Catalunya sigue trabajando para que el servicio de Rodalies vuelva a ser fiable y un medio de transporte que no genere problemas entre los usuarios. En paralelo a todos los trabajos de adecuación de la infraestructura ferroviaria, otro de los puntos en los que más se ha centrado Renfe es en lograr que sean completamente "accesibles" y que cualquier pasajero pueda acceder a estaciones y trenes sin ningún tipo de problema. En estos momentos, el 95,31% de las escaleras mecánicas y el 85,46% de los ascensores está disponible, un porcentaje que contrasta con la situación de hace un año. La Generalitat quiere lograr que la accesibilidad sea del 100%, como está apunto de alcanzar Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) y el Metro de Barcelona.
Fuentes de la operadora ferroviaria explican que durante el último año se ha realizado un trabajo "intenso" para dar la vuelta a esta situación, ya que si se cogen los datos de disponibilidad de hace un año, muestran cómo en junio de 2025 la operatividad de las escaleras mecánicas caía hasta el 65,62%, mientras que los ascensores eran del 65,86%. En el caso de las escaleras, en febrero de 2025, solo estaban disponibles la mitad de las instaladas, lo que causaba una situación "insostenible" e "inadmisible". Desde entonces, Renfe comenzó a trabajar en resolver la situación y desde enero de este año, el porcentaje ha sido superior al 87%.
En declaraciones a los periodistas, la consellera de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, Sílvia Paneque, ha explicado que estos datos "positivos" muestran que "lo que se decía hace unos meses se está cumpliendo". "Sabemos que estamos lejos de la excelencia, pero la mejora progresiva y la colaboración son el único camino que nos debe llevar a la excelencia", ha afirmado la titular de Territori. En este sentido, ha concretado que son dos proyectos que parecen "menores", pero que son de alta importancia para mejorar la situación de Rodalies.
Una situación del servicio ferroviario que sigue avanzando tras la crisis de principios de año que causó una víctima mortal en Gelida y decenas de heridos. "El accidente nos hizo asumir una trayectoria de mejora en el ámbito del mantenimiento, de actuaciones de diferentes puntos con limitaciones temporales de velocidad (LTV), en taludes y trincheras", ha recordado Paneque, que asegura que estas actuaciones han servido para que no vuelva a ocurrir una situación similar a la de principio de año.
"Somos conscientes desde el Govern de que no estamos al nivel de excelencia que querríamos en Rodalies", ha reiterado la titular de Territori y mantiene que la "colaboración" entre la Conselleria, Renfe y Adif, además de la puesta en marcha de la nueva empresa mixta y el despliegue de las inversiones pendientes, permitirán lograr primero un mayor grado de fiabilidad y luego de "excelencia". Asimismo, ha querido poner en valor el trabajo realizado durante estos últimos meses para ir en esta dirección.
Uno de los pasos adelante que han permitido lograr una mejor disponibilidad de ascensores y escaleras mecánicas, entre otros avances, es "la figura de Òscar Playà, que ha permitido establecer criterios unificados" y "favorecer la relación entre Territori y las operadoras". "Sin esa colaboración no es posible avanzar y superar la situación que nos puso de antemano la tormenta Harry", ha añadido Paneque.
Este 12 de agosto varias comunidades autónomas de nuestro país podrán disfrutar del eclipse solar total. Un fenómeno interesante a nivel científico, pero también social del que serán testigos miles de personas y que, por lo tanto, trae consigo mucha planificación que tiene que ver, además de con el disfrute de la actividad, con la seguridad de todas las personas que lo vean en directo.
¿Qué riesgos puede tener ver el eclipse?, ¿hay que prepararse?, ¿se necesita algo especial para poder verlo? Este artículo quiere responder a estas preguntas, pero como punto de partida se puede decir que, efectivamente, ver este fenómeno sin protección y sin preparación previa puede tener consecuencias graves para la salud. En concreto, para nuestra vista.
La Sociedad Española de Oftalmología (SEO) y la Sociedad Española de Retina y Vitreo (SERV) proponen una lista de recomendaciones muy fáciles de seguir y que pueden evitarnos un susto en el momento en el que nuestra vista entre en contacto con el eclipse. Ambas sociedades desaconsejan la observación directa del sol sin protección adecuada, pero ¿Cómo se consigue la seguridad?
En primer lugar, deben emplearse gafas o visores que cumplan la norma EN ISO 12312-2 con marcado CE y, si además se utilizan instrumentos ópticos como telescopios, prismáticos o cámaras, deben incorporar filtros solares específicos colocados en la entrada del instrumento, dado que el solo uso de las gafas homologadas con estos dispositivos no es suficiente.
Además, antes de utilizarlas, se debe comprobar el buen estado de las gafas homologadas ya que no tienen que presentar arañazos, perforaciones, roturas ni otros defectos. Las gafas de sol convencionales no ofrecen una protección suficiente frente a la radiación solar intensa y no deben utilizarse para observar un eclipse.
Hay que tener en cuenta que este fenómeno resulta muy atractivo para personas de cualquier edad, por eso es importante ser responsables, pero también ayudar y cuidar a las personas que pueden ser más vulnerables ante la radiación como son los menores.
No hacer caso a las recomendaciones anteriormente citadas puede suponer un daño que, en algunos casos, deja secuelas permanentes en nuestra vista. Precisamente, uno de los principales riesgos durante un eclipse solar es la lesión retiniana potencialmente irreversible que se genera al mirar el sol directamente sin protección adecuada.
