué hablaba de derechos de las mujeres”, contó.

En 2019, la activista Rea Nepravishta salió a las calles de Tirana durante los actos del Día Internacional de la Mujer con un cartel grande. La palabra “burnesha” aparecía tachada con una cruz roja. Debajo: “mujeres fuertes”. “En la lengua albanesa, cuando queremos describir a una mujer como una mujer fuerte, usamos el término burnesha -explicó Nepravishta-. Es una palabra compuesta de dos partes. Burre significa hombre. No deberíamos referirnos a los hombres para mostrar la fuerza de las mujeres”.

Gjystina, la burnesha que a los 23 años juró castidad para alimentar a sus seis hermanos en un valle sin señal de teléfono, dijo que no habrá más como ella. “Yo seré la última”.

El reportero que fotografió los horrores de las guerras y las hambrunas, pero no pudo cubrir Malvinas por decisión de Thatcher

calendar_today 09.10.2026 - person  - timer ~10 Minutos

Donald Maccullin fotógrafo inglés

Donald McCullin en una de sus fotos más famosas de una mujer que se entera de la muerte de su marido en la guerra

Hay fotografías que informan, están las que incomodan, y algunas que, una vez observadas, ya no permiten mirar las cosas de la misma manera. Donald McCullin pasó más de medio siglo buscando esas imágenes.

Se metió en barrios donde la violencia era cotidiana, caminó entre soldados, cadáveres y refugiados, estuvo en medio de guerras, hambrunas y enfrentamientos civiles y apuntó su cámara hacia aquello que muchos preferían no ver. Su objetivo no fue convertir la muerte en espectáculo. Quiso hacer algo mucho más difícil: conseguir que quien estuviera a miles de kilómetros de distancia sintiera, aunque fuera durante unos segundos, que aquella tragedia también le pertenecía.

PUBLICIDAD

Por eso resulta paradójico que el hombre que había logrado entrar prácticamente en todos los infiernos de su tiempo haya quedado afuera de uno de ellos. En 1982, cuando la Argentina y el Reino Unido fueron a la guerra por las islas Malvinas, McCullin quiso estar allí. No lo dejaron.

El gobierno de Margaret Thatcher le negó la posibilidad de embarcar con la fuerza de tareas británica. Oficialmente, la explicación estuvo vinculada a la falta de espacio disponible para periodistas. McCullin siempre creyó otra cosa: que sus fotografías, como ya había ocurrido con sus trabajos de Vietnam, Biafra o Irlanda del Norte, podían mostrar una cara de la guerra que el gobierno británico no quería que el mundo viera.

PUBLICIDAD

Donald Maccullin fotógrafo inglés
Un soldado estadunidense se confiesa en Vietnam

Donald McCullin nació el 9 de octubre de 1935 en St Pancras, Londres, aunque creció en Finsbury Park, un barrio popular del norte de la capital británica. Su infancia estuvo marcada por la pobreza y la guerra. Cuando comenzó el Blitz, la campaña de bombardeos alemanes sobre Londres durante la Segunda Guerra Mundial, su familia fue evacuada a Somerset. Allí, lejos de las calles de la capital, el niño conoció otra Inglaterra: los campos, los animales, los paisajes abiertos. Aquellos recuerdos nunca desaparecerían.

Muchos años después, cuando ya fuera famoso por sus imágenes de guerras y catástrofes, volvería una y otra vez a Somerset para fotografiar paisajes. Era como si, después de pasar buena parte de su vida registrando la destrucción, necesitara regresar al lugar donde había encontrado por primera vez una forma diferente de mirar el mundo.

PUBLICIDAD

En la escuela las cosas no le fueron sencillas. Tenía enormes dificultades con la lectura y la escritura, y durante mucho tiempo no supo que detrás de buena parte de esos problemas había una dislexia que recién sería diagnosticada formalmente cuando ya era adulto. Pero dibujaba muy bien. Uno de sus profesores descubrió esa habilidad y lo orientó hacia la Hammersmith School of Arts and Crafts, donde consiguió una beca.

Parecía abrirse una puerta, pero duraría poco. Su padre murió cuando Donald tenía alrededor de 14 años y la situación familiar lo obligó a abandonar la educación para comenzar a trabajar. Terminó empleado en los coches comedor del ferrocarril entre Londres y Manchester. El muchacho que había querido estudiar arte tuvo que ganarse la vida. Sin saberlo, aquel fracaso iba a formar parte de su futuro. Porque la fotografía todavía estaba esperando.

PUBLICIDAD

Donald Maccullin fotógrafo inglés
Un padre vietnamita herido junto a sus hijos

En 1954 fue llamado al servicio militar y destinado a la Royal Air Force. Esa Fuerza Aérea británica terminaría teniendo una importancia decisiva en su vida. Durante su servicio pasó por Egipto, Kenia y Chipre y estuvo en la zona del Canal de Suez durante la crisis de 1956. Allí trabajó como asistente en tareas fotográficas y pasó largas horas en laboratorios revelando material. Y entonces quiso convertirse formalmente en fotógrafo de la RAF. Pero volvió a aparecer el problema que lo había acompañado desde niño. Y falló en el examen escrito. Su conocimiento visual podía ser extraordinario, pero las palabras seguían siendo un obstáculo.

Paradójicamente, el hombre que años después produciría algunas de las imágenes más importantes del fotoperiodismo británico no pudo aprobar el examen que le permitiría convertirse oficialmente en fotógrafo militar. Sin embargo, durante aquellos años descubrió algo que ya no lo abandonaría jamás: la cámara.

PUBLICIDAD

En África compró una Rolleicord por unas 30 libras. Era un aparato rudimentario comparado con los equipos profesionales que utilizaría después, pero para McCullin representó mucho más que una herramienta, era una posibilidad. Así, regresó a Londres con ella y comenzó a fotografiar el lugar que mejor conocía: su propio barrio.

Donald Maccullin fotógrafo inglés
Las hambrunas eran parte de los temas que también obsesionaban a Donald McCullins

En Finsbury Park había una pandilla conocida como los Guvnors y McCullin los conocía. Compartió con ellos parte de aquella vida callejera en la que la violencia, las peleas y los problemas con la policía formaban parte de la rutina. En 1958 fotografió a varios de ellos posando frente a un edificio en ruinas. La imagen tenía algo diferente. No parecía una foto policial. Tampoco era simplemente el retrato de unos jóvenes.

PUBLICIDAD

Los muchachos aparecían vestidos con elegancia, desafiantes, parados entre los restos de un edificio destruido. La composición transformaba una escena de barrio en algo mucho más poderoso. Una serie de circunstancias hizo que aquellas tomas llegaran a The Observer. El diario las publicó en febrero de 1959. McCullin tenía 23 años.

Había dejado la escuela, trabajado en el ferrocarril, fracasado en el examen de la RAF y todavía no era un fotógrafo profesional. Pero de repente, por su trabajo su nombre aparecía impreso en un gran periódico. Ese fue el comienzo.

The Observer le dio sus primeras oportunidades y McCullin comenzó a ocuparse de los conflictos sociales de Londres: desempleo, pobreza, marginalidad, violencia. No necesitaba viajar miles de kilómetros para encontrar sufrimiento porque lo tenía a pocas cuadras de su casa. Su mirada comenzó a construirse desde allí.

PUBLICIDAD

Donald Maccullin fotógrafo inglés
McCullins cumple hoy 91 años y acaba de publicar un nuevo libro, Vietnam, que él mismo presenta como su obra final

Muchos fotógrafos buscaban entonces las grandes guerras. Él entendió que también las había pero sin uniformes. Las calles británicas estaban llenas de esas. Años después lo resumiría con una frase que explica buena parte de su carrera: había “un montón de batallas sociales” en las ciudades y no era necesario ir a Oriente Medio para encontrar infelicidad y tristeza. La diferencia estaba en que él no fotografiaba la pobreza desde la distancia ya que había crecido dentro de ella.

Conocía el frío, la precariedad, los barrios castigados y la sensación de no tener demasiadas posibilidades. Por eso sus fotos de Londres tenían algo que después conservarían las de los campos de batalla: una mezcla incómoda de dureza y compasión. Nunca parecía mirar a sus protagonistas desde arriba.

PUBLICIDAD

En 1961 ocurrió algo que cambiaría definitivamente su carrera. Estaba de luna de miel cuando vio imágenes de Berlín y de la construcción del muro que comenzaba a dividir la ciudad. Y no pudo quedarse quieto. Abandonó el viaje de placer y viajó hacia Alemania. El muro estaba naciendo.

Su trabajo tuvo enorme repercusión y ese mismo año recibió el British Press Award por su cobertura de la construcción. La fotografía había dejado de ser para él una vocación. Ahora era una forma de estar donde la historia estaba sucediendo. Poco después iniciaba su relación con The Sunday Times Magazine, donde durante 18 años se convertiría en uno de sus grandes nombres.

Donald McCullin
McCullin quería cubrir la guerra de Malvinas. Pero el gobierno británico no lo dejó embarcar (Grosby)

Chipre, Congo, Biafra, Vietnam, Camboya, Israel, Jordania, Líbano, Irlanda del Norte y otros escenarios de conflicto fueron entrando en su cámara. Y con ellos llegó una reputación que pocos alcanzarían. No necesitaba regresar con cientos de rollos. Era famoso por ser extremadamente selectivo. En lugar de disparar una detrás de otra, esperaba, observaba y elegía. Sabía qué quería obtener.

Vietnam fue uno de los lugares donde esa filosofía se volvió más extrema. Estuvo allí en varias oportunidades y fotografió soldados estadounidenses, civiles, prisioneros y las consecuencias físicas y psicológicas del combate. En 1968, mientras trabajaba, una bala disparada desde un AK-47 fue directamente hacia él. Pero encontró un obstáculo, su Nikon F. La cámara recibió el impacto y detuvo el proyectil que le pudo quitar la vida.

La anécdota parece casi imposible, pero resume la relación física que llegó a establecer con la guerra: no la observaba desde una oficina ni desde la retaguardia, estaba allí. Ese mismo 1968 le ofreció una escena completamente diferente. Paul McCartney lo convocó para fotografiar a The Beatles. La banda estaba atravesando el período de grabación de The White Album y necesitaba nuevas imágenes de promoción.

McCullin aceptó y el 28 de julio de aquel año se produjo la jornada que luego sería conocida como The Mad Day Out: varias localizaciones de Londres, distintos fotógrafos y los cuatro Beatles posando en escenarios que nada tenían que ver con la solemnidad de una sesión convencional. Así, registró algunas de las imágenes más recordadas de aquella jornada.

Donald Maccullin fotógrafo inglés
El hambre, los niños enfermos y la dimensión de la tragedia humana hicieron que la fotografía dejara de ser una búsqueda de riesgo y se convirtiera cada vez más en una forma de denuncia

Era una demostración más de la amplitud de su mirada. El mismo hombre que podía pasar horas en una trinchera fotografiando soldados podía encontrarse poco después delante de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr.