La lesión retiniana se produce por un mecanismo de daño fototóxico y, en menor medida, fototérmico, ocasionado por la intensa radiación solar que incide sobre la retina. El riesgo depende de la intensidad de la luz y del tiempo de exposición: cuanto mayor sea la radiación que alcanza la retina, menos tiempo es necesario para que se produzca una lesión. Durante un eclipse este riesgo puede aumentar porque la disminución del deslumbramiento hace que muchas personas mantengan la mirada fija en el sol durante más tiempo.
Además de esta lesión, pueden producirse otras como un escotoma central (mancha oscura en el centro de la visión), una disminución de la agudeza visual, fotofobia (molestia intensa ante la luz), metamorfopsias (visión deformada de las imágenes) o una discromatopsia (alteración en la percepción de los colores).
Todas estas afecciones pueden producirse sin dolor, un factor que, sin duda, empeora la situación ya que el problema pasa inadvertido. Además, una vez que la lesión se produce, en muchos casos, es irreversible, por lo que la prevención resulta imprescindible.
Aunque el número esperado de casos con daños graves es reducido, se hace especial hincapié en ese carácter irreversible de estos problemas por la magnitud del fenómeno y la cantidad de personas que van a estar expuestas a la vez. Es por esto por lo que, además de promoción, son necesarias estrategias de prevención y educación sanitaria.
Ante la aparición de síntomas visuales tras la observación del eclipse, se recomienda acudir a un centro hospitalario con servicio de oftalmología para una valoración precoz. Estas mismas recomendaciones y precauciones habrá que seguirlas en los otros dos eclipses que conforman el «Trío de Eclipses» 2026-2028, el 2 de agosto de 2027 y el 26 de enero de 2028.
Los grandes avances de la ciencia en los últimos siglos ofrecen las respuestas lógicas y coherentes a algunos de los eventos astronómicos que llevan con la humanidad toda la vida. Pero esto no ha sido siempre así y las diversas sociedades antiguas lo explicaron con sus dioses. Por ejemplo, en la mitología china, se creía que un dragón celestial se comía el sol; en la nórdica, se tomaba como una amenaza y la llegada del Ragnarok, es decir, del fin del mundo.
No es de extrañar estas creencias, aunque hoy suenen ilógicas en las sociedades avanzadas tecnológicamente, pero que la Luna consiga tapar el Sol en su momento provocaba miedo e incertidumbre y se interpretaban como un cambio en el orden cósmico. Por ello, los eclipses solares, así como cualquier evento astronómico, reflejan unas de las grandes transformaciones de la intelectualidad humana.
En la mitología nórdica, el eclipse solar se relacionaba con la amenaza de la destrucción del mundo. Se basaban en dos lobos: Sköll y Hati, hijos del gigante Fenrir, quien a su vez es hijo del dios engañador Loki y la gigante Angrboda. Estos animales fueron creados por los dioses para encontrar el equilibrio entre la luz guiadora y la noche y encomendados con la misión de perseguir al sol y la luna con la recompensa de devorar los cuerpos celestiales si lo conseguían alcanzar.
En un eclipse, tanto en solares como en lunares, lo que sucedía era que uno de los dos llegaba a alcanzar a su presa, lo que generaba un terror profundo en la humanidad. Llegados a este punto, creían que hacer ruido en zonas de gran altura alejaría a los carnívoros. Si no conseguían evitarlo, alcanzarían el Ragnarok, el apocalipsis en la mitología nórdica. Con los lobos terminando su tarea, la oscuridad y el frío llenarían el corazón de los hombres y de los dioses, comenzando su destrucción. De esta manera, el evento astronómico puede interpretarse desde la creencia de los pueblos del norte como un ciclo constante de vida y muerte.
En la mitología china, el relato más extendido atribuye el eclipse solar a un dragón que devoraba el sol y alteraba el orden cósmico. Hasta tal punto que la palabra china más antigua para denominar el eclipse es shíh, la cual se puede traducir como 'comer'. Y al igual que los nórdicos, también los chinos empleaban el ruido para asustar al dragón y hacerle "escupir" la estrella madre.
Los hindúes creían que la cabeza cortada del inmortal demonio Rahu perseguía a la luna y al sol como venganza cósmica contra la diosa Mohini. Según esta creencia, cuando los conseguía comer era cuando sucedía el eclipse, pero como no tenía cuerpo, salía por donde estaría el cuello. Por otra parte, los egipcios tomaban el fenómeno como señal de que Apep, la serpiente del caos, que atacaba siempre a Ra, iba ganando la batalla. Para ayudar al dios del sol, los sacerdotes realizaban rituales.
Por último, los incas lo consideraban un ataque de ira del dios del sol y ayunaban y realizaban sacrificios para calmarlo, y los mayas, que eran capaces de predecirlo gracias a sus avanzados conocimientos astronómicos y matemáticos, lo asociaban con la muerte de Kinich Ahau (Señor del ojo del Sol), el dios solar del panteón maya.
En cuanto a la historia del fenómeno, el registro más antiguo conocido de un eclipse solar supuestamente se pudo haber remontado a más de 5.000 años atrás en Loughcrew, Irlanda. El complejo megalítico contiene varias piedras grabadas con espirales, rombos y círculos concéntricos de significado incierto. En el mismo lugar también se encontraron los restos carbonizados de 50 individuos. Los informes del irlandés Paul Griffin hablan de haber sido sacrificados en un ritual durante el eclipse, pero algunos profesionales ponen en duda las palabras del arqueoastrónomo.