Pero hubo un cambio profundo en su relación con los conflictos. Al principio, como muchos fotógrafos jóvenes, la guerra también tuvo para él algo de aventura. La adrenalina, el peligro, la sensación de estar donde otros no podían llegar. Biafra modificó esa mirada. El hambre, los niños enfermos y la dimensión de la tragedia humana hicieron que la fotografía dejara de ser una búsqueda de riesgo y se convirtiera cada vez más en una forma de denuncia.

Desde entonces, sus trabajos estuvieron cada vez más vinculados con dramas humanitarios y ambientales. Nigeria, Bangladesh, Líbano, Irlanda del Norte, Siria y otros lugares fueron registrados por su cámara. Sus fotografías eran denuncias: un niño hambriento, un soldado herido, una madre junto a un cadáver, un hombre destruido por la guerra, un refugiado. Las imágenes representaban un grito.

Entonces llegó 1982 y una de las mayores frustraciones de su vida. El 2 de abril, las fuerzas argentinas desembarcaron en las islas Malvinas. Margaret Thatcher decidió enviar una fuerza de tareas británica al Atlántico Sur para recuperar el archipiélago. McCullin quería cubrir la guerra. Pero el gobierno británico no lo dejó embarcar.

Donald Maccullin fotógrafo inglés
En 2025 recibió además la Bodley Medal: Life and Work de la Universidad de Oxford

El acceso de la prensa estaba estrictamente controlado y quedó afuera de la selección de periodistas autorizados a viajar. Según la explicación oficial, el problema estaba relacionado con la capacidad disponible a bordo. Pero él jamás aceptó esa explicación como suficiente. Creía que sus fotos podían convertirse en un problema político. No era una sospecha completamente absurda.

La cobertura de Malvinas estuvo sometida a restricciones extraordinarias. La prensa dependía de los transportes militares y de los canales de comunicación del gobierno, y el acceso de los fotógrafos fue cuidadosamente limitado. Solo un número muy reducido pudo acompañar a las fuerzas británicas.

Años después seguiría hablando de aquello como una deuda. Cuando llegó la guerra que libraba su propio país, alguien decidió que su mirada no debía estar allí. El propio McCullin consideró que sus imágenes podían haber resultado demasiado incómodas para el relato oficial.

En 1993 se convirtió en el primer fotoperiodista en recibir el CBE. En 2006 recibió el Cornell Capa Award por su trayectoria. En 2017 fue nombrado caballero por sus servicios. En 2025 recibió además la Bodley Medal: Life and Work de la Universidad de Oxford por su contribución a la fotografía y el periodismo. Sus producciones fueron exhibidas en todo el mundo y formaron parte de numerosos libros. Su retrospectiva Irreconcilable Truths, publicada en tres volúmenes, reúne casi 1.500 páginas y más de 700 imágenes.

Hoy cumple 91 años y acaba de publicar un nuevo libro, Vietnam, que él mismo presenta como su obra final. Donald además deja un legado, que obliga a mirar lo que sucede aunque duela.

El escándalo de abuso que destruyó a una universidad de EEUU: un entrenador destituido y 109 millones de dólares en indemnizaciones

calendar_today 09.10.2026 - person  - timer ~9 Minutos

Jerry Sandusky

Jerry Sandusky, técnico asistente del equipo de fútbol americano de la Universidad Penn State, a los 82 años mantiene la afirmación de su inocencia desde la cárcel (AP)

Jerry Sandusky nació el 26 de enero de 1944 en Washington, Pensilvania, con el nombre de Gerald Arthur Sandusky. Se casó con Dorothy “Dottie” Gross en 1966 y, junto a ella, adoptó seis hijos y recibió a varios más en guarda.

Su carrera en el equipo de fútbol americano de la universidad Penn State comenzó en 1969, cuando se sumó como asistente de Joe Paterno, el entrenador que terminaría con 409 victorias, 136 derrotas y tres empates en más de sesenta años en esa institución. Sandusky se quedó 32 años en el cuerpo técnico, 23 de ellos como coordinador defensivo.

PUBLICIDAD

En 1977 fundó The Second Mile, un hogar de guarda para chicos con problemas que con los años se transformó en una fundación dedicada a jóvenes en situación de vulnerabilidad en Pensilvania. El expresidente George H. W. Bush la distinguió en 1990 como un “brillante ejemplo” de obra caritativa.

En junio de 1999 Sandusky se retiró de la universidad, pero conservó el estatus de “emeritus”: lo que implicaba tener acceso total al campus y a las instalaciones deportivas, un privilegio que mantendría durante años mientras continuaban las denuncias en su contra.

Jerry Sandusky
“Culpable” y “Morirá en la cárcel”. Dos de los títulos de los diarios de Nueva York sobre la condena por abuso de Jerry Sandusky

Los primeros abusos atribuidos a Sandusky datan de 1971, aunque permanecieron sin denuncia formal durante décadas, según estableció la investigación judicial. En 1987, al menos dos asistentes de fútbol dijeron haber presenciado contactos inadecuados con menores, y en 1988 otro empleado vio una agresión sexual y la informó a las autoridades deportivas de la universidad sin que hubiera sanciones.

PUBLICIDAD

El 3 de mayo de 1998, la madre de un chico de once años denunció que su hijo se había bañado en una ducha con Sandusky en un edificio de la universidasd. La psicóloga Alycia Chambers advirtió a la policía universitaria que la conducta coincidía con la de un abusador, pero un segundo profesional, John Seasock, no encontró indicios de abuso.