Por otra parte, en 2.134 a. C., la cultura china fue testigo de un trágico eclipse solar que se llevó la vida de dos astrónomos, Hi y Ho, por fallar en la predicción del evento. Este episodio fue recogido en un antiguo documento llamado Shu Ching, en el que se afirma que "el sol y la luna no se unieron armónicamente". Además, en la antigua ciudad portuaria de Ugarit, descubierta en lo que hoy es Siria en 1928, se encontró lo que es la primera inscripción astronómica en tablilla de la que se tiene registro y que data del año 1375 a. C.
Segundo test de empaque de pretemporada para el rodaje del Barça 2026-2027, después del partido ante el Birmingham City (2-2) en el ‘stage’ de Inglaterra. La plantilla de Hansi Flick viaja hoy a Udine para disputar un triangular ante Udinese y Nottingham Forest (Barça Play y TV3, 20.55 h.), enmarcado en la primera edición del Torneo Internacional Friuli Venezia Giulia Cup en el estadio Bluenergy de Udine. Dos rivales exigentes y ‘top’.
El formato, que el Barça no vivía desde hace 24 años, en 2002, en Amsterdam, consistirá en tres partidos de 45 minutos, el primero Udinese-Nottingham Forest (20.00 horas). El Barça entrará en juego después ante los ingleses y más tarde contra los anfitriones. En caso de que alguno de los partidos finalice con empate, el vencedor se decidirá mediante una tanda de penaltis. El sistema de puntuación otorgará tres puntos por una victoria en el tiempo reglamentario, dos puntos al ganador de la tanda de penaltis y un punto al equipo derrotado en los penaltis.
Pero más allá de los resultados y del trofeo, Flick prestará atención al desarrollo del juego de los ‘veteranos’ de la plantilla y de los jóvenes del Barça Atlètic y Juvenil que aún sigue con el primer equipo. No estarán Gistau, Diarra y Álex González, que ya se encuentran con el filial de Belletti en Vall d’en Bas, pero sí Raphinha y Balde, a quienes toca estrenarse en esta temporada.
El técnico debe tomar decisiones concretas sobre la continuidad de algunos jugadores, caso de Xavi Espart, Brian Fariñas, Héctor Fort, Tunkara o Hamza, entre otros. El técnico quiere hacer también alguna probatura aprovechando la polivalencia de la plantilla. A partir de la semana del 10 de agosto, ya contará con los internacionales españoles campeones del Mundo.
A lo largo de su historia, el Barça se ha visto las caras con Udinese en dos ocasiones. Fue en la fase de grupos de la Champions League 2005-2006, la única vez que lo ha conseguido. El Barça, que levantó su segundo título, quedó emparejado con el equipo de Udine. Los dos enfrentamientos terminaron con victoria culé (4-1 y 0-2). Entrenado ahora por el alemán Kosta Runjaic, su principal fichaje esta temporada es Unai Gómez.
En cuanto al Nottingham Forest, le ganó al Barça la Supercopa de Europa 1979-1980 (1-0 y 1-1). En 1983, jugó el Trofeo Joan Gamper y cayó 2-0 en la semifinal en el Camp Nou. Regresó a la Premier League en 2022-2023 tras 23 años de ausencia, está entrenado por Oliver Glasner y sus jugadores estrellas son el ariete Igor Jesus, el medio Morgan Gibbs-White y el defensa Murillo.
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La electrificación avanza a toda máquina en la movilidad terrestre, pero también empieza a transformar el transporte marítimo, un sector mucho más complejo desde el punto de vista energético. Una de las pruebas más ambiciosas de esta transición llegará en los próximos años al norte de Europa, donde entrarán en servicio los que serán los mayores ferris eléctricos del continente.
El proyecto está liderado por el astillero australiano Incat Tasmania, especializado en embarcaciones de alta velocidad, y contempla la construcción de tres grandes ferris para la operadora danesa Molslinjen. Según sus responsables, se trata del mayor programa de electrificación marítima desarrollado hasta la fecha para este tipo de transporte.

Las embarcaciones cubrirán las rutas entre Aarhus, Ebeltoft y Odden, en la región del Kattegat, uno de los corredores marítimos con más tráfico de Europa. Cada ferry podrá transportar hasta 1.500 pasajeros por travesía, una capacidad que da idea de la magnitud del proyecto.
A simple vista, el diseño exterior no se aparta demasiado de la estética habitual de los ferris rápidos actuales. Sin embargo, la verdadera innovación se encuentra bajo la cubierta. Con una eslora de 129 metros, estos buques estarán impulsados por un sistema de totalmente eléctrico desarrollado por la firma finlandesa Wärtsilä.
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Aunque todavía no se han revelado detalles sobre la capacidad exacta de las baterías ni la potencia de los motores, sí se sabe que la navegación se apoyará en varios motores eléctricos conectados a sistemas de impulsión por chorros de agua, una tecnología habitual en embarcaciones rápidas.

Gracias a esta configuración, podrán alcanzar velocidades cercanas a los 74 km/h, equivalentes a unos 40 nudos, una cifra especialmente destacable para barcos de estas dimensiones.
Otro de los aspectos más llamativos del proyecto será su sistema de recarga. Los ferris utilizarán una infraestructura automática desarrollada por Wabtec capaz de suministrar hasta 58 MW de potencia en cada extremo de la conexión. Esta capacidad permitirá recuperar la energía necesaria para una nueva travesía en apenas media hora.
La comparación con los automóviles eléctricos resulta inevitable. Aunque la cantidad de energía que necesita un ferry es incomparablemente mayor que la de un coche, los tiempos de recarga previstos se acercan a los que ofrecen actualmente algunos de los modelos eléctricos más avanzados del mercado.
Más allá de las cifras técnicas, el impacto ambiental será uno de los principales argumentos de estas embarcaciones. Se estima que la entrada en servicio de los tres ferris permitirá evitar la emisión de unas 132.000 toneladas de dióxido de carbono al año, contribuyendo a reducir la huella climática de una actividad históricamente dependiente de combustibles fósiles.
El transporte marítimo sigue enfrentándose a importantes retos para descarbonizarse, especialmente en trayectos de larga distancia. Sin embargo, proyectos como este muestran que, al menos en rutas regionales de alta demanda, la electrificación ya empieza a ser una alternativa viable y cada vez más competitiva.
El Barça de Hansi Flick se probará de nuevo en el estadio de Udinese, el Friuli o el Bluenergy Stadium como denominación de su patrocinador, que se ha convertido en uno de los ejemplos más destacados de sostenibilidad aplicada al fútbol europeo. El estadio destaca porque pretende reducir su impacto ambiental y convertirse en un espacio comprometido con la innovación y la responsabilidad social, según lo han expresado.
Remodelado por última vez en 2015 y con una capacidad máxima permitida para 25.000 espectadores, la UEFA le concedió, para premiar su esfuerzo arquitectónico, ser escenario de la Supercopa de Europa 2025 entre el PSG y el Tottenham.De esta manera, Italia albergó por primera vez una finalísima.
Uno de los elementos más importantes de este proyecto es su parque solar instalado en la cubierta. El sistema cuenta con más de 2.400 paneles fotovoltaicos capaces de producir energía limpia y cubrir una parte importante de las necesidades energéticas del recinto. Esta iniciativa permite reducir las emisiones de CO2 “y avanzar hacia un modelo de estadio más eficiente y respetuoso con el medio ambiente”, según explicaron en una comparecencia mediática.
La sostenibilidad del Bluenergy Stadium no se limita a la generación de energía renovable. El recinto fue construido sobre el mismo emplazamiento del antiguo estadio, aprovechando y recuperando materiales procedentes de la demolición. Además, el objetivo es que el estadio tenga actividad durante toda la semana, no solamente durante los partidos, convirtiéndose en un espacio abierto a diferentes eventos y a la comunidad.
Este compromiso fue reconocido oficialmente en noviembre de 2025, cuando Udinese Calcio recibió el Premio De Sanctis para la Sostenibilidad en el Palazzo Chigi, en Roma. El galardón fue concedido por el trabajo realizado en el Bluenergy Stadium y por la integración de la sostenibilidad dentro de la cultura y las actividades del club. El jurado destacó especialmente el parque solar de la cubierta y la combinación entre innovación, reducción del impacto ambiental e inclusión social.
El premio demuestra que un estadio de fútbol puede ser mucho más que un lugar para disputar partidos. El Bluenergy Stadium representa una nueva manera de entender las instalaciones deportivas: espacios capaces de utilizar energías renovables, reducir su huella ambiental y, al mismo tiempo, generar un impacto positivo en la sociedad.
"He vuelto a la mentalidad que tenía cuando era júnior. Entonces no sentía presión, no tenía expectativas", reflexiona Alba Vázquez (Huelva, 24-2-2002). "Pero lo hago con la experiencia que tengo ahora. He cogido lo mejor de esas dos partes: la mentalidad de júnior de querer comerte el mundo y quitarte la presión por tener más experiencia absoluta", dice.
Han pasado casi cinco meses desde aquel 13 de marzo en Sabadell. El 4:38.53, la marca personal en 400 estilos que tenía desde 2019, ya no existe en su cabeza. Sin él, tampoco los fantasmas. Solo hay nuevos desafíos, nuevos retos, nuevas oportunidades. Hay veces en las que una mínima europea es mucho más que eso, porque un 4:38.16 en la prueba larga de los cuatro nados, marca personal tras casi siete años persiguiéndola, puede abrir las puertas a muchos más retos.
Alba Vázquez está viviendo la mejor temporada de su carrera deportiva. Ello no va a cambiar ni un ápice pase lo que pase esta próxima semana en el Campeonato de Europa de París. Subcampeona de Europa de 400 estilos en piscina corta el pasado mes de diciembre, el poder superarse a sí misma con el reto que se había marcado durante tanto tiempo le hace sonreír, le hace disfrutar, le hace, sobre todo, confiar.
Porque la nadadora del Churriana ha visto que el trabajo, a las órdenes de Rob Greenwood en el CAR de Madrid, está saliendo en una temporada brillante en la que la regularidad está siendo la orden del día. Tras derribar en Sabadell esa barrera maldita, repitió con un 4:38.52 en Londres a finales de mayo para darse cuenta de que nada ha salido por casualidad.
Por eso, la Alba Vázquez que llega al Europeo de París es una Alba Vázquez diferente. Es una Alba feliz, es una Alba ambiciosa. Es una Alba liberada. Es una Alba convencida de que sí, de que el margen de mejora es grande y de que los objetivos también deben serlo. Es una Alba que es consciente de que pueden aparecer piedras en el camino, pero también de que el trayecto es muy firme.
Por eso, esa Alba Vázquez nueva que llevaba años persiguiendo un mismo objetivo se tuvo que sentar a mediados de marzo para definir nuevos objetivos. "Es cierto que para mí era complicado no mirar al tiempo del 400, pero toda esta temporada quería centrarme en qué podía mejorar en cada estilo", confiesa sobre el objetivo inicial de la temporada. "Pero desde el tiempo de Sabadell ya ha sido por completo. Quería rascar de la salida, de los virajes. Me he intentado centrar más en el día a día", comenta. "Así estoy haciendo mejores tiempos a braza, por ejemplo", explica.