Jerry Sandusky
Tres exdirectivos de Penn State recibieron condenas de prisión por encubrir los abusos cometidos en el campus por Jerry Sandusky, un ex coordinador defensivo del equipo de fútbol americano de la universidad (AP)

La fiscalía decidió no presentar cargos. Sandusky admitió haberse duchado con el chico, reconoció que estaba mal y prometió no repetirlo. Poco después negoció su salida de la universidad y cobró 168.000 dólares.

En el año 2000, un portero contó a sus superiores haber visto a Sandusky abusar sexualmente de un chico en las mismas duchas. Nadie lo denunció ante la policía ni ante la universidad.

PUBLICIDAD

En febrero de 2001, el asistente de fútbol Mike McQueary presenció un nuevo episodio en los vestuarios del edificio Lasch y se lo contó primero a Paterno y después a las autoridades universitarias. Años más tarde, ya en una audiencia judicial, McQueary describió lo que vio con crudeza: “Era muy claro que parecía haber una relación sexual”, dijo, y agregó que Sandusky tenía las manos alrededor de la cintura del chico mientras se escuchaban golpes de piel contra piel.

Jerry Sandusky
Las autoridades universitarias ignoraron múltiples alertas de agresiones sexuales cometidas por Jerry Sandusky en las instalaciones de Penn State (AP)

El coach precisó que no pudo ver los genitales con certeza, pero calificó la escena como “extremadamente sexual”. Explicó además por qué no acudió directamente a la policía local: contó que notificar a Gary Schultz, uno de los directivos, equivalía en su cabeza a hablar con un fiscal de distrito, porque la policía del campus le respondía a él.

PUBLICIDAD

Curley y Schultz, por su parte, declararon ante el jurado de acusación que no recordaban que McQueary les hubiera hablado de una violación, sino de algo parecido a un forcejeo. La reunión que mantuvieron con Sandusky terminó apenas con una advertencia para que no llevara más menores al campus.

El escándalo estalló en público el 4 de noviembre de 2011, cuando se difundió el informe de un jurado de acusación con testimonios de ocho chicos abusados a lo largo de al menos 15 años. Penn State despidió esa misma semana al rector Graham Spanier y a Paterno, mientras estudiantes protagonizaban protestas masivas en apoyo al entrenador.

PUBLICIDAD

Jerry Sandusky
El 9 de octubre de 2012 un tribunal sentenció a Sandusky a una pena de entre 30 y 60 años de prisión tras ser hallado culpable de 45 cargos. Abusaba de alumnos de la universidad donde era técnico asistente (AP)

Días después, Sandusky habló con la cadena NBC y, aunque admitió haberse duchado con menores, negó de forma rotunda cualquier abuso. El caso había cobrado estado público gracias a una investigación de Sara Ganim en The Patriot-News, diario de Pensilvania, que le valió un premio Pulitzer.

El juicio comenzó el 11 de junio de 2012. Declararon ocho hombres de entre 18 y 28 años con detalles gráficos sobre los abusos; uno relató que escondió y luego tiró su ropa interior después de que Sandusky lo forzara a tener sexo anal hasta sangrar. Dottie Sandusky también subió al estrado para hablar de la obra caritativa de su marido, y la defensa sumó 28 testigos que avalaron su prestigio en la comunidad.

PUBLICIDAD

El 22 de junio, tras 21 horas de deliberación repartidas en dos días, el jurado lo encontró culpable de 45 de los 48 cargos. Lo absolvió solo en los que involucraban a las víctimas 2, 5 y 6. La fiscal general de Pensilvania, Linda Kelly, lo calificó como “un depredador en serie” que cometió “actos horrendos”.

Su abogado, Joe Amendola, admitió ante la prensa que la familia estaba “muy decepcionada” aunque el veredicto era “esperado”, y anticipó que apelarían. Afuera del tribunal de Bellefonte, una multitud festejó la noticia mientras a Sandusky le revocaban la libertad bajo fianza y lo llevaban detenido.

PUBLICIDAD

Jerry Sandusky
Jerry Sandusky fundó en 1977 la organización The Second Mile para asistir a jóvenes en situación de vulnerabilidad. Se mostraba como un servidor de la sociedad (AP)

El 9 de octubre de 2012, hace 14 años, apenas un día después de que se difundiera un audio en el que Sandusky volvía a proclamarse inocente, el tribunal dictó sentencia. Si se hubiera aplicado la pena máxima por cada cargo, la condena habría superado los 400 años de cárcel. El fallo final quedó en la cifra de 30 a 60 años y su calificación como agresor sexual violento.

Un mes antes, un informe encargado por la propia universidad y encabezado por el exdirector del FBI Louis Freeh había concluido que los exdirectivos mostraron “un desprecio total y sostenido” por las víctimas mientras encubrían a “un depredador de larga data”.

PUBLICIDAD

La NCAA, la organización más relevante del deporte universitario de Estados Unidos, le aplicó a Penn State una multa de 60 millones de dólares, le prohibió jugar postemporada durante cuatro años y le hizo perder veinte becas deportivas por temporada durante el mismo período. La conferencia Big Ten (donde juega Penn State), además, dispuso que la universidad destinara cerca de 13 millones de dólares de ingresos por torneos a entidades de prevención del abuso infantil.

Joe Paterno no llegó a ver el desenlace completo del escándalo: murió el 22 de enero de 2012, a los 85 años. Spanier, Curley y Schultz, en cambio, debieron responder penalmente por el encubrimiento.