Alba Vázquez no mira el resultado, mira el proceso. Ese es un salto de mentalidad enorme. "Igual el objetivo no es siquiera nadar más rápido, sino nadar más fácil", explica. "Con eso han ido saliendo algunas mejores marcas en 200 estilos o en 100 braza esta temporada. El objetivo ha sido mirar el día a día", explica.
El día a día implica mirar al proceso y no a los tiempos. El día a día ha llevado a cambiar muchas maneras de actuar de Alba. Porque, tras Sabadell, solo una idea rondaba por su cabeza. "Me anticipo mucho a las cosas, así que antes de hacerla ya me había planteado cómo llevaría el volver a hacer la marca y que pudiera pasarme lo de no volver a repetirla", confiesa. "Pero fui a Londres y la volví a hacer. Eso me quitó presión, porque ya iba mucho más cómoda. No me la esperaba y vino perfecta", dice. "Me permitió acabar de ganar confianza, porque ya me tiré tranquila, sin presión", cuenta.

En gran parte, repitió marca porque Alba se ha empleado a fondo esta temporada para hacer todo lo posible para dar un salto en el agua. "Ha ayudado el tomarme más en serio todo lo que va más allá del entrenamiento. Dormir más, por ejemplo. Acabas compitiendo mejor", explica sobre sus rutinas. "Antes no le daba la importancia que creo que tiene. Este año se ha juntado todo y se ha visto en las marcas", cuenta.
Se ha juntado todo porque Alba ha insistido en mirar a sí misma para ver qué podía mejorar. Porque siempre ha tenido claro que no quiere justificaciones, sino trabajo para dar un paso adelante. "Ya antes de Sabadell decidí mirar a mí misma para tratar de buscar esas mejoras poco a poco", explica antes de desarrollar la idea. "Por ejemplo, cuando vamos fuera, vemos que hay nadadores que tienen mejores virajes que los nuestros y queremos estar de repente a su nivel", dice. "Pero no, yo creo que podemos tener cosas buenas también. Se trata de mejorar lo tuyo, de poner menos el foco fuera y más dentro. Si haces el cambio, siempre hay cosas que mejorar. Es un cambio constante", desarrolla.
Para dar ese paso de centrarse en su foco interior, Alba tenía claro el paso que debía seguir. "Tengo un staff maravilloso que me brinda muchísima ayuda. Pero he insistido en no querer que me lo hicieran todo para poner más de mi parte", cuenta. Se sentó para ver cómo nadaba. Se volvió a sentar. Y así, una y otra vez, llegó a la conclusión de que no le gustaba algo de lo que veía. "Hacía algo raro en la salida. Mi reacción no era mala, pero yo veía que hacía algo raro y salía la última. Igual el biomecánico al estar con todo el grupo no podía fijarse tanto, pero lo vi y lo hablé con él", cuenta.
Es solo una muestra de cómo buscando sus márgenes de mejora ha trabajado para dar un paso en cada detalle. "He trabajado con el biomecánico y hemos acelerado ese proceso. Pero no ha sido en lo único", explica. "Yo tengo peor movilidad de un hombro que del otro o menor movilidad en los isquiotibiales. Pero es algo que noto yo, el 'fisio' no puede notarlo", comenta.
Pero no hay problemas. Hay soluciones. "Entonces me he ido directamente a él para trabajar. Hemos hecho mediciones cada cierto tiempo y hemos introducido unos ejercicios específicos", cuenta. Ha pedido ayuda para buscar soluciones, pero se ha exprimido para detectar los problemas. "Creo que soy yo quien debe hacerlo y no esperar a que alguien me lo diga. Soy yo la que tiene que analizarse para formar un equipo y no aguardar para que me digan qué hacer y ya está. Ellos mandan y yo hago lo que digan, pero puedo avisar", cuenta Alba.
Siempre ha tenido la seguridad de que quiere, pero ahora es más consciente que nunca de que puede. Por ello se está exprimiendo para ello. Se siente preparada como nunca antes se había sentido- "Ahora viene el Europeo y supongo que volverán los nervios, pero creo que la gestión va a ser mucho mejor que en Sabadell. Serán los nervios de competición y de querer acabar, pero no de miedo", confiesa abiertamente.

Va a nadar los 200 estilos y los 400 estilos. Para prepararlos, se ha exprimido esta temporada también trabajando la braza. "El equilibrio de los estilos es diferente para cada nadador, pero el mío pasa por la braza. Si la braza está bien, el resto fluye bastante bien", relata. "No dejo el resto, pero hago más hincapié en la braza porque no puedo perderla", comenta.
Con buenas sensaciones en el 200 braza para mirar a esos estilos, Alba ha probado esta temporada también el 100 braza para ir un paso más allá. "Antes del Mare Nostrum probé en un entrenamiento y superé la mejor marca que tenía desde 2018", dice. Parece un detalle sin más, pero en su caso no lo es. "Me he tirado esta temporada en pruebas diferentes que te hacen pensar menos y disfrutar más", cuenta.
Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto como esta temporada. Llega preparada para todo lo que pueda pasar en París. Parte con la cuarta mejor marca de inscripción en los 400 estilos y la séptima en los 200 estilos. "Me encantaría hacer final o top-6 en las dos, como poco. Pero el foco está más en el 400 y en intentar pelear por las medallas. Es lo que digo: el no ya lo tengo y no pierdo nada por intentarlo", cuenta.
Alba está preparada para buscar el mejor colofón a la mejor temporada de su vida. "Me encantaría que el cierre fuera bueno, pero no tendría sentido que ahora dijera que si el Europeo sale mal lo voy a tirar todo a la basura", afirma. "Sé que he entrenado bien y tengo esa tranquilidad. Sí piensas que igual no sale, pero si he estado tranquila durante toda la temporada y ha ido saliendo, ¿por qué no iba a salir?", dice.
Su confianza y su felicidad son máximas. "Estoy contenta con el trabajo que he hecho. En este punto no puedo mejorarlo. Si se hace lo mejor que se puede, tengo que estar tranquila", cuenta. Lo está. Está motivada para seguir mejorando. "Siento no tener nada que perder, pero mucho por ganar", asegura. Alba Vázquez busca en el Europeo de París la confirmación a una temporada en la que ha ganado mucho más que una medalla europea en piscina corta y que una marca personal. Ha ganado la satisfacción de comprobar que ha encontrado el camino en su carrera de fondo: en ella no hay ninguna meta imposible.
En la sala apenas se oye algo más que las voces de los nueve miembros del jurado. Sobre la mesa, un cuchillo convertido en prueba decisiva. La discusión gira en torno a una pregunta que puede cambiar el destino del acusado: ¿era suyo el arma? ¿Hubo realmente legítima defensa? Las posiciones están cada vez más enfrentadas y el cansancio empieza a aflorar tras horas de deliberación. Es una de las secuencias del tercer y último episodio de Veredicto , la escena que un reducido grupo de periodistas pudo presenciar hace unos días durante una visita al rodaje en un plató de Badalona.
No hacen falta persecuciones ni grandes artificios. La tensión nace de las palabras, las miradas y los silencios de nueve desconocidos obligados a decidir el futuro de otro ser humano. Ese es el punto de partida de la nueva serie de Movistar Plus, un thriller judicial de tres episodios creado por Eduard Sola, Pol Cortecans y Daniel González a partir de una idea original de Carles Porta, dirigido por Carlos Marqués-Marcet y protagonizado por Nagore Aranburu, Ernesto Alterio, Alba Flores, Omar Ayuso, Secun de la Rosa, Alfredo Castro, Marc Soler, Júlia Mascort, Cris Blanco y Mamen Duch.
La premisa es sencilla y arriesgada: un jurado popular debe decidir si un hombre que admite haber matado al padre de una antigua alumna actuó por asesinato o en legítima defensa. A partir de ahí, la serie convierte una deliberación judicial en una reflexión sobre la democracia, los prejuicios, la violencia y la capacidad-o incapacidad- de entender al otro.
“Esclarecer las circunstancias de una muerte violenta está muy bien, pero nosotros queríamos hablar de la humanidad”, resume Eduard Sola (Casa en flames, Querer). “Necesitábamos un caso potente, un conflicto moral que fuera más allá del crimen y unos personajes capaces de sostener toda la historia. Parecía una serie sencilla -nueve personas hablando en una sala- y ha acabado siendo probablemente el mayor reto profesional que hemos afrontado”.
La referencia inevitable es Doce hombres sin piedad , la cinta clásica que Sidney Lumet dirigió en 1957, aunque el equipo insiste en que Veredicto tiene una identidad propia, ligada al sistema judicial español. “El gran tema no es el asesinato, sino cómo personas completamente distintas, escogidas al azar, aprenden a escucharse y a tomar una decisión colectiva. Eso, en el fondo, es la democracia”, sostiene Sola.
Ese afán de realismo ha marcado toda la escritura. El procedimiento judicial reproduce fielmente el funcionamiento del jurado popular en España, desde el aislamiento de los jurados durante la deliberación hasta el llamado “objeto del veredicto”, redactado expresamente para la serie por un fiscal con el mismo formato y lenguaje que se utiliza en los tribunales. “No nos hemos inventado el proceso. Lo único ficticio es el caso. Queríamos que el espectador entendiera cómo funciona algo que la mayoría desconoce”, explica el guionista.

La apuesta convenció desde el principio a Movistar Plus. Su productora ejecutiva, Susana Herreras, destaca que Veredicto ”parte de un gran dilema moral que interpela directamente al espectador” y que, a través de la deliberación de un jurado, aborda cuestiones como “la justicia, los prejuicios, la responsabilidad individual o la influencia del entorno en nuestras decisiones”, demostrando “la capacidad de la ficción para emocionar y generar conversación”.
El desafío del guion tuvo su reflejo en el rodaje. Carlos Marqués-Marcet (10.000 km, Polvo serán) ha dirigido durante casi tres semanas a nueve actores compartiendo prácticamente todas las escenas. “Es muy poco habitual trabajar diecisiete días con nueve intérpretes al mismo tiempo. La dificultad era encontrar la espontaneidad pese a unas exigencias técnicas muy estrictas: la posición de los actores, la cámara o evitar que se taparan entre ellos. Todo tenía que encajar sin perder naturalidad”.
El director rodó además cerca del orden cronológico -un 80% de la serie sigue el desarrollo de la historia- para que actores y equipo descubrieran juntos la evolución de los personajes. Cada tarde revisaba el material junto al montador para ajustar ritmos e interpretaciones, y antes del rodaje dedicaron una semana completa a ensayos con todo el reparto.

Esa idea de grupo también marcó la dinámica del set. “Aquí no puedes permitirte que un actor se vaya porque no salga en un plano”, explica el productor ejecutivo Edmon Roch. “Aunque la cámara enfoque a tres personajes, los otros seis siguen dando las réplicas. Eso cambia completamente la interpretación”.