Jerry Sandusky
El exentrenador Jerry Sandusky integró durante 32 años el cuerpo técnico de fútbol americano de Penn State University que encabezaba el encubridor Joe Paterno. Ambos en la foto (AP)

En marzo de 2017, Curley y Schultz se declararon culpables de un cargo menor por poner en riesgo a menores a cambio de que se retiraran acusaciones más graves. Días después, un jurado halló a Spanier culpable de un cargo similar. En junio de ese año, Spanier recibió entre cuatro y doce meses de prisión además de una multa de 7.500 dólares; Curley, entre siete y 23 meses con tres meses efectivos de cárcel y una multa de 5.000 dólares; y Schultz, una pena equivalente con dos meses tras las rejas.

Penn State, mientras tanto, acordó indemnizaciones que llegaron a superar los 109 millones de dólares para las víctimas. La NCAA terminó restituyendo en 2015 gran parte de las victorias que le había quitado a Paterno, como parte de un acuerdo judicial que además obligó a la universidad a destinar otros 60 millones de dólares a la prevención del abuso sexual infantil.

Sandusky, por su lado, recuperó en 2015 su jubilación estatal y cobró 211.000 dólares en pagos retroactivos, después de que un juez determinara que no era empleado público al momento de cometer los delitos. En 2019, tras apelaciones que cuestionaron la validez de la pena mínima obligatoria, fue sentenciado de nuevo a los mismos 30 a 60 años.

La causa volvió a moverse en 2026. El hombre identificado como “Víctima 10” en el juicio original está dispuesto a declarar ante la Justicia que Sandusky nunca lo abusó, según el material presentado por sus nuevos abogados y reportado por ABC. Los expedientes judiciales sostienen que las acusaciones de varios testigos fueron producto de “presión de la investigación” y “manipulación psicológica”.

El periodista de investigación Frank Parlato, que lleva tres años siguiendo el caso y produce un documental sobre el juicio, fue contundente ante la emisora: “Creo cien por ciento que es inocente, y no empecé pensando así”. También está previsto que declare la madre de otro denunciante, quien según Parlato habría sido inducido por los mismos fiscales a cambiar su relato.

Los nuevos abogados de Sandusky apuntan contra los fiscales Joe McGettigan y Frank Fina, a quienes acusan de haber guiado a las víctimas hacia acusaciones falsas. McGettigan murió antes de esta nueva etapa judicial, y Fina no respondió los pedidos de comentarios de ABC.

Jerry Sandusky
Estudiantes de la universidad Penn State durante una marcha de velas en apoyo de los que denunciaron los abusos que llevó adelante Jerry Sandusky (REUTERS)

Sandusky, consultado de manera directa por Pradelli sobre si había abusado de algún menor, respondió con una sola palabra: “No”. Agregó que quiere que sus nietos sepan la verdad e insiste, a los 82 años y desde una cárcel de Pensilvania, que es un hombre inocente.

Para entonces, uno de sus acusadores ya había presentado una declaración jurada para retractarse del testimonio que ayudó a condenarlo en 2012. “Me dijeron, de manera directa e indirecta, que el trauma podría haber fragmentado mi memoria y que podía afirmar con seguridad detalles que no recordaba del todo. Me aseguraron que eso era común e incluso esperable”, sostuvo el hombre, identificado en los expedientes judiciales como R.R.

La oficina de la fiscalía general de Pensilvania salió a responder horas después con un comunicado: la defensa pedirá un nuevo juicio basada “principalmente en una retractación sumamente sospechosa”. El caso del entrenador exitoso, encubierto por las autoridades de Penn State, sigue en la discusión pública en Estados Unidos.

“Odio la vida humana y mataría de nuevo”: la siniestra historia de la asesina que veía a su abuelo en el rostro de sus víctimas

calendar_today 09.10.2026 - person  - timer ~12 Minutos

Aileen Wuornos

Aileen Wuornos pasó más de una década en el corredor de la muerte y llegó a suplicar que la ejecutaran. Detrás de sus crímenes había una infancia devastada y una historia de amor que terminó con una traición

“Yo sólo quiero decir que estoy navegando con el rock y regresaré como en el Día de la Independencia con Jesús, el 6 de junio, al igual que en la película, con grandes naves nodrizas y todo. Regresaré”, fueron las últimas palabras de Aileen Wuornos antes de recibir la inyección letal en la Prisión Estatal de Florida la mañana del 9 de octubre de 2002. La noche anterior había rechazado la tradicional oferta de una comida especial para su última cena como condenada a muerte y se había conformado con una taza del aguachento café negro de los guardiacárceles.

Hacía meses que “La Mujer Araña” pedía que la ejecutaran de una vez por todas. “Maté a esos hombres, les robé tan fría como el hielo. Y también lo haría de nuevo. No hay ninguna oportunidad en mantenerme viva o algo así, porque mataría de nuevo. Tengo odio arrastrándose por mi organismo… Estoy tan harta de escuchar esa cosa de ‘está loca’. He sido evaluada tantas veces. Soy competente, cuerda, y estoy tratando de decir la verdad. Soy alguien que odia en serio la vida humana y mataría de nuevo…”, decía la carta que presentó ante la Corte Suprema de Justicia de Florida a fines de 2001. Después de eso, el gobernador de Florida, Jed Bush, se interesó por esa mujer que pedía a gritos que la mataran y ordenó que se le hicieran pericias psicológicas para descartar que estuviera “loca”. La encontraron penalmente responsable.

PUBLICIDAD

Para entonces llevaba casi una década en el pabellón de la muerte, condenada seis veces a ser ejecutada con la inyección letal por el asesinato de otros tantos hombres. Quería terminar de una vez con su vida y no era solo porque no toleraba vivir entre rejas: estaba cansada de una existencia marcada por el abandono de sus padres, los abusos sexuales de su abuelo –a quién en la infancia creyó su padre-, la pulsión irresistible de matar a los hombres que la requerían como prostituta y la traición de su pareja, una mujer por la que se sintió amada y terminó entregándola a la policía. La atormentaba también una imagen recurrente que confesó a uno de los tres psiquiatras que la entrevistaron: todos los hombres que había matado tenían la cara de su abuelo abusador, eso era lo que la hacía apretar el gatillo. Y los asesinaba con saña, siempre con el mismo sistema: se les ofrecía sexualmente, subía a sus autos, los mataba a tiros – no uno sino varios -, les robaba todo lo que llevaban encima y tiraba sus cuerpos cerca de la ruta.

Cuando mataba vestía siempre de negro, por eso la habían bautizado como “la mujer araña”. “Es la primera depredadora femenina. Otras mujeres han matado a sus hijos, han matado a familiares o personas que conocen, pero ella es la primera que en realidad era una depredadora que cazaba a víctimas inocentes y les quitaba la vida”, la definió durante el juicio el sargento Bob Kelley, del Departamento del Sheriff del Condado de Volusia, uno de los detectives que investigó sus crímenes.

PUBLICIDAD

Aileen Wuornos
La infancia de Aileen Wuornos en Michigan estuvo marcada por el abandono familiar y los abusos de su abuelo

Aileen Wuornos nació el 29 de febrero de 1956 en Rochester, Michigan, y era la segunda hija de Diane Wuornos Melini y Leo Arthur Pittman. Llevaba el apellido de sus abuelos maternos porque la habían adoptado junto con su hermano mayor, Keith, cuando tenía cuatro años. Nunca conoció a su padre porque cuando nació, Dianne ya se había divorciado de él. Pittman la golpeaba y entraba y salía de la cárcel, siempre por acusaciones de abusos de menores. Muchos años después, cuando ella misma estaba en la cárcel, “la mujer araña” se enteraría de que se había suicidado en 1969, ahorcándose en la celda de una prisión de Kansas donde cumplía una condena.

Su madre decidió iniciar una nueva vida lejos y sin hijos. En 1960 se los dejó a sus padres, Lauri y Britta Wournos, dos inmigrantes finlandeses que los adoptaron legalmente y les dieron su apellido. Para los chicos fue cambiar un infierno por otro. La abuela Britta se pasaba el día borracha y los golpeaba por cualquier motivo, a veces con un cinturón, otras con un palo de escoba. El abuelo Lauri le pegaba nada más que a Keith; en cambio, a Aileen prefería llevársela a la cama –o a cualquier rincón de la casa– para abusar sexualmente de ella. Quedó embarazada a los 15 años. Tuvo a su hijo en una maternidad de Detroit el 23 de marzo de 1971 y lo dio en adopción. No volvió a la casa de sus abuelos, prefirió vivir en un auto abandonado en el bosque. Cuando la encontraron, la internaron en una casa para madres solteras y, como era menor, quedó bajo custodia del Estado, que la obligó a asistir a la escuela.

PUBLICIDAD

Liberada de la tutela estatal en 1974, cuando alcanzó la mayoría de edad, emprendió una existencia de vagabunda. Viajaba a dedo, dormía donde podía y conseguía dinero prostituyéndose en la calle. No se presentaba como Aileen sino con el alias de Sandra Kretsch. Con ese nombre fue detenida por primera vez en mayo de 1974, en Jefferson, Colorado, por conducir alcoholizada, desorden público y disparar al aire desde el vehículo en movimiento con una pistola calibre 22. La liberaron bajo fianza y cuando comenzó el juicio no se presentó. Desapareció sin dejar rastros.

Se escondió en Michigan, donde siguió con la misma existencia casi errante hasta que fue detenida el 13 de julio de 1976 por arrojarle una bola de billar –y acertar en la cabeza– al mozo de un bar. La policía comprobó que tenía algunas órdenes de detención pendientes por manejar borracha y la multó con 105 dólares. Los pagó un mes después cuando le cayeron diez mil dólares del cielo. Su hermano Keith, a quien no veía, había muerto de cáncer de esófago y ella era la beneficiaria del seguro de vida.

PUBLICIDAD

Fotos posibles Aileen Wuornos
El matrimonio entre Wuornos y el empresario Lewis Fell terminó en anulación tras un episodio de violencia doméstica

Con ese dinero viajó a Florida, donde alquiló un departamento y llevó la vida que el dinero fresco le permitía. Se vestía bien y frecuentaba buenos restaurantes. Así conoció a su único marido. Lewis Fell tenía 76 años, era presidente del Club Náutico de Florida, vivía en una casa enorme y era dueño de un yate. Aileen tenía 20 y no le habló en absoluto de su pasado. Tampoco a Felt parecía importarle: le propuso casarse a los dos meses de conocerse.

La ceremonia fue todo un acontecimiento, cubierto incluso por los periodistas de sociales de todos los diarios de la ciudad. El problema era que Aileen se aburría con Fell y no toleraba sus reuniones sociales ni los días en el Club Náutico. No llevaba tres meses de casada y ya dejaba solo a Fell para frecuentar los bares de la ciudad y divertirse a su manera. Y las maneras de Aileen no eran las mejores, al poco tiempo la detuvieron por agresión cuando estaba borracha en un boliche de mala muerte. Fell pagó la fianza esa misma noche y la llevó a la casa, donde Aileen se derrumbó en la cama.

PUBLICIDAD

A la mañana siguiente, el hombre intentó reprocharle el hecho, pero no alcanzó a decir mucho. Su joven esposa empuñó una caña de pescar que estaba en el living y lo golpeó como su abuela hacía con ella: con saña y por todo el cuerpo. No habían pasado seis meses de la boda cuando Lewis Fell pidió la anulación del matrimonio y logró una orden de restricción contra Aileen, que no podía acercarse a menos de trescientos metros de la casa. El hombre le tenía terror.

Nuevamente sola, Aileen volvió a las andadas cuando el dinero del seguro de vida del hermano Keith se agotó, y eso fue rápido. Los siguientes diez años entró y salió de la cárcel por toda clase de delitos: robo de automóviles, desorden público, conducir en estado de ebriedad, robo a mano armada, resistencia a la autoridad, atentado contra la propiedad privada –la emprendió a balazos contra el auto de un hombre con el que había discutido– y tenencia ilegal de armas.

PUBLICIDAD

Aileen Wuornos
La acusada cometió siete asesinatos contra hombres en carreteras del estado de Florida entre 1989 y 1990

Corría 1986 cuando conoció a Tyria Moore, una mujer de 28 años, en un bar gay de Daytona Beach. Dos días después se fueron a vivir juntas, Tyria dejó su trabajo de empleada de limpieza en un hotel y aceptó que Aileen la mantuviera con el dinero que obtenía ejerciendo la prostitución.

Años después Aileen contaría que “fue un flechazo”. La relación iba bien e incluso Tyria acompañaba a Aileen cuando circulaba por la calle o iba a los bares para conseguir clientes. En julio de 1987 las detuvieron por golpear a un hombre con una botella de cerveza durante una discusión, pero la cosa no pasó a mayores. Aileen presentó en la comisaría una licencia de conducir falsa a nombre de Susan Blahovec y con eso consiguió que no le encontraran antecedentes criminales, Tyria nunca había tenido problemas con la ley, de modo que las liberaron sin mayores trámites.

PUBLICIDAD

Llevaban tres años de romance cuando el 30 de noviembre de 1989 Richard Mallory se cruzó en el camino de Aileen, quiso violarla y ella lo mató de tres disparos, no solo para defenderse sino para descargar todo el rencor que acumulaba contra su abuelo abusador. Menos de un año después acumulaba siete muertes. El 1° de junio de 1990 mató a David Spears, de 43 años; el 6 de junio a Charles Carskaddon, de 40; el 4 de julio a Peter Siems, de 65; el 4 de agosto a Troy Burress, de 50; el 12 de septiembre a Dick Humphreys, de 56; y el 19 de noviembre a Walter Jeno “Gino” Antonio, de 62.

La policía de Florida no tenía pistas para encontrar a la asesina en serie a la que solo se conocía como “la araña negra” o “la asesina de la carretera”, pero la noche del 19 de noviembre Aileen cometió el error de no deshacerse rápido del auto de su última víctima. Por el contrario, invitó a Tyria a dar un paseo que tuvo mal final: se estrellaron contra un poste. Las dos mujeres bajaron del vehículo –Aileen con una herida sangrante en la cabeza-, rechazaron la ayuda de los transeúntes y se escaparon a pie.

PUBLICIDAD

Los testigos describieron a la policía a la mujer vestida totalmente de negro y se difundió un retrato robot por televisión. Para entonces ya había aparecido el cadáver de Antonio. No quedaron dudas: la mujer de negro era “la mujer araña”. También describieron a Tyria Moore. Se sintieron acorraladas.

Aileen Wuornos
La defensa de Wuornos sostuvo durante el juicio que su primer homicidio ocurrió en respuesta a un intento de violación

Las dos mujeres se separaron esa misma noche con la intención de despistar a la policía. Moore se escapó a Pensilvania y se refugió en la casa de su hermana. Se comunicaba con Aileen por teléfono, no sabía dónde estaba. La policía localizó a Tyria, la detuvo y le hizo una propuesta que no pudo rechazar: le daría inmunidad si ayudaba a detener a Ayleen y declaraba en su contra en el juicio. En la siguiente llamada telefónica, Moore le propuso un encuentro a Aileen y cuando acudió a la cita, la policía estaba esperando. “La mujer araña” no se resistió.

Unos días después, los investigadores permitieron que las dos mujeres se reunieran. Aileen le reprochó con dureza a Tyria que la hubiese entregado, pero también le dijo que no había dejado de quererla. Y tomó una decisión: “Hacé lo que tengas que hacer, si vas a declarar en mi contra, hacelo. No voy a dejar que vayas a la cárcel. Si para eso tengo que confesar, confesaré”, le dijo. El 16 de enero de 1991, Aileen Wuornos hizo una confesión completa y desligó a Tyria de los asesinatos.

En el juicio declaró que su primer crimen había sido en defensa propia porque Mallory intentó violarla. “Fui violada, fui torturada. Tenían el volante, tenían la imagen del volante con los arañazos, estaba roto. Esa es la prueba de que yo estaba atada al volante. No puedo creer que esto haya sucedido”, testificó.

Aileen Wuornos
Aileen Wuornos recibió la inyección letal en la Prisión Estatal de Florida el 9 de octubre de 2002

La condenaron a muerte por seis de los crímenes. No fue juzgada por el asesinato de Peter Siems porque si bien había aparecido su auto con restos de sangre, nunca se encontró el cadáver. Aileen Wuornos pidió que la condena se ejecutara lo antes posible. No quería seguir viviendo. “Quiero estar con dios”, dijo. En una entrevista con Nick Broomfield, en la que insistió con que la mataran pronto, el periodista le preguntó:

-¿Con Mallory fue en defensa propia?

-Sí, y así fueron algunos de los otros, pero no puedo decir nada a nadie porque quiero la pena de muerte – contestó.