El equipo descartó rodar en un tribunal real y construyó un decorado inspirado en el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya. “Rodar en un plató nos daba una libertad absoluta. Podemos mover paredes, controlar la iluminación o decidir si es de día o de noche. Eso sería imposible en una localización real”, apunta Roch.
Lejos de reproducir una sala judicial exacta, el diseñador de producción Roger Vallès creó un espacio con historia propia. “Queríamos que pareciera un lugar que existía antes de que llegara la cámara y que seguiría funcionando cuando nos fuéramos”. Interruptores que ya no funcionan, cables añadidos con los años o paredes desgastadas son detalles casi imperceptibles que, según Vallès, “ayudan a que todo resulte verdadero”.
En una televisión acostumbrada al movimiento constante, Veredicto apuesta por detenerse y confiar en la fuerza de la palabra. Nueve personas encerradas en una sala, un único caso y una conversación que, más que resolver un crimen, obliga al espectador a preguntarse qué entiende realmente por justicia.

Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1987. En la actualidad en las secciones de Series, Televisión y Gente
Cuando compramos algo rara vez nos preguntamos si tiene sentido estrenar o puede merecer la pena acudir al mercado de segunda mano. Por defecto buscamos lo nuevo porque da más seguridad, evita riesgos y también concede cierto estatus, aunque cada vez menos.
Según un estudio de la OCU, tres de cada cuatro españoles ha comprado de segunda mano con un gasto medio de 167 euros al año. El ahorro y la conciencia medioambiental están detrás de este fenómeno. Sin embargo, lo barato puede salir caro.
Acertar entre comprar nuevo o de segunda mano tiene tanto que ver con el producto concreto y su depreciación como con la oferta real de segunda mano y el uso que vayas a hacer.
Hay tres factores que determinan si una compra de segunda mano compensa.
Estos tres factores no siempre apuntan en la misma dirección. Por ejemplo, un electrodoméstico se deprecia rápido, pero su mercado de segunda mano tiene más incertidumbre que el de un móvil o un mueble. Mientras, una prenda de ropa infantil tiene un uso muy breve antes de que el niño la supere, lo que convierte la segunda mano en la opción más razonable casi siempre.
A esto se suman productos en los que el historial importa tanto que la segunda mano no es una alternativa real, independientemente del precio. Eso es lo que suele pasar con electrodomésticos como un aspirador, que normalmente cuando se vende es porque ya no funciona bien.
No hace falta un análisis exhaustivo para aplicar estos criterios. Basta con hacerse tres preguntas: ¿cuánto habrá perdido de valor este producto en uno o dos años?, ¿hay oferta suficiente y fiable en el mercado de ocasión?, ¿cuánto tiempo y cuánto uso le voy a dar?
Las respuestas orientan la decisión mejor que cualquier regla general. Respondiendo tendrás un buen punto de partida para analizar si el ahorro por comprar de segunda mano compensa.
Los móviles, ordenadores y tablets son productos que se deprecian rápido y tienen un mercado de segunda mano muy desarrollado en España. Un teléfono de gama alta puede perder entre un 25% y un 50% de su valor en el primer año, pero sigue funcionando igual y recibiendo actualizaciones.
Eso lo convierte en una de las categorías donde la segunda mano tiene más sentido financiero. La diferencia de precio entre un modelo de uno o dos años y el mismo recién lanzado puede ser considerable, con una diferencia práctica mínima para el usuario.
Eso sí, es importante verificar el estado la batería, que es el componente que más se degrada con el uso. Con ese dato sobre la mesa, la decisión es más sencilla.
Los muebles son uno de los mejores candidatos para comprar de segunda mano. Se deprecian en el momento en que salen de la tienda, pero su vida útil puede ser muy larga dependiendo de la calidad. Un armario o una mesa maciza de diez años puede estar en perfecto estado y costar una fracción del precio nuevo.
Además, el mercado está bien abastecido. Mudanzas, cambios de decoración y renovaciones generan una oferta constante de muebles en buen estado, especialmente en los meses de verano y plataformas como Wallapop o Milanuncios tienen miles de anuncios activos en esta categoría.
Donde sí conviene ser más cauteloso es con colchones e incluso sofás de tela por una cuestión higiénica. Ahí el ahorro no compensa el riesgo, salvo que vayas a pagar también una limpieza a fondo.
La ropa de segunda mano tiene más sentido cuanto más corto es el uso que va a tener la prenda. El caso más claro es la ropa infantil: los niños la superan antes de que se desgaste, y el mercado de ocasión en esta categoría es amplio y barato. Según Wallapop, la demanda de ropa infantil de segunda mano se dispara un 111% entre julio y septiembre, coincidiendo con la vuelta al cole.
También tiene sentido para prendas de marca o de calidad que se encuentran en buen estado a precios muy reducidos, y para ropa de temporada o de uso ocasional que no justifica el precio nuevo.
Donde la segunda mano pierde atractivo es en ropa de marcas muy económicas: el precio nuevo ya es tan bajo que el ahorro en ocasión es mínimo, y la calidad de una prenda usada de ese segmento suele ser escasa.
Es la categoría donde hay que tener más cuidado. Un electrodoméstico de segunda mano puede ser una buena compra, pero también un desastre que se coma todo el ahorro si hay que repararlo antes de tiempo.
Según la OCU, la vida media de una lavadora es de 12 años y la de un frigorífico de 13. Eso significa que un aparato de cinco años con marca reconocida tiene, estadísticamente, bastante vida por delante. Con ese margen, el precio de segunda mano puede ser muy razonable.