Después del juicio, “La mujer araña” recibió golpes que le dolieron mucho más que las condenas. Tyria Moore, además de declarar en su contra ante el jurado, vendió los derechos de su historia con Ayleen para que se publicara un libro. También cobró miles de dólares a cambio de entrevistas exclusivas. Arlene Pralle, una mujer que la visitaba casi diariamente para brindarle consuelo, le consiguió varias entrevistas con diferentes medios para apoyar su campaña por la ejecución. Aileen se enteró de que cobraba 10.000 dólares por concertar los encuentros en la prisión.

Pasó más de diez años en el corredor de la muerte de la Prisión Estatal de Florida antes de lograr su deseo de morir la noche del 9 de octubre de 2002. Para entonces, Hollywood ya había llevado su historia al cine en Monster, una película de ficción estrenada en 1992 con Charlize Theron en el papel protagónico y Cristina Ricci como Tyria Moore. Ese mismo año se filmó también el documental The Selling of a Serial Killer, dirigido por el cineasta británicos Nick Broomfield, que por estos días se puede ver en Netflix.

OpenAI despidió a tres investigadores: rechazan las acusaciones y alertan sobre fallas de seguridad

calendar_today 09.10.2026 - person  - timer ~4 Minutos

OpenAI despidió a tres investigadores de seguridad por presuntos incumplimientos de sus políticas sobre el manejo de información confidencial. Los exempleados rechazaron las acusaciones y denunciaron que las desvinculaciones generaron temor entre quienes investigan fallas en los modelos de inteligencia artificial. Tomek Korbak, Jasmine Wang y Mikita Balesni publicaron el 8 de octubre una carta en la que negaron haber participado en una filtración periodística y cuestionaron los motivos de sus despidos. La compañía sostiene que detectó infracciones de sus normas internas y rechaza que las decisiones fueran represalias por advertencias sobre seguridad.

La filtración sobre Astra y las acusaciones de OpenAI

El 1 de septiembre, The Information informó, a partir de una fuente familiarizada con el desarrollo de Astra, que OpenAI había incorporado una técnica llamada recurrent depth al modelo. Según la fuente citada por el medio, el procedimiento podría mejorar su rendimiento, aunque también dificultaría la supervisión de sus procesos de razonamiento. Los registros de esos procesos permiten identificar comportamientos inesperados, como intentos de eludir las restricciones impuestas a los modelos.

Los tres especialistas negaron haber proporcionado información a The Information y aseguraron desconocer al responsable de la filtración. OpenAI, en declaraciones a TechCrunch, afirmó que una investigación interna había detectado irregularidades en el acceso y manejo de información confidencial. La empresa sostuvo que los hechos investigados iban más allá de las comunicaciones con evaluadores externos.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

Korbak afirmó que sus contactos con METR, una organización independiente especializada en evaluar riesgos de inteligencia artificial, formaban parte de una investigación sobre un incidente con agentes experimentales de OpenAI. Balesni aseguró que colaboraba con otras compañías para establecer acuerdos sobre la supervisión de modelos avanzados. Ambos sostuvieron que sus superiores conocían esas colaboraciones y que no habían compartido información fuera de sus funciones.

OpenAI frenó el entrenamiento de sus modelos tras nuevos episodios de comportamiento autónomo

Wang explicó que había recibido autorización para acceder al correo electrónico de un ejecutivo durante tareas de contratación. Aseguró que, aunque había solicitado retirar ese permiso, el acceso seguía habilitado cuando abrió accidentalmente un mensaje confidencial. Según su versión, informó lo ocurrido pocos minutos después.

Agentes de OpenAI vulneraron sistemas externos durante pruebas

En julio de 2026, agentes experimentales de OpenAI superaron las restricciones que debían mantenerlos aislados de internet y accedieron a infraestructura de Hugging Face durante pruebas de ciberseguridad. Una investigación independiente de METR y Redwood Research encontró que aproximadamente 1.200 agentes utilizaron un canal de comunicación no autorizado e intercambiaron más de 70.000 mensajes y archivos. Según el informe, unos 700 agentes participaron en intentos de acceso a sistemas de Hugging Face, mientras que otros buscaron manipular las evaluaciones y los registros de actividad.

El 25 de septiembre, Reuters reveló que 53 imágenes proporcionadas por usuarios de ChatGPT habían terminado alojadas en servicios externos durante actividades de agentes de OpenAI. La compañía reconoció el incidente y afirmó que había retirado la mayor parte de las imágenes, mientras continuaba trabajando para eliminar las restantes. No existen pruebas públicas que vinculen estos episodios con los tres investigadores despedidos.

Los investigadores reclaman auditorías independientes

En su carta, los exempleados pidieron que OpenAI mantenga sus compromisos de permitir auditorías independientes y garantice el acceso a los registros necesarios para examinar sus modelos. También reclamaron reglas claras para compartir información confidencial con organizaciones externas durante las investigaciones. Advirtieron, además, que los despidos podrían utilizarse para restringir los trabajos conjuntos con METR.

Renunció un referente de seguridad de OpenAI y cuestionó el rumbo de la empresa: “Es inaceptable”

OpenAI negó que los despidos fueran represalias por cuestionamientos sobre seguridad y sostuvo que los investigadores habían incumplido sus normas sobre información confidencial. En un memorando interno compartido con TechCrunch, la compañía expresó su acuerdo con las recomendaciones de los exempleados sobre supervisión independiente. Pese a las acusaciones, no explicó públicamente qué material motivó cada desvinculación ni qué disposiciones internas habían sido vulneradas.

DCQ