La regla práctica es sencilla: cuanto más mecánico y menos electrónico sea el aparato, menos riesgo tiene comprarlo de ocasión. Una lavadora básica de pocos años es una apuesta más segura que un lavavajillas con mucha electrónica o un frigorífico americano con dispensador.
Para evitar problemas, recuerda pedir al vendedor el historial de averías y, si es posible, verlo funcionar antes de cerrar la compra.
Para terminar, hay categorías donde la segunda mano no es una opción razonable aunque el precio sea tentador, y la razón casi siempre es la seguridad.
Las sillas de coche para bebés son el ejemplo más claro. Una silla en apariencia perfecta puede tener daños internos no visibles. Por eso, la OCU no recomienda comprarlas de segunda mano.
Lo mismo aplica a los cascos de bicicleta o moto: una caída previa puede haber comprometido su estructura sin que se note a simple vista. Y a los colchones de cuna, donde el envejecimiento del material importa especialmente porque los bebés pasan hasta 18 horas diarias durmiendo en las primeras semanas.
En estos casos, el ahorro no compensa el riesgo.
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Tal como Sarah Jessica Parker será siempre Carrie Bradshaw y la Fuerza acompañará siempre a Mark Hamill por encarnar a Luke Skywalker, Audrey Tautou es Amélie. Aunque a tiempo pasado, resulta inevitable la identificación del intérprete con el personaje que lo hizo estrella, la joven protagonista no podía imaginar que Amélie Poulain sería su alter ego durante media vida. Hoy Tautou cumple 50 años.
El filme, estrenado en 2001, fue un éxito mundial, obtuvo una nominación al Oscar y una fama que Tautou no supo administrar. Elevada por su delicadeza a la ‘nueva Audrey Hepburn’ –quiso el destino que se llamase igual que el mito de Hollywood–, no estaba preparada para encarnar lo que el público proyectaba en ella y la exposición mediática le resultó una forma de encierro: “A veces la fama se siente como una prisión”, confesó ella misma.

Nació en Beaumont, en el corazón de Francia, hija de dentista y profesora, y la pasión por el teatro la captó durante un cursillo de verano. De allí, a la escuela parisina Cours Florent, una de las más señaladas canteras de actores europeas: Isabelle Adjani, Diane Kruger, Eva Green y Guillaume Canet han sido también alumnos suyos. Y se entiende que la fama la sobrepasara: su primer papel no solo le dio un César a la actriz revelación sino que fue una catapulta. Jean-Pierre Jeunet, el director de Amélie, escribió el personaje pensando en la británica Emily Watson (Las cenizas de Ángela) pero su francés no era el exigible y ya estaba comprometida con Gosford Park. Jeunet se dio cuenta de que necesitaba a una actriz francesa. Así, se topó con un cartel del filme Vénus beauté (institut) (1999) en el que aparecía Audrey Tautou. La citó a un casting y al momento supo que era ella.

Tras Amélie –le valió una nominación al que podría haber sido su segundo César–, vinieron notables proyectos que estrenó en Francia, como Largo domingo de noviazgo (2004), de nuevo con Jeunet y otra nominación más, y Priceless (2008). Y se le abrieron las puertas de América. Aunque en 2006 dio el salto a Hollywood con El código Da Vinci, junto a Tom Hanks, la experiencia no la sedujo: Tautou explicó en una de sus escasas entrevistas que su carrera estaba construida en Francia y que nunca se mudaría a Los Ángeles. En 2009 protagonizó Coco antes de Chanel –tercera nominación al César– encarnando a la mítica diseñadora y sustituyó a Nicole Kidman como imagen de Chanel N°5. Fue el punto álgido de su exposición pública.


En 2010 probó la sobriedad del teatro con La casa de muñecas, de Henrik Ibsen, y aunque después seguiría haciendo cine, siempre en su país, decidió bajar el ritmo: títulos como La delicadeza, Vientos contrarios, La espuma de los días, Jaques y entonces, con The Jesus Rolls: el spin-off de El gran Lebowski, que dirigió el propio John Turturro y se estrenó en 2019, puso punto y (de momento) seguido a su trayectoria.
Diríase que su adiós a las pantallas fue simbólico: el año de su última película fue el mismo en que adoptó una niña nacida en Vietnam. Aunque se cuentan por decenas las estrellas que se empeñan en mantener su vida privada al margen de columnas, crónicas y flashes, Audrey Tautou podría escribir un tratado sobre ello. Tras esa última película desapareció prácticamente durante tres años hasta que estimó oportuno desfilar para Alexandre Mattiussi exhibiendo canas. Dijo que estaba a gusto con su edad y calificó la presión estética sobre las mujeres como una forma de esclavitud.
En una de esas contadísimas confesiones, aseguró en Vanity Fair que amaba su oficio y que algún día volverá a rodar, habló de un guion propio y un cuento infantil que estaba ilustrando. Y su vida sentimental es aún mayor misterio. Fue pareja del músico Matthieu Chedid, conocido como M, hasta finales de 2008; después se le atribuyó una relación con Yann Le Bourbonnec’h, directivo de la productora Gaumont y al margen de eso, conjeturas. Ni siquiera tiene redes sociales. Tras el éxito de Amélie, Tautou se convirtió de un día para otro en la actriz más conocida de Francia, algo que no deseaba en absoluto y aprendió a hacerse invisible con una elegancia propia del personaje que la expuso ante el mundo.

Entre Paris Hilton y Umberto Eco. Licenciado en Derecho por la UB y en Periodismo por la UPF, colaboro con La Vanguardia desde 2016. Antes, en Vanity Fair, Grazia, Vanitatis, Corazón TVE, Qué Leer y Lecturas